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Descubre toda la información sobre los biocombustibles y su aplicación en los vehículos ecológicos

Debido al imparable aumento de la demanda de energía a nivel mundial, sobre todo a partir del siglo XX y en especial desde su segunda mitad, cada vez es más patente la necesidad de encontrar fuentes de energías renovables y viables que sean capaces de saciar nuestro voraz apetito energético.

Como consecuencia, estamos asistiendo a toda una carrera contrarreloj en la búsqueda de la solución definitiva para satisfacer nuestra demanda de energía, pero que al mismo tiempo respete al medio ambiente. Por ello, en los últimos tiempos habrás notado el esfuerzo que fabricantes y gobiernos de todo el mundo, en especial de los países más avanzados, están poniendo en el desarrollo de vehículos ecológicos como los coches híbridos y los automóviles eléctricos.

En efecto, conseguir que el número de coches que hacen uso de los combustibles fósiles disminuya es uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestra sociedad actual, pues el uso del automóvil supone una de las mayores amenazas para la naturaleza. Además, el abastecimiento de combustibles fósiles para copar las necesidades de los vehículos con motores de combustión y de explosión nos ha llevado a las puertas de una situación límite ante la escasez de estos recursos no renovables.

Así pues, la combinación de tecnologías en diferentes ámbitos es la respuesta perfecta para encontrar la mejor solución a este problema tan acuciante que te planteamos: el ahorro energético y el respeto al medio ambiente.

¿Y de qué tecnologías estamos hablando? Bueno, tienes a tu disposición tecnologías para el ámbito cotidiano, como por ejemplo aplicaciones móviles como e-park, que te ayudan a ahorrar combustible y dinero. Esta aplicación te indica dónde hay un estacionamiento disponible en el aparcamiento de tu smartcity en el que quieras estacionar tu vehículo. Gracias a ella puedes ocupar el estacionamiento que otro cliente del parking no vaya a ocupar y, además, puedes pagar el parquímetro cuantas veces lo necesites a través de internet.

Por otro lado, el desarrollo de diferentes tipos de combustibles ecológicos y eficientes contribuye a limitar el impacto medioambiental y a proveernos de las energías que necesitamos. Concretamente estamos hablando de los biocombustibles.

Qué son los biocombustibles

Bajo la denominación de biocombustibles, o biocarburantes, se encierra una amplia gama de sustancias que tienen en común su procedencia a partir de materia orgánica. Estas sustancias bien pueden ser el desecho de determinados organismos o los propios organismos en descomposición. Sin embargo, los biocombustibles que a nosotros nos interesan son los biocombustibles líquidos y gaseosos gracias a su aplicación en el sector del transporte.

Por otro lado, tal y como suele suceder con todo lo relacionado con la tecnología, la investigación en el campo de los biocarburantes está en constante evolución, por lo que puedes encontrar numerosos biocarburantes que, incluso antes de haber experimentado su expansión en el mercado, han evolucionado a formas más eficientes.

Y es que, como puedes imaginar, para que un biocombustible sea eficiente ha de proporcionar más energía de la que consume durante su producción, para que ofrezca un saldo positivo. Asimismo, es importante que los materiales empleados como fuente de energía no compitan con la alimentación humana, no solo por las implicaciones éticas que ello conlleva, sino también para no pervertir las reglas del mercado, lo cual traería consecuencias muy negativas a nivel mundial.

Biocombustibles de primera generación

Enlazando con el punto anterior se encuentra la propia evolución de los biocombustibles, pues a falta de cultivos específicos para la obtención de los mismos se comenzó a comercializar biocarburantes extraídos a partir de materias aptas para el consumo humano, como por ejemplo la remolacha, el café, la caña de azúcar, el maíz, el girasol, la soja y distintos cereales. Estos biocarburantes extraídos a partir de tales alimentos son los conocidos como biocombustibles de primera generación.

Todos ellos tienen en común bien una alta concentración de carbohidratos (como el maíz, la remolacha o la caña de azúcar) o bien ser oleaginosas (como la soja, el aceite de palma o el girasol).

Entre los biocombustibles de primera generación más utilizados puedes encontrar el biodiésel, el bioetanol y el biogás.

¿Sabías que, de todos ellos, el bioetanol es el que puedes adquirir con mayor facilidad? Esto es debido a que también es el más comercializado. En realidad, no puedes repostar tu vehículo con combustible fabricado a base de bioetanol puro debido a la incompatibilidad con los motores convencionales ideados para el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, su uso mezclado con gasolina está muy extendido y ayuda a ahorrar dinero y emisiones tóxicas.

Por su parte, el biodiésel está fabricado utilizando aceite vegetal de desecho y, aunque emite gases tóxicos, su concentración es menos perjudicial que los gases que emite el diésel producido a base de petróleo. Además, otra de las ventajas del biodiésel es que su viscosidad contribuye al mantenimiento del motor de tu coche, por lo que alarga su vida útil. Así que este combustible te ayuda a ahorrar en mantenimiento y es más ecológico que el combustible fósil.

Biocombustibles de segunda generación

Antes de que los biocombustibles de primera generación estuviesen plenamente asentados en el mercado, ya se están desarrollando los conocidos como biocombustibles de segunda generación, e incluso los de tercera generación. En realidad, esto no es más que la consecuencia directa de las críticas que la producción de biocombustibles de primera generación suscitaba.

Así que las mejoras que se persiguen en cada generación con respecto a la anterior van encaminadas a garantizar una producción cada vez más ecológica, un mayor rendimiento energético del producto y una mayor compatibilidad de estos productos con el consumo humano.

Para tal fin, los biocombustibles de segunda generación ponen su punto de mira en la biomasa lignocelulósica. En otras palabras, estos biocarburantes hacen uso de materia no apta para el consumo humano, como por ejemplo los residuos agrícolas y el cultivo de materia específica, como la Jatropha y determinadas algas. Ello significa que, en principio, esa materia ni es apta para el consumo humano ni tiene valor económico en su estado inicial, por lo que las consideraciones éticas desaparecen de la ecuación.

Una de las características más esperanzadoras de estos biocarburantes es su alta concentración energética, por lo que los márgenes del saldo energético aumentan, haciéndolos más viables económica y medioambientalmente hablando. No obstante, hoy en día están en plena fase de desarrollo las nuevas técnicas que contribuyen a la optimización de este saldo energético, reduciendo al máximo el impacto medioambiental.

Finalmente, y consecuencia de lo anterior, qué gran noticia supone saber que, con esta segunda generación, se están desarrollando modos de producción que reducen la emisión de gases de efecto invernadero un cien por cien en determinadas materias. Por ejemplo, el bioetanol de segunda generación sería una de esas materias.

Vehículos más ecológicos gracias a los biocombustibles

Después de sortear dificultades como la falta de cultivos específicos para la creación de biocombustible, así como la propia resistencia a emplear los cultivos disponibles en su producción, los biocombustibles se han topado con una última vicisitud.

Así es, al resultar más limpios que los combustibles fósiles, hay una cierta incompatibilidad tecnológica con los motores de combustión que ya han empleado combustibles fósiles. De este modo, debido al óxido que generan los combustibles fósiles, debes prestar atención a los filtros que evitan que dicho óxido pase al motor cuando decidas emplear biocombustible.

A pesar de ello, existen combustibles que mezclan los combustibles fósiles con los biocarburantes, dando como resultado un combustible eficiente desde el punto de vista energético y ecológico que, además, contribuye a mantener en buen estado al motor de tu coche.

Ventajas de los biocombustibles

Una característica que tienen en común todos los biocombustibles es su menor emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera con respecto a los combustibles fósiles, por lo que son más respetuosos con nuestro medio ambiente y, por ende, con nuestra salud.

También tienen como ventaja que sirven como complemento de los combustibles fósiles, por lo que pueden ser mezclados para repostar tu vehículo gozando de las mismas prestaciones, pero contaminando menos y cuidando la salud del motor.

Si nos fijamos en otros factores, como el social, la utilización de estos combustibles biológicos y sostenibles contribuye a generar riqueza y desarrollo en el mundo agrícola debido al aumento de la demanda de la producción de materia orgánica procedente de los cultivos. Además, las regiones agrícolas productoras podrían ser energéticamente independientes y autosuficientes, lo cual contribuiría también a su desarrollo.

En función de todo lo que acabas de leer, puedes intuir que los biocombustibles juegan y jugarán un importante papel como tecnología de transición hasta la definitiva implantación de los vehículos eléctricos.

No obstante, la evolución de esta tecnología nos hace presagiar que no quedará en el olvido, encontrando múltiples aplicaciones en campos como el doméstico y el industrial, pues la actividad ganadera y la producción agrícola siempre generarán unos residuos orgánicos que será más beneficioso reutilizar que desechar. Mientras tanto, repostar con estos biocombustibles te ayudará a mantener la vida de tu coche y de nuestro planeta.

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