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Consejos para viajar y cambiar moneda

Reales, pesos, rublos, dirhams, yuanes, rupias, dólares y libras. Son todos términos con los que tendrás que familiarizarte al tiempo que aprendes expresiones como tipo de cambio o comisión si en tus planes figura visitar países ajenos a la zona euro. El cambio de moneda se convertirá para ti en tarea ineludible: Fuera, como aquí en España, hay establecimientos en los que no es posible pagar con tarjeta. Si no quieres que cambiar tus euros por una moneda extranjera se convierta en algo que te complique esos días que piensas pasar fuera, ten en cuenta estos consejos para viajar que aquí te detallamos

Máximas que no debes olvidar si tienes que adquirir moneda extranjera

Sé previsor. Siempre es mejor viajar ya con la divisa que vayas a necesitar en el bolsillo y evitar transacciones con bancos u oficinas de cambio de un país que no conoces. Antes de partir, cambia tus euros y no olvides antes de hacerlo informarte sobre los tipos de cambio que la moneda del país al que piensas trasladarte tiene respecto al euro y qué variaciones experimentan durante el año. Recuerda, también, que no comprarás moneda extranjera al mismo precio que la vendes. De hecho, lo normal es que siempre te salga más caro adquirir dólares, rublos, yuanes o cualquier otra moneda que pienses comprar que cambiarlos por euros.

Hay monedas muy estables como el franco suizo, el dólar canadiense o  el yen japonés, pero hay otras divisas como, por ejemplo; el peso chileno, el real brasileño o la lira turca que se devaluaron en 2015 en torno a un 20% respecto al dólar estadounidense. En esos casos, y si piensas viajar a un país cuya moneda oficial no se caracteriza por la estabilidad, ser previsor es doblemente importante. Si lo eres, podrás adquirir la moneda que necesites al precio más favorable. Otra opción que tienes siempre es comprar dólares estadounidenses –una moneda caracterizada por su estabilidad- y cambiarlos en el país de destino.

Tu dinero no vale lo mismo en todos los sitios

No es lo mismo comprar reales brasileños en tu oficina bancaria de confianza que en el aeropuerto de tu ciudad o en una oficina de cambio a dos calles del ayuntamiento de Río de Janeiro. El precio al que los adquirirás no será el mismo en todos esos sitios y eso sucede porque en el mercado de divisas opera también la ley de la oferta y la demanda. En un aeropuerto; la cantidad de personas que necesita cambiar sus euros por otra divisa es mayor que tu barrio y, justo por eso, tendrás que pagar más por lo mismo. Y si no has sido lo suficientemente previsor y has aplazado la compra de reales brasileños hasta el mismo momento que; en plena playa de Ipanema, se te ocurre comprar algo, pagarás tu falta de previsión con creces.

Las oficinas de cambio situadas en zonas turísticas son, de largo, las que ofrecen tipos de cambio menos ventajosos para el viajero. Y eso ocurre porque los tipos de cambio oficiales, nunca lo olvides, son meramente orientativos. Un helado en el desierto del Sáhara es mucho más caro que en Finlandia porque, y eso lo entendemos todos, la demanda allí es mayor. Pues con las divisas ocurre exactamente lo mismo.

El dólar y los euros no siempre son un salvoconducto

Llevar dólares encima siempre –o euros; ya que se trata de una moneda estable y, también, muy bien vista en la mayoría de países del mundo- es una buena idea pero hacerlo no equivale a disponer de un salvoconducto. En Sudamérica abundan países en los que convive un circuito monetario oficial con la moneda local como base y otro de tipo informal en el que las transacciones se realizan en dólares.

En África, ocurre algo similar, pero con el euro; pero no conviene confiarse. El pago en dólares o euros puede ser aceptado –incluso agradecido por el comerciante y hostelero-, pero lo habitual es que los precios que debes abonar estén fijados en la moneda local. En situaciones así, el tipo de cambio que se te aplique dependerá única y exclusivamente de la buena voluntad de la persona que tienes delante. El cambio, además; te lo darán casi siempre en la moneda local, así que es más que posible que salgas perdiendo. Llevar dólares, euros o libras esterlinas encima es siempre una buena idea, pero no para pagar siempre con ellos: llévalos contigo, pero solo para situaciones de emergencia. De lo contrario, puedes acabar dándole la vuelta al refrán y comprando duros no a cuatro si no a diez pesetas

Ojo con el móvil

El desarrollo tecnológico ha convertido nuestro móvil en prácticamente una oficina que llevamos a cuestas siempre. En España no es todavía práctica habitual, pero existen muchas apps móviles que permiten pagar en comercios y establecimientos hosteleros sin necesidad de llevar encima ni dinero en metálico ni tarjeta de crédito o débito. Con el tiempo, parece seguro que el uso de estos sistemas de Pago online se generalizará; pero cuidado si eres usuario de uno de ellos, viajas al extranjero y pretendes utilizarlos. El pago mediante móvil es una utilidad que consume datos y el consumo de datos en el extranjero es más caro que en España. Infórmate bien con tu compañía y clarifica qué tarifas te aplicarán si no quieres volver de tus vacaciones o de tu viaje por trabajo al extranjero y llevarte una sorpresa desagradable cuando te llegue la factura del mes.

Sacar dinero en un cajero no es gratis

Las entidades bancarias aplican comisiones por prácticamente todo y, a la hora de sacar moneda en un cajero de un país de la zona euro también lo hacen. Si nos fijamos en las principales entidades bancarias españolas (Santander, Bankia, BBVA, ING o la Caixa) nos encontramos con comisiones que oscilan entre el 3 % y el 5 % de la cantidad de la que quieres disponer y un fijo mínimo de entre 2,4 euros los más baratos y cinco o seis los más caros.

No es una mala opción si pretendes evitar colas en oficinas de cambio extranjeras o no has podido comprar divisas en tu oficina de confianza en las semanas previas a tu viaje, pero no olvides que las comisiones existen y puedes llevarte un disgusto si dispones de una cantidad elevada de efectivo en un cajero de un país extranjero. Hay algunos bancos, también conviene recordarlo, que no aplican comisiones por operaciones de este tipo pero no es el caso de ninguna de las principales entidades bancarias españolas. En todo caso, antes de viajar fuera de la zona euro, infórmate bien, porque puedes tener que hacer frente también a tasas que la entidad propietaria del cajero que vayas a usar te imponga por utilizarlo

No dejes que te tomen el pelo

Estás en Moscú o Pekín, quieres comprar algo y no dispones de rublos ni yuanes y en la tienda no aceptan euros ni dólares. Te acercas a una oficina de cambio y la tasa que te ofrecen te parece abusiva. Sales enfadado y, en la misma puerta, un lugareño servicial te ofrece la moneda que necesitas a un precio sensiblemente menor al que tiene fijado la oficina de cambio.

Como el individuo parece serio; aceptas y, al ir a pagar, resulta que los billetes que te ha dado son falsos. Parece absurdo, pero cada día hay decenas de turistas norteamericanos o de Europa Occidental que son víctimas de un engaño que recuerda en mucho al clásico timo de la estampita. No dejes que te tomen el pelo y no seas uno de ellos. El dinero se compra siempre en oficinas de cambio u oficinas bancarias, no en la calle y de cualquier manera.

Las monedas te las quedarás de recuerdo

Cuando vamos de viaje, lo habitual es que siempre nos queden en el bolsillo monedas o billetes de pequeño importe que después no vas a poder cambiar en tu oficina de siempre. Las monedas, directamente, porque no se aceptan y los billetes, bien porque pueden ser de una moneda no convertible o porque la cantidad que vas a recibir a cambio se quedará en nada una vez aplicada la comisión que proceda. No lo dudes entonces: disfruta al máximo del último día de tu viaje y vuelve a casa con los bolsillos con la menor cantidad posible de la moneda del país que acabas de visitar.

La tarjeta de crédito es tu aliada

De lejos, la tarjeta es el método de pago más útil cuando viajas al extranjero,. Es cierto que lo habitual –como en todo hay excepciones- sea que tu banco te aplique una comisión (sobre el 2,5 % con un fijo mínimo de unos dos euros es la más habitual) por utilizarla en el extranjero; pero ahorrarás tiempo y dinero ya que el tipo de cambio que te aplicarán será prácticamente idéntico al cambio oficial. En este sentido, lo mejor cuando se viaja a un país ajeno a la zona euro es adquirir una cantidad limitada de moneda local para pequeños pagos y abonar todo lo demás con nuestra tarjeta de crédito. El único límite es el tope de gasto mínimo diario que tenemos asignado, pero seguro que podemos negociarlo en nuestra oficina al mismo tiempo que adquirimos allí y para pequeños gastos la moneda local del país que vamos a visitar. En tu oficina de confianza te atenderán, tenlo por seguro, mejor que en ningún otro sitio.

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