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Los coches autónomos: la gran apuesta de futuro que ya se expande en Estados Unidos

Lo que hace unas décadas veíamos en las películas y series de ciencia ficción y nos parecía pura fantasía, hoy por hoy comienza a tomar forma de realidad. Coches que se conducen solos sin que una persona tenga por qué estar al volante. Muchos recordarán al mítico Kitt, el Pontiac Trans Am que hizo famoso a David Hasselhoff en la popular serie de los 80 conocida como El Coche Fantástico.

Un bólido con autonomía y personalidad propia que propició que la serie norteamericana se convirtiera en un éxito en todo el mundo. Tres décadas más tarde, ese sueño americano de fabricar vehículos que se conducen solos comienza a hacerse realidad. Y es que varias empresas privadas, como Uber o Waymo (la unidad de conducción autónoma de Alphabet, matriz de Google) ya han puesto en marcha proyectos ambiciosos en diferentes ciudades de Estados Unidos.

Expertos en la materia se atreven a vaticinar que, aproximadamente, en 2030, los robotaxis o taxis que no necesitan conductor serán una realidad. Es lo que refleja un estudio elaborado por Citi y denominado El Coche del Futuro, que pone de manifiesto que el futuro del vehículo pasa, en gran medida, por la conducción autónoma y esta revolución influirá de forma directa en el panorama automovilístico. Especialmente, en los fabricantes de equipo original, que tendrán que luchar para construir sus propias redes de movilidad automatizada o establecer pactos con otras empresas tecnológicas para conseguir condiciones ventajosas.

En la carrera por desarrollar coches autónomos hay varias firmas importantes que están poniendo toda la carne en el asador. Desde hace varios años, se están desarrollando sistemas tecnológicamente autónomos que se están incorporando a los vehículos a motor y ya se han comenzado a poner a prueba en diversos puntos del país norteamericano.

Uber gana terreno a otros gigantes, como Waymo, Tesla o General Motors

¿No te resulta complicado imaginar taxis sin conductor que te lleven a tu destino sin que tenga que mediar la intervención humana? En la actualidad, se están dando los primeros pasos, pero ya es una realidad que empieza a tomar forma.

En este sentido, parece que Uber va por delante. Ya hace un año que lanzó su primera flota de taxis sin conductor en Pittsburgh, a la que siguieron San Francisco, en diciembre de 2016; y Tempe, en febrero de este año.

Precisamente, en esta ciudad del estado de Arizona, un Volvo XC90 de dicha compañía, en cuyos asientos delanteros viajaban dos pasajeros, volcó al verse implicado en un accidente de tráfico; lo que provocó que Uber decidiera paralizar su actividad en esta ciudad, que retomó días más tarde.

Un incidente parecido al sucedido en San Francisco poco después de que comenzaran las pruebas, en el que un vehículo de esta compañía se vio involucrado al no reconocer un semáforo en rojo. No obstante, en el caso de Tempe, parece ser que la culpa no fue del citado Volvo XC90.

Contratiempos que no van a paralizar los avances en este sector. Y es que en Uber piensan que los coches autónomos son el futuro del transporte urbano. De ahí que hayan efectuado una apuesta a largo plazo que les ha llevado a adquirir Otto, una start-up de camiones sin conductor; y colaborar con Volvo, para desarrollar su primera flota de este tipo de vehículos.

Uber lanzó una ofensiva al establecer a primeros de 2015 su Centro de Tecnología Avanzada en Pittsburgh, contratando a los mejores profesionales del Carnegie Mellon’s Robotics Institute. Desde entonces, ha ido dando pasos de gigante, que le han permitido ir por delante en esta carrera y ser la empresa mejor financiada de Silicon Valley; aumentando su ritmo de inversiones tras vender en agosto de 2016 su división en China, que había generado pérdidas sustanciales.

Google: a la defensiva

Esta reacción de Uber, que incluso llegó a asestar un golpe importante a Google tras contratar a los mejores empleados y arrebatarle los servicios de Chris Urmson, pionero en el desarrollo de la tecnología de los coches autónomos, ha puesto a la defensiva a la puntocom, de cuyo proyecto llegaron a suscitarse serias dudas.

Tras una década de investigación y casi un año después que Uber, el gigante online ha lanzado a través de Waymo, unidad de conducción autónoma de Alphabet, su empresa matriz, un servicio de taxis sin conductor en Phoenix, en el Estado de Arizona.

El período de pruebas de estos vehículos lo llevó a cabo Waymo meses antes, pero solo con sus contratistas y empleados. Ahora el reto está en estudiar la experiencia que se produce al abrirse al público general con una flota de coches mucho más amplia de la utilizada en los ensayos y que está compuesta por 500 Chrysler Pacifica.

Actualmente, se estudia la manera de generar ingresos a partir de esta tecnología y se observa la aceptación que tienen estos coches autónomos entre la ciudadanía. De momento, quienes residen en varios sectores del área metropolitana de Phoenix tienen derecho a solicitar minivans por medio de una aplicación y sin tener que pagar, en el marco de lo que se conoce como programa inicial.

Google lanzó su proyecto de investigación en 2009, lo que le sirvió para obtener el liderazgo en el campo de los coches autónomos. Hasta el momento, arrasa en kilómetros recorridos sin intervención humana. Pero Uber le ha dado la vuelta a la tortilla, durante los últimos meses, al progresar enormemente en el terreno de la puesta de largo frente al público.

Y es que, según algunos expertos, como Nidhi Kalra, especialista en robótica y científica de la información en Rand Corporation, Google lleva ventaja en lo que respecta a la autonomía, mientras que Uber va muy por delante en lo que al servicio se refiere.

Los robotaxis se comercializarán en Estados Unidos antes de dos años

Este pulso entre Uber y Google reabre la disyuntiva que plantea el estudio publicado por Citi. Si son los fabricantes de vehículos y las empresas de servicios los que ganan la carrera por la conducción autónoma, podrán establecer sus propias redes y controlar el negocio; mientras que, si son las firmas tecnológicas las que se adelantan, los fabricantes de vehículos pasarían a contar con un papel muy limitado o tendrían que plantearse la reorganización de la gestión de sus flotas.

En cualquier caso, la comercialización de estos coches autónomos para prestar servicios de transporte urbano parece que llegará antes de dos años en los Estados Unidos, según vaticina el mencionado estudio.

La idea de estas empresas, que ya han puesto en marcha sus proyectos, es convertirlos, próximamente, en una realidad. Si bien se piensa que el periodo de adaptación del público y la completa aceptación de estos servicios tardarán en llegar. Además, aún queda mucho camino por andar hasta conseguir taxis completamente autónomos, puesto que esta tecnología está en pleno proceso de desarrollo.

Otros proyectos en marcha

En la carrera por dominar el mercado de la conducción autónoma participan otros actores que también cuentan con proyectos interesantes. Tal es el que desarrollan el grupo BMW, Intel y Mobileye, que se han asociado con el fabricante estadounidense de componentes para coches, Delphi, para obtener plataformas de computación de conducción automatizada de alto rendimiento.

La ventaja de contar con este integrador de sistemas es que se aceleran el lanzamiento al mercado de este tipo de soluciones y la expansión de esta tecnología a lo largo de la industria.

De hecho, responsables de BMW e Intel han anunciado que el primer coche 100 % autónomo fruto de este proyecto conjunto estará listo para salir al mercado en 2021. Un total de 40 unidades del BMW Serie 7 ya se encuentra en fase de pruebas y se espera que, en lo que resta de año, se encuentren soluciones a algunos de los retos que se plantean en el horizonte de la conducción autónoma.

¡Ni te imaginas la cantidad de datos que tiene que gestionar e interpretar este tipo de coches autónomos! Un dato muy esclarecedor es el que compara los que empleará un usuario normal de Internet desde su teléfono móvil en 2020, alrededor de 1,5 GB; con los que tendrá que manejar un coche autónomo, que superarán los cuatro TB.

Como puedes observar, la diferencia es abismal y ese es, principalmente, el gran obstáculo que debe salvar la tecnología que se desarrolla para la conducción autónoma. Y es que la gestión de esta gran cantidad de datos plantea el problema de la cantidad, que hace necesario el uso de herramientas y cuya solución parece haberse encontrado en la tecnología 5G. También el de la velocidad para convertir la información que el coche recibe en la respuesta adecuada a cada circunstancia y el de la seguridad, tanto de los datos que se manejan como de los pasajeros que viajan a bordo. Y otro problema que genera esta circunstancia es el de la escalabilidad, puesto que es más sencillo manejar un prototipo concreto de coche que uno que se fabrica a gran escala.

De cualquier manera, lo que parece claro es que los coches autónomos serán una realidad en poco tiempo. En cuestión de unos años, podrás montarte en taxis que viajarán solos sin conductores y esas aventuras que vivía Michael Knight a bordo de Kitt y que te parecían auténtica ciencia ficción las podrás sentir en tu propia piel.

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