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Cómo comprobar el nivel de aceite

Quedarse sin aceite es lo peor que le puede ocurrir a un conductor. Puedes pasar horas dando vueltas en busca de aparcamiento y que, cuando encuentres por fin estacionamiento, te quiten el sitio. También te pueden poner una multa o que la matrícula se te caiga. Pero ninguno de estos problemas resulta tan grave como quedarse sin aceite, así que vamos a descubrir paso a paso qué debemos hacer para revisar el nivel de aceite del coche y las desastrosas condiciones que supondría no hacerlo.

En qué momento revisar el aceite

Cuando llevamos el coche al mecánico, él mismo se encarga de revisarlo, pero esto no resulta del todo suficiente. Se recomienda habitualmente comprobar el aceite una vez al mes o, como mucho, cada tres, en virtud de los cambios de estación. Se aconseja también hacerlo antes de emprender un viaje largo o cuando se deba pasar la inspección técnica de vehículos (ITV). Se debe comprobar igualmente el nivel de aceite cada tres mil o cuatro mil kilómetros. Además, en el panel del coche se nos encenderá la luz de aviso si el aceite llega a sus límites.

Dónde comprobar el nivel de aceite

Antes de empezar con el procedimiento en sí, se deben tener claras las condiciones previas del coche y sus componentes. En primer lugar, el motor ha de estar frío ya que, si estuviera caliente, el aceite se movería, de modo que los resultados no resultarían óptimos. En el caso de que el coche hubiera permanecido en funcionamiento en los momentos previos, se ha de esperar unos diez minutos para que el motor se enfríe. De este modo, el aceite se asentará de pleno en la parte inferior del cárter.

También se recomienda medir el aceite con el coche estacionado sobre una superficie plana. Si hubieras aparcado en una cuesta y el depósito no se encuentra en modo horizontal, el aceite se movería, de forma que la comprobación tampoco aportaría los datos precisos que buscamos. En el caso de que cuentes con una plaza de parking o garaje, puedes comprobar allí mismo el aceite. La superficie resulta ideal, al ser llana.

Cómo comprobar el aceite: la varilla

Todos los coches vienen equipados con una varilla que nos permite saber por nosotros mismos el nivel de aceite del coche. Para conocerlo, en primer lugar se debe abrir el capó del coche, ya sea desde fuera del habitáculo o desde dentro. La mayoría de los vehículos modernos incluyen un botón o una palanca para abrir el capó desde dentro del coche, así que lo único que debes hacer es buscar la palanca. Junto al motor verás la varilla, de un color llamativo, con el fin de diferenciarla del resto de piezas.

Normalmente la encontramos en la parte delantera del motor. Asegúrate de que se trata de la varilla conectada al depósito de aceite, ya que algunos conductores la confunden con la varilla del líquido de transmisión. En el caso de no tener claro cuál es cuál, siempre puedes recurrir al manual de usuario del automóvil. Una vez estés completamente seguro, desenrosca la varilla graduada y límpiala con un paño o un pedazo de papel.

Sin embargo, esa primera medición que obtendremos al desenroscar la varilla no nos sirve para comprobar el nivel de aceite del coche, dado que la muestra se encuentra contaminada. No obstante, ya que disponemos de una varilla limpia, aprovecharemos para familiarizarnos con ella y con la información que nos aporta. Verás que, en la parte inferior, presenta un par de muescas: una indica el nivel mínimo de aceite que necesita el motor y la otra muestra el máximo que debería llevar. Lógicamente, el nivel de aceite correcto se sitúa entre ambas marcas.

Ahora que ya sabes cómo es la varilla del aceite y la tienes limpia, aprovecha para comprobar también si tu coche necesita o no más aceite. Para ello solo tenemos que introducir la varilla en el tubo que conecta con el depósito de aceite. Se ha de presionar hacia abajo hasta introducirla del todo, pero, si notases que se atascara durante el proceso o que hiciera ruido, detén la operación. Sácala del conducto, vuelve a limpiarla e introdúcela de nuevo.

Tras completar la operación, extrae de nuevo la varilla con mucho cuidado. Seguramente gotee, así que, si no te quieres manchar, sujeta la varilla con una mano y con la otra pon un pañuelo o un papel para que las gotas de aceite no caigan al suelo ni sobre la ropa. En cuanto a los resultados, si la marca de aceite se halla dentro de los niveles establecidos, no hay ningún problema. En el caso de que se encontrara por debajo o de que llegara al límite, ha llegado la hora de rellenarlo y de repetir la operación para asegurarnos de que no falte aceite en ningún momento pues circular con más del recomendado tampoco resulta bueno.

Por su parte, a la hora de sacar la varilla, vigila que la punta con la muestra de aceite se encuentre siempre por debajo del mango o, como mucho, en horizontal. Algunos conductores, para no mancharse de aceite o para que la varilla no gotee, tienen la costumbre de elevar la punta por encima del mango. Sin embargo, la varilla ha sido diseñada para permanecer en vertical. En el caso de que la punta se hallara por encima del mango, el aceite se movería. El resultado de la muestra no refleja los niveles de aceite reales del coche.

Cómo resolver los problemas del aceite

Si faltara aceite, la solución es tan fácil como añadírselo tú mismo. En el manual del vehículo encontrarás el lubricante recomendado por el fabricante. Podemos comprar garrafas de un litro de aceite en gasolineras, talleres o tiendas especializadas. Eso sí, no hay que verter el aceite por el conducto de la varilla. Desenrosca el tapón del aceite y añade el líquido suficiente para que vuelva a funcionar.

La cantidad de aceite que debes añadir dependerá del nivel mostrado en la revisión. Si ves que se encuentra justo al límite, o incluso por debajo, vierte prácticamente toda la botella. En el caso de que se encuentre a medias y lo desees rellenar, añade un cuarto de garrafa o incluso media. Aprovecha el embudo para no desperdiciar ni una gota y, cuando termines la operación, vuelve a comprobar que el coche dispone de unos niveles de aceite correctos. Cierra el depósito, vuelve a guardar la varilla y ya podrás circular sin problemas.

En cambio, en el caso de que te encontraras con un gran exceso de aceite, lleva el coche al mecánico para que reduzca los niveles, pues podría ser peligroso para el motor. Por cierto, si durante la revisión observas que el aceite se presenta sucio, con residuos, en vez de rellenarlo, acude al mecánico para cambiarlo del todo. Esta operación resulta, sin embargo, bastante más complicada que la revisión. Y, a pesar de que haya conductores que cambian ellos mismos el aceite, es mejor dejar la tarea en manos de un profesional.

Peligros de circular sin aceite

Aunque quedarse sin aceite constituye una de las averías menos habituales, también resulta cierto que las consecuencias serían catastróficas en la inmensa mayoría de los casos. Dado que la función del aceite consiste en lubricar las piezas del motor, en el caso de que no existiera, estas perderían la capa protectora y entrarían en contacto unas con otras. El aceite evita que la temperatura se dispare, pero sin lubricante el rozamiento provocaría que se elevasen a unas temperaturas altísimas, por lo que los componentes se fundirían.

Sin esos elementos el motor no funcionaría y el coche quedaría gravemente dañado. A veces el coste de la reparación es tal que sale más rentable comprarse un coche nuevo antes de arreglar el motor dañado. Eso sí, no nos quedaremos sin aceite de un momento a otro. La pérdida resultará gradual por lo que, si revisamos periódicamente el nivel y permanecemos atentos a cualquier señal o miramos los pilotos que nos advierten en el panel interior, nos ahorraremos este grave problema.

Por tanto, comprobar periódicamente el nivel de aceite nos puede alertar también a tiempo de pequeñas fugas que presente el depósito. Si notas que el coche hubiera empezado a perder aceite de forma más rápida de lo habitual o encuentras manchas sospechosas donde lo aparcas, puede que presentes una fuga. En este caso, acude al taller rápidamente a reparar el problema. Pero, cuidado, porque, si la fuga fuese grave, te podrías quedar sin aceite antes de llegar al mecánico, así que asegúrate de que dispondrás del suficiente para hacer el trayecto o llama directamente a la grúa.

Ya has visto que revisar periódicamente el nivel de aceite del coche constituye una operación realmente sencilla. Todo el mundo posee la capacidad de hacerlo. Ello nos evitará un montón de quebraderos de cabeza, como los que se presentan cuando nos quedamos sin aceite. Huelga repetir que, en caso de duda, consultar el manual de instrucciones del vehículo o acudir al taller mecánico de confianza resulta la mejor opción.

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