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Consejos para conducir en un atasco

Encontrarte con un atasco al conducir no es algo agradable. De hecho, es una situación que suele provocar un agotamiento físico en los conductores, acompañado de ansiedad y agotamiento anímico que, de prolongarse en el tiempo, puede llegar a tener repercusiones serias sobre su salud.

Estas consecuencias suelen manifestarse, tanto durante el propio atasco, como cuando ya has salido del mismo, y siempre ofrecen un impacto negativo sobre los conductores.

La impaciencia y el malestar son dos de los síntomas principales de los embotellamientos, y la consecuencia de estas emociones normalmente suele ser una conducción mucho más agresiva. Como resultado de esta forma de conducir se pueden ver enormemente incrementadas las posibilidades de sufrir un accidente, por lo que para prevenirlos es fundamental que no te dejes llevar por la frustración.

La tensión que puedes acumular durante la retención puede provocar acabar provocando el efecto contrario una vez superada, es decir, que aparezca la temida somnolencia o la fatiga. Por estos y otros motivos, es primordial que seas consciente de los diferentes consejos que se te ofrecen a continuación para reaccionar de una forma eficaz y segura durante los atascos o retenciones que te puedas encontrar en carretera.

Recomendaciones para conducir mejor en un atasco

Existen infinidad de actitudes que puedes tomar cuando te encuentras inmerso en un embotellamiento, pero no todas ellas son positivas, incluso ni siquiera tienen por qué ser productivas. A continuación, podrás ver los nueve mejores consejos que podrás seguir en estos casos.

Conservar la calma

Como primer consejo debes tratar de reducir la cantidad de estrés que te genere la situación con una actitud más positiva. Debes evitar en todo momento y bajo cualquiera de las circunstancias que se pudieran producir, todo tipo de reacciones despectivas, o incluso enfrentamientos con el resto de los conductores de la vía.

Las recomendaciones a seguir para conservar la calma son varias y muy variadas. Puedes intentar desde mantenerte hidratado, ya que la deshidratación conlleva la pérdida de la concentración e irritabilidad, hasta asegurarte de que los niños estén entretenidos, en el caso de que los lleves a bordo. El comportamiento que puedan tener los pequeños es fácil que pueda llegar a influirte y a provocarte distracciones. 

Estar atento a las distintas informaciones que la radio va proporcionando acerca del estado de la carretera es fundamental para tener una previsión en cuanto al tiempo que puede suponer el atasco. De este modo, reducirás el estrés y podrás tener un margen de maniobra para parar y continuar la marcha después, o para escoger una ruta alternativa que te permita llegar a tu destino.

Preservar el combustible

Tener el motor al ralentí durante las paradas e iniciar de forma continuada la marcha puede suponer un gasto elevado de combustible.

Existen estadísticas que indican que, en retenciones de un kilómetro existen dos minutos y medio de diferencia desde que el primer vehículo comienza la marcha hasta que lo realiza el último. Por tanto, de acuerdo con este dato y si cuentas con la visibilidad suficiente te será bastante sencillo calcular el tiempo aproximado de espera. En caso de que te encuentres en un cambio de rasante o de que, por cualquier situación no llegues a tener una visibilidad clara, si conoces con una exactitud aproximada la cantidad de kilómetros que se ven afectados por la retención también vas a poder conocer, de forma relativamente precisa, el tiempo de espera que te aguarda.

Por todo ello existen una serie de recomendaciones para conservar el combustible:

  1. Apagar el motor cuando puedas deducir que estarás parado durante un período de tiempo superior a 2 minutos. Si tienes un coche con la tecnología Start & Stop has de saber que estos vehículos no están diseñados para circular durante las retenciones. Esto es debido a que apagar y arrancar el motor sucesivamente en breves períodos de tiempo deteriora la mecánica del motor y produce el aumento del consumo de combustible, que es lo contrario para lo que están diseñados.
  2. El depósito siempre lleno: si no conoces con cierta aproximación la cantidad de tiempo que vas a estar retenido puedes hacer valer el refranero español donde se dice que “vale más prevenir que curar”. Por tanto, si es posible detén el coche en la primera estación de servicio que encuentres y llena el depósito.

No es acertado apurar el depósito durante un atasco. No solo corres el riesgo de quedarte inmovilizado en la vía, sino que además puedes sufrir problemas mecánicos como el daño de la bomba de combustible.

Conducir de manera uniforme

Tanto las frenadas como los acelerones durante un atasco pueden producir únicamente dos cosas: bien un accidente por alcance, o bien el incremento del consumo de combustible.

Lo más acertado es circular de forma constante y lenta si las circunstancias lo permiten, además de respetar en todo momento una prudente distancia de seguridad, es decir, una distancia entre vehículos tal, que garantice la detención de tu vehículo evitando la posibilidad de colisionar con el vehículo que está situado inmediatamente delante de ti. Esto puede marcar la diferencia entre un choque múltiple o un sencillo, evitando este efecto acordeón.

No es aconsejable en ningún caso moverse por el arcén, incluso si el vehículo que llevas es una motocicleta. Debes respetar siempre los carriles marcados y las señales viales, evitando la realización de maniobras que puedan entrañar cierto peligro.

Hacer zig zag o cambiar constantemente de un carril a otro siempre agrava la situación, puesto que aumenta el peligro de la conducción además de ralentizar aún más los desplazamientos. De esta manera contribuirás al incremento del estrés y el nerviosismo del resto de conductores, sin reducir de forma perceptible la duración de tu desplazamiento. 

Evitar las distracciones

Durante las retenciones se incrementan las distracciones porque tienes la sensación de pérdida de tiempo. Por ello te sientes con la capacidad de realizar otro tipo de tareas distintas a la conducción, como por ejemplo el uso del teléfono móvil.

Evitar el uso innecesario del claxon

Utilizar el claxon de forma abrupta impacienta al resto de conductores, y en la mayoría de las circunstancias no sirve de nada. El resto de los usuarios de las carreteras no pueden realizar ningún tipo de acción para aligerar el tráfico, por lo tanto, es una acción inservible.

Ceder el paso

Ayuda a que el resto de conductores puedan acceder a la carretera. Es apropiado ayudar al primer conductor que espera en el acceso de incorporación a la carretera cediéndole el paso.

Esta actuación no responde solo a una conducta cívica, sino que produce el denominado efecto cremallera, es decir, evita que la retención se pueda propagar en las carreteras secundarias por la imposibilidad que tienen los vehículos de acceder a la carretera principal.

Mantén la atención

Mantente alerta, especialmente si la retención se produce en un túnel. Hay varios consejos que deberías seguir en este supuesto:

  • Encender las luces de emergencia para que tu coche tenga mayor visibilidad y se alerte al resto de conductores de la retención.
  • Accionar el filtro de aire del sistema de ventilación del coche y cerrar las ventanillas, ya que en los túneles existe una alta concentración de distintos gases nocivos como el anhídrido carbónico. Estos gases producen somnolencia y si la concentración es muy elevada puede perjudicar a tu salud de una forma muy grave. En caso de que la retención en el túnel pueda superar los dos minutos es obligatorio apagar el motor de coche.
  • No debes abandonar el vehículo sin una clara orden por medio de la megafonía o en caso de emergencia grave, como por ejemplo en el caso de un incendio.

Es importante descansar

Detenerse cada dos horas desde el comienzo del trayecto, independientemente de la distancia recorrida, es muy importante. La fatiga puede causar grandes estragos en largos desplazamientos y es una sensación que puede aparecer de forma repentina.

Continuar la marcha

Al rebasar el atasco no intentes recuperar el tiempo que has pasado en él. Conducir a una velocidad por encima de lo que estás acostumbrado, llegando a superar incluso los límites establecidos por el estrés, es muy peligroso, además de que se agrava con el cansancio y la fatiga que se genera durante una retención.

En caso de que el atasco te provoque un retraso importante frente a un compromiso, lo más acertado es detener el vehículo y realizar una llamada telefónica para avisar de tu circunstancia en ese momento.

Conclusión

Dicen las estadísticas nacionales que cada español pasa una media de 40 minutos a la semana atascado en las carreteras como consecuencia del tráfico, lo que hace hace un total de 72 días a lo largo de nuestra vida. Estas retenciones son circunstancias que no puedes evitar, sobre todo en las horas puntas del día en las grandes urbes. Producen mucho estrés y nerviosismo, pero tu forma de conducir puede ayudar a mejorarlos.

Lo fundamental para contribuir de forma positiva en un atasco es controlar lo que ocurre a dos, tres o cuatro vehículos de distancia. Esto te permite anticiparte a posibles imprevistos, controlar tu velocidad y ceder la incorporación de otros coches a la carretera cuando las circunstancias así lo requieran. 

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