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La portabilidad transfronteriza de HBO y Netflix, disponible en toda Europa

La portabilidad transfronteriza es una opción muy adecuada para los usuarios de aplicaciones como Netflix y HBO. No solo aporta comodidad sino también cierto sentido de globalización al uso y visionado de estos contenidos. A continuación, explicamos en qué consiste y cómo afecta a los usuarios.

Definición y cambios más destacados

El 1 de abril de 2018 entró en vigor una normativa que eliminaba las penalizaciones existentes a la hora de ver los contenidos de HBO y Netflix en otro país de la Unión Europea. También se incluía el uso de Spotify por lo que era casi imposible seguir usando estas aplicaciones de streaming sin pagar un recargo.

Desde la antedicha fecha, no es necesario pagar nada salvo la mensualidad estipulada por el uso de las mismas en el país de origen de cada viajero europeo. Mariya Gabriel, comisaria de Economía y Hacienda de la Comunidad Europea, afirmaba, en rueda de prensa, que «se completa lo anterior apostando por un mercado digital único y por la eliminación del roaming».

El efecto inmediato de esta medida es que cada ciudadano europeo que tenga que viajar a otro país del viejo continente no tenga que sufrir penalizaciones absurdas o pagar dos veces por el mismo servicio. Se trata de buscar la máxima comodidad y de que el turista siga gozando de sus servicios sin problemas.

Otras características importantes de la nueva normativa

  • Las empresas que ofrecen estos servicios estarán obligadas a facilitar esta portabilidad.
  • Si el contrato con el cliente está en vigor, las compañías solo podrán ofrecer algún contenido específico del país que se visita, pero nunca cobrar de más por el mismo servicio.
  • Esta portabilidad no puede ofrecerse con un límite de tiempo de uso. Es decir, el cliente debe poder usar sus aplicaciones en las condiciones habituales.
  • La información personal de cada cliente que soliciten estas empresas ha de ser la mínima posible y siempre cumpliendo con lo expuesto en el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) que entra en vigor en mayo. En el mismo se especifica que no se puede solicitar información referida ni a la religión, ni a los gustos personales. También se aclara que cada empresa debe exponer, con claridad, cómo piensa usar los datos obtenidos y cuánto tiempo va a conservarlos. Entre otras cuestiones de vital importancia, también destaca el compromiso de no vender los datos a terceros.

Sin embargo, sí se permite recabar los datos necesarios para conocer el tipo de conexión a Internet, la IP y la residencia habitual del cliente. Igualmente, sería lícito que las empresas que ofrecen estos servicios preguntaran por el uso de una cuenta con base en Europa por parte de un cliente de un país no comunitario.

  • Las empresas no podrán alegar incumplimiento de la ley de derechos de autor para impedir la portabilidad. En algunas ocasiones, los creadores del contenido estipulan, bajo contrato, el uso de los mismos. Podría darse la posibilidad de que alguna compañía intentara que el cliente pagara una cantidad en concepto de derechos para poder seguir disfrutando de lo que paga mensualmente. En este caso, el cliente tiene derecho a reclamar ante las autoridades pertinentes.
  • El cliente no podrá contratar aplicaciones específicas del país que visita. Por ejemplo, si un turista español viaja a Bélgica y tiene acceso a una aplicación de su interés que no está disponible en España, le será imposible contratarla.
  • Esta norma no afecta a los servicios gratuitos. En este supuesto, cada empresa será la que decida si permite la portabilidad, o no, de su oferta.

Datos estadísticos sobre el uso de estas plataformas

La norma arriba mencionada confirma que la manera de consumir contenidos ha cambiado. En 2016 en torno a un 65 % de los europeos usaba estas plataformas para ver series, conciertos o escuchar música. El uso de dispositivos móviles se ha generalizado y la nueva medida responde a una petición hecha, en 2015 por el 33 % de los usuarios. Es más, el 50 % de los viajeros entre 15 y 39 años consideraba como «muy importante» la portabilidad transfronteriza.

¿A qué aplicaciones afecta esta normativa?

HBO, Netflix, Spotify, Amazon Prime, Chilli TV, Deezer, Google Music, Steam, Origin, y Mubi por citar a las más populares. Sin embargo, no por tratarse de una aplicación poco conocida significa que no deba respetar la nueva legislación.

¿Hay que solicitar la portabilidad a la compañía de Internet contratada?

La nueva norma no especifica nada al respecto por lo que la respuesta sería negativa. Es muy importante recordar que el cambio es a nivel europeo y que el cliente ni ha de solicitar nada, ni se le puede cobrar cantidad alguna por gozar de la portabilidad correspondiente.

Tampoco habría que cambiar de tarjeta SIM, ni contratar una tarifa específica ya que las condiciones de uso de los datos han de ser las mismas que las que el cliente tiene en su país de origen. 

En caso contrario, la Unión Europea gestionará cualquier reclamación e impondrá las sanciones correspondientes a las empresas que hayan incumplido lo arriba glosado.

Útil medida contra la piratería

La falta de portabilidad podía provocar que el cliente optara por descargarse, de forma ilegal, la serie que quería seguir viendo. La calidad del archivo no era tan importante como la inmediatez. Ahora, parece complicado que una persona que paga por un servicio en alta definición apueste por descargarse algo a lo que tiene acceso en su dispositivo móvil.

¿Qué sucedía antes de entrar en vigor este tipo de portabilidad?

  • Roaming. La compañía correspondiente cargaba con una cantidad determinada a todos sus clientes por usar, en muchas ocasiones, su propia infraestructura. Esto suponía que una llamada fuera hasta 3 veces más cara. El uso de datos era penalizado con avaricia y la factura mensual era tan astronómica como inasumible.
  • Cambio de idioma. Si un viajero español se iba, por ejemplo, de viaje a Alemania y decidía seguir viendo una serie en este país la podía ver, pero en alemán. En algunas ocasiones, no estaban disponibles los mismos contenidos y era algo dificultoso el uso de estas aplicaciones.
  • No era posible comprar la versión en otro idioma de la aplicación. Un ciudadano alemán que residía en España tenía que cambiar el audio de cada serie y, además, tenía que esperar un tiempo para tener los mismos contenidos que en su país. Con esta medida, puede abrirse una cuenta en Alemania y tener acceso a todo lo que allí se ofrece como si residiera en su país natal.

¿Cómo afecta al mercado digital esta medida?

No solo se apuesta por la globalización, sino que se lleva a cabo de manera eficiente. Es importante destacar que cada usuario verá, o escuchará, en su dispositivo móvil lo mismo que disfruta en su país, pero las empresas se reservan el derecho de ofrecer contenidos locales. 

Es decir, el usuario podría conocer otras series, otras músicas u otros juegos que le ayuden a pasar unas vacaciones mucho más divertidas. Podría afirmarse que toda la Unión Europea se convierte en una enorme tienda en la que todos los clientes tienen acceso a todo aquello que deseen.

El Brexit puede ser uno de los grandes escollos que los británicos se encuentren en un futuro próximo. Siguiendo la legislación, o usan las versiones en otros idiomas durante sus vacaciones en Europa o no podrán seguir disfrutando de los servicios contratados.

¿Qué harán las empresas que ofrecen servicios gratuitos?

La previsión apunta que es más que probable que apuesten por la portabilidad. Como venimos indicando, se trata de un escaparate perfecto para publicitar sus servicios con enorme eficacia. Resulta complicado pensar que, ante semejante oportunidad, se prefiera seguir adelante sin contar con esta posibilidad que les reportará grandes beneficios.

La normativa apuesta por la comodidad y por respetar los derechos de autor. Igualmente, es un verdadero revulsivo para el mercado digital. Cualquier cliente tendrá la facilidad de seguir viendo, o escuchando, lo que desea sin tener que cambiar de aplicación y, sobre todo, sin tener que pagar unas facturas tan abultadas como impropias.

Además, como hemos reflejado con anterioridad, la posibilidad de disfrutar de contenidos particulares de cada país quizá sea la excusa perfecta para indagar más sobre esa serie o grupo que ha sorprendido al viajero durante sus vacaciones. En este mismo sentido, las empresas seguirán obteniendo beneficios ya que la publicidad será la misma o bien se adaptará a cada país, pero en ningún momento el cliente dejará de usar la aplicación correspondiente que, a la larga, es lo que interesa.

La portabilidad transfronteriza es la consecuencia directa de una serie de reclamaciones expresadas por los usuarios europeos. Quién sabe si no será el primer paso hacia la creación de un mercado mucho más global e integrador en el que se respeten las peculiaridades de cada país y en el que la libre deambulación sea no solo un derecho, que ya lo es, sino también una magnífica forma de usar el tiempo de ocio de cada viajero de la forma habitual. Todo sea por aumentar la comodidad del turista.

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