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Aibo: la mascota de Sony con inteligencia artificial

La inteligencia artificial llama a tu puerta, en este caso en forma de mascota. Sony ha reinventado su perro Aibo y ahora te ofrece un robot más real, con capacidad de aprender y mucho más cariñoso que su primer modelo de 1999. La mascota ha sido una de las estrellas de la feria CES 2018 de Las Vegas y este año estará ya a la venta para que tengas la compañía más futurista en la alfombra de tu salón.

Conociendo al nuevo Aibo

Casi dos décadas después de su primer prototipo, Aibo se ha aprovechado de los avances tecnológicos para hacerse más listo. Uno de los detalles que más llama la atención es su capacidad de responder a los estímulos. Podrás ver cómo le gusta que lo acaricies debajo de su barbilla o a lo largo de su blanca espalda.

Aibo mueve la colita cuando está contento y no deja de parpadear con sus dos grandes ojos de tecnología OLED, que le permiten ofrecer un amplio rango de expresiones. Abre y cierra la boca constantemente, y con ella es capaz de interactuar con objetos, tiene su propio huesito (el aibone) y su pelotita.

Podrás pensar que eso es lo esperado y que algo similar ya lo hacen otros robots, pero la gran novedad de Aibo está en el aprendizaje. La mascota tiene memoria suficiente para saber quién la trata bien y quién la quiere menos. Así, si la acaricias y juegas con ella responderá a tu cariño con su mejor repertorio de movimientos programados.

En cambio, si eres más arisco te pagará con desgana o directamente con la indiferencia. Como cualquier mascota que se precie.

Si te crees que no te puede ver porque es un robot, te equivocas. Aibo tiene una cámara en su nariz y otra en su nuca. De esta manera puede orientarse y reconocer el entorno: también te ve a ti. Sus sofisticados sensores también lo ayudan a ese cometido y cuenta con 22 puntos de articulación para que sus movimientos sean parecidos a los de una mascota real, al menos, más parecidos que los de otros robots.

Tal vez uno de sus puntos débiles esté en la autonomía. Si te gustan los perros incansables, Aibo no es uno de ellos. Su batería solo le permite dos horas de funcionamiento ininterrumpido. Y lo que es peor, recargar la batería lleva unas tres horas. Así que tendrás que distribuir bien el tiempo para que te pueda entretener cuando te apetezca.

Pero bueno, los días laborables tampoco vas a poder dedicarle mucho más de dos horas seguidas y Aibo nunca te pedirá que lo saques a la calle, al menos de momento. Y es que la inteligencia artificial permite que aprenda también online, así que las puertas están abiertas para cambios inesperados.

Para aprovechar todas estas virtudes, Sony te ofrece una aplicación llamada My Aibo. Con ella podrás descargar nuevos gestos y actualizaciones para tu perro. ¿Quién no ha querido tener a su mascota actualizada? Además, tendrás acceso a las fotos que haya realizado durante su tiempo en actividad.

Una historia de perseverancia

Si algo hay que reconocerle a la marca japonesa es que ha sido capaz de mantener su apuesta por la inteligencia artificial a pesar de sus fracasos anteriores. El primer Aibo nació en junio de 1999 y su fama fue mayor que sus ventas porque su producción fue muy reducida.

Entonces, el Aibo ERS-110 parecía más un traje espacial para mascotas de plástico que un robot con el que interactuar. Se sacaron solo 3000 unidades para Japón y otras 2000 para Estados Unidos.

Ese mismo año vio nacer otra versión. El ERS-111 salió en noviembre solo para Japón y sus 3000 unidades se vendieron en menos de lo que ladra un perro. Luego se vendieron otras 62 000 mascotas más.

Con el cambio de siglo, se comercializaron los modelos de segunda generación, como el ERS-210, ERS-311 y otros que vieron la luz entre 2001 y 2002. Esta segunda generación llegó a poner en el mercado once modelos diferentes y las ventas totales solo alcanzaron las 60 000 unidades.

Sony siguió su camino y los Aibo de tercera generación aparecieron entre los años 2003 y 2005. De ellos se vendieron otros 50 000 perritos con un diseño lleno de curvas y con movimientos un tanto excéntricos. Este modelo ya era capaz de interactuar con su hueso y su pelotita.

En 2006 volvieron a la carga con unos cachorros de formas redondeadas, pero pareció el fin de la raza canina robótica, porque la compañía dejó de fabricarlos. Ese mismo año, la firma japonesa anunció también la paralización de la producción de su robot humanoide (el Qrio), coincidiendo con el despido de 10 000 trabajadores.

Parecía el fin del modelo innovador de Sony, que veía como la competencia de Samsung y LG le estaba dejando sin cuota de mercado en el sector de la electrónica doméstica. Sin embargo, continuó la investigación y se aprovechó de los avances en la inteligencia artificial y la robótica. Esto ha servido para darle al nuevo Aibo el aspecto de un perro más cariñoso y la tecnología de una mascota mucho más lista.

El perro que aprende

Si compras o adoptas un Aibo verás que irá aprendiendo. Le podrás pedir que recoja su hueso, que venga, que vaya y muchas cosas más. Como un perro de verdad, Aibo necesitará su tiempo para entender tus mensajes. Está programado para responder a una serie de comandos de voz y, a medida que pase el tiempo, irá memorizando nuevas instrucciones.

Un mecanismo similar es el que hace responder a Siri o a Cortana (los asistentes de Apple y de Microsoft, respectivamente) cuando les preguntas algo. En este caso, Aibo no tiene que encontrar la respuesta adecuada a una pregunta, pero sí debe hallar las acciones correctas entre su repertorio de gestos.

También parece tener vida propia, no solo responde a estímulos. Te ladrará para que le hagas caso, te ofrecerá la patita, moverá la colita si está contento y te pondrá caritas. Para que no eches en falta una de las actividades fisiológicas más comunes, simulará tener necesidades, aunque no te dejará ningún residuo orgánico ni mecánico en el pasillo.

Por otra parte, no solo ha aprendido Aibo, también ha aprendido Sony porque el diseño del perro es ahora mucho más amable. De nada serviría el avance de expresar emociones faciales si el robot tiene cara de casco de astronauta. Así que ahora Aibo muestra su mejor imagen, con orejas y rabo más reales, con hocico y boca mejor representados y, sobre todo, con unas expresiones más naturales, aprovechando la movilidad de los paneles OLED de los ojos.

Si te preocupa el precio, Aibo no es un perro barato. Para comprarlo tendrás que desembolsar unos 1500 euros. A esto hay que añadir otros 20 euros mensuales que costará utilizar las posibilidades de la inteligencia artificial en línea, utilizando también el almacenamiento en la nube. Digamos que es algo así como el gasto en la comida de tu mascota o de llevarla al veterinario.

La inteligencia artificial de trasfondo

Más allá del uso lúdico de Aibo, lo que subyace bajo este nuevo intento de Sony es la intención de seguir mejorando la aplicación práctica de la inteligencia artificial. No quiere perder el bagaje acumulado durante años de investigación justo ahora que surgen nuevas compañías que despuntan en el uso doméstico y comercial de la robótica.

A nadie se le escapa que en un futuro cada vez más cercano, los robots serán elementos habituales en los hogares. Algunos, como Aibo, se encargarán de la parte divertida de convivir con humanos, pero otros se dedicarán a hacer el trabajo complicado: limpieza, cocina, atender a los mayores, etc.

En esta competición por situarse a la cabeza del mercado de robots se encuentra, por ejemplo, SoftBank Robotics. Esta compañía ha puesto a la venta al robot Pepper. Se trata de un verdadero asistente, que ya se puede ver trabajando en algunos establecimientos de Japón, entre ellos las 140 tiendas niponas de SoftBank Mobile.

Pepper, además, tiene la capacidad de percibir y entender las emociones humanas. Esto lo ha convertido en el primer asistente robótico adaptado al entorno doméstico. La misma empresa ha desarrollado a Nao, un robot interactivo que apareció en 2006 y ya va por la quinta generación. Con solo 58 cm de altura, este robot se utiliza para muy diversos fines en todo el mundo. Por ejemplo, en Francia se usa con éxito en un centro especializado de la asociación Autistas sin Fronteras. Además, SoftBank Robotics tiene en desarrollo el proyecto Romeo, un robot humanoide diseñado para ayudar a personas con movilidad reducida.

Estos son solo ejemplos de lo que se avecina en la confluencia entre la robótica y la inteligencia artificial. De momento, los grandes robots tienen precios prohibitivos, pero podemos ir abriendo boca con Aibo, el simpático perro de Sony que puede alegrarte hasta en los días más complicados con un parpadeo OLED y su mejor ladrido de última

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