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Los pasos a seguir tras un accidente

Cuando se produce un siniestro de tráfico, las primeras personas en llegar son otros conductores o viandantes (si el accidente es en una ciudad). Por ello, es importante conocer cómo actuar en una situación así, conociendo los pasos a seguir, manteniendo la calma para salvar vidas.

Según un estudio de la Cruz Roja, si un 20 % de la población supiera actuar en estos casos se reducirían de forma importante las muertes en carretera. Sobre todo, cuando las personas que sufren un siniestro cuentan con hemorragias, lesiones o vías respiratorias obstruidas. Puede llegar a ser sencillo si se tienen conocimientos básicos, pero si no es el caso, puede ser complicado.

En esta entrada vamos a ofrecerte los pasos que has de seguir si vas a socorrer a una persona que ha sufrido un accidente, además del comportamiento idóneo si eres tú el que sufre la colisión: desde el primer momento de sufrir el siniestro hasta posteriormente en los trámites con los seguros.

Si ves un accidente: pasos que debes dar

Si somos viandantes o estamos en otro turismo, debemos socorrer a las personas que han sufrido un siniestro con el famoso ‘PAS‘: Proteger, Avisar y Socorrer. A continuación, explicamos estas tres actuaciones.

PROTEGER

Para hacerlo, debemos mantener la calma en todo momento. Si estamos en otro vehículo, deberemos aparcar en un lugar donde no entorpezca a otros coches ni a las emergencias, dejando los intermitentes encendidos y poniéndonos el chaleco reflectante. También colocaremos los triángulos a 50 metros, como mínimo, del siniestro. Por otro lado, debemos pasar a inmovilizar o desconectar el resto de coches que hayan sufrido el percance para que no se produzcan incendios.

AVISAR

Antes de llamar al teléfono de emergencias (112) debemos realizar una veloz composición de la zona, puesto que resultará clave que lleguemos a facilitar los datos de los coches implicados, así como el nombre de la vía de circulación y el punto en el que estamos. 

SOCORRER

Después de realizar todos los pasos anteriores, es el turno de atender a las víctimas. Debemos evaluar el estado en el que se encuentran, priorizando rápidamente las más graves. Comprobar que tienen pulso, si están conscientes y si tienen traumatismos o hemorragias será la principal tarea a desempeñar.

Bajo ningún concepto debemos sacar a una persona que haya sufrido un accidente del coche, salvo que corra peligro de muerte. Si es motorista, nunca hay que quitarle el casco. 

Por último, si los heridos respiran con dificultad, es posible ayudarles reclinando ligeramente su cabeza hacia atrás para lograr la apertura de las vías respiratorias, pero sin mover el eje de la columna vertebral. Si no tenemos conocimientos de reanimación, lo ideal es esperar a la llegada de las emergencias.

Qué hacer si somos conductores del vehículo: desde preservar nuestra seguridad hasta el contacto con la compañía de seguros. 

Siempre hay una vez para todo, también para las colisiones o choques de tráfico. ¿Cuáles son los primeros pasos que debemos tener en cuenta?

Comportamiento inmediatamente después

Lo primero que debes hacer es comprobar el estado en el que te encuentras. Si no existen lesiones corporales que no te dejen actuar y realizar movimientos, en primer lugar debes calmarte, puesto que estarás bastante nervioso ante una situación de semejante magnitud. 

Vital es iniciar protocolos de actuación. Entre ellos, la señalización de la zona afectada. Aunque pueda parecer difícil de creer, lo primordial es señalizar el lugar para evitar más accidentes de otros vehículos que circulen por la carretera o avenida. Cuado la zona esté completamente señalizada, si existiesen heridos llega el momento de socorrerlos (siguiendo los pasos que comentamos en el punto anterior).

A quién llamar tras un accidente

Es sumamente importante fijarnos si existen personas implicadas en el accidente y conocer cuál es su estado. No debemos mover a ningún herido, llamando cuanto antes (y tras señalizar) a los servicios de emergencias y a la policía.

Los pasos serán los siguientes:

  1. Debemos llamar la policía para que pueda redactar el atestado, existan o no discrepancias entre los afectados.
  2. Debemos memorizar lo que ha ocurrido y almacenar lo que necesitemos: grabaciones, fotos de daños, matrículas, etc. Son pruebas importantes de cara, sobre todo, a las compañías aseguradoras.
  3. Tras el papeleo, debemos ir a urgencias para que revisen nuestro estado y nos den un parte de asistencia médica en el que figuren los daños producidos como consecuencia del siniestro.
  4. Con posterioridad, debemos contactar con un abogado que pueda encargarse de todos los trámites del proceso: compañías de seguros y su responsabilidad y, en el caso de que existan diferencias, presentar la demanda o denuncia correspondiente.
  5. Si somos responsables del siniestro, es importante informar a la empresa que nos asegura antes de siete días, especificando al detalle los daños sufridos, además de las sesiones. Si no eres responsable del siniestro cuentas con un año exacto para reclamar los daños sufridos.
  6. Por último, debemos recopilar todas las facturas que hayan podido derivarse de la colisión, como tickets, gastos o los objetos que se hayan roto.

Al ser conductores del vehículo, si nos vemos involucrados en un accidente de tráfico, lo ideal es llegar a un acuerdo amistoso con los perjudicados del siniestro. Es decir, realizar un parte amistoso de los daños sufridos. En el documento deben quedar recogidos todos los datos de las partes involucradas, los datos del coche y los seguros de accidentes, así como los daños. Todo esto, únicamente si hay entendimiento entre las partes.

Si no lo hay, debemos llamar a la Guardia Civil o la Policía para que, como comentamos en el punto 1, levanten un atestado, ya que constituirá una prueba fundamental de lo ocurrido, pudiendo reclamar los daños a los seguros de forma extrajudicial (aunque también por vía legal).

Por otro lado, si se sufren lesiones, debemos solicitar un parte médico en el que figuren los daños ocasionados por el siniestro. Este documento es vital para reclamar luego los problemas de salud arrastrados. 

¿Qué ocurre si somos víctimas del accidente?

Si nosotros somos las víctimas del percance, debemos ser indemnizados independientemente de los daños que hayamos sufrido, contando con dos posibles vías para reclamar:

  • Vía extrajudicial. Sin acudir a juicio, negociando con el seguro la cantidad percibida.
  • Vía judicial. Es la que hay que adoptar en el caso de que la colisión incluya la comisión de un delito o de que la aseguradora no ofrezca una indemnización acorde a nuestros intereses. En el caso primero, debe interponerse una denuncia para iniciar el procedimiento penal; en el segundo caso, una solicitud de reclamación de las cantidades que se consideren oportunas por los daños sufridos.

En todos estos casos, la indemnización supondrá una compensación que dependerá de los daños, pero destacando que los importes de las indemnizaciones no se calculan valorando los daños únicamente.

¿Qué reclamaciones podemos exigir por los daños del coche?

Si somos propietarios del coche, debemos informar al seguro en un plazo de siete días. La aseguradora enviará un perito para valorar los daños y establecerá si son los que se declaran en el parte del accidente.

Además de los gastos de reparación del coche, se pueden reclamar otros siempre y cuando se deriven directamente del siniestro. Por ejemplo, si se han producido desperfectos en objetos que se estaban transportando en el interior del vehículo. 

¿Qué reclamaciones podemos exigir por daños personales?

Por estos se entiende los que sufren las personas implicadas en el siniestro, ya sean conductores, pasajeros o peatones. 

Las cuantías de las indemnizaciones por accidentes quedan fijadas por reglas que no llegan a aplicarse de manera automática, puesto que existen multitud de factores que llegan a influir en las decisiones o las circunstancias de los problemas ocasionados. 

Cuando debe valorarse la indemnización se considera, directamente, si el accidente ha sido causa de muerte, incapacidad o lesiones permanentes. Desde este momento, se lleva a cabo la estimación de lesiones de forma individual considerando el tiempo de permanencia en situación de baja laboral como consecuencia del siniestro.

En cuanto a las indemnizaciones por incapacidad temporal, se calculan multiplicando los días de incapacidad por la cuantía que corresponde a cada uno de ellos, según la edad, sumando cantidades que resultan de aplicar factores de corrección. Estas indemnizaciones dependen del grado de incapacidad que haya causado el accidente, pudiendo ser:

  • Incapacidad absoluta. Queda definida si es por pérdidas anatómicas o funcionales o si el perjudicado necesita a otra persona para el día a día o sus necesidades fundamentales.
  • Gran invalidez. Si la persona que ha sufrido el siniestro queda inhabilitada para desempeñar su profesión u oficio. 
  • Invalidez total. La víctima queda inhabilitada para la realización de las principales tareas de su profesión, aunque puede realizar alguna otra tarea distinta.
  • Invalidez parcial. La víctima no queda inhabilitada para el ejercicio de su profesión, pero experimenta una caída del rendimiento normal.

Estos son los pasos que deben seguir las personas que sufren un accidente: desde el momento que se produce este hasta el contacto con la compañía de seguros. Recuerda, además, que tras un siniestro es vital proteger la seguridad de los demás implicados.

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