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¿En qué debo fijarme antes de comprar un coche familiar?

Cada vez son más las personas que apuestan por tener un coche familiar en sus vidas, aunque antes de tomar esta decisión es importante tener en cuenta una serie de factores, los cuales nos ayudarán tanto en la decisión de compra como en la satisfacción final una vez que hemos adquirido el vehículo. De hecho, estos aspectos son bastante relevantes porque al final estamos llevando a cabo la compra de un elemento que va a permanecer con nosotros durante mucho tiempo, por lo que es importante prestar atención a todos estos aspectos para evitarnos sorpresas en el futuro.

Elegir el modelo de coche

Es algo que parece una obviedad, pero realmente merece la pena pararse a pensarlo antes de decantarnos por uno u otro modelo. De hecho, es el punto de partida y es por ello que necesitamos saber bien qué es lo que necesitamos y cuál va a ser el uso que le daremos a este vehículo para evitarnos sorpresas, como que gasta más de lo que puedo asumir, no es tan cómodo para ser un coche familiar o tiene un maletero demasiado pequeño para poder viajar.

Por tanto, es importante que nos hagamos preguntas sobre si lo queremos diesel o gasolina, si el maletero es espacioso, si es dinámico y cómodo, si lo puedo usar para largas distancias y rutas por el campo, si el cambio de marchas es manual o automático, etc.

De esta manera estaremos poniendo la primera piedra de nuestro futuro coche, pues si damos respuesta a todas estas alternativas estaremos haciendo la criba de la mejor manera para tener el coche que queremos. Por ello, recomendamos invertir tiempo en esta fase previa para después acertar de pleno y evitar que nos arrepintamos.

Particular o concesionario

Otro de los aspectos clave es si decidimos comprarlo en una empresa especializada o en un particular. Esto es algo que siempre va a depender de la situación de cada persona pero, por lo general, siempre que compramos un coche familiar es porque tenemos niños o los vamos a tener más pronto que tarde, por lo que quizás lo más adecuado sería ajustar el precio pero ir a un concesionario que nos aporte un coche nuevo y más seguro para nuestros hijos.

De hecho, esta opción también la tenemos que ver desde el punto de vista de que hay veces que los coches de particulares pueden esconder defectos que salen con el tiempo. En cambio, si hemos comprado el coche en una empresa especializada, la misma asumiría la reparación en base a la garantía que ofrecen a sus clientes.

Olvídate de las prisas

Comprar un coche no es como ir al supermercado, pues cuando nos adentramos en dicha transacción solemos pedir un crédito o al menos desembolsar una parte importante de dinero. Por tanto, aunque te apuren con la compra debes recordar que al final quien va a pagar eres tú, por lo que recomendamos que no te dejes llevar por frases como ‘cómpralo cuanto antes si no quieres quedarte sin él’ porque en la mayoría de las ocasiones, no es verdad. Esta decisión debe tomarse sin prisas de ningún tipo.

Conocer la vida del coche

En caso de comprarlo a un particular, es más que importante que sepas la vida que ha tenido el coche, preguntar todo para saber si esta es una compra fiable. Además, todo debe quedar constatado, absolutamente todo, incluso el número de dueños que ha tenido o las revisiones por las que ha pasado. En cambio, esta tesitura no la tendrías si compras un coche nuevo, pues tienes la garantía que serás el primero en usarlo.

Las características de un vehículo familiar

Cuando compramos un coche familiar nos preocupa mucho que el coche sea espacioso, alto y que los asientos de atrás tengan la mejor comodidad para que los niños estén siempre bien atendidos e incluso ocupados. Por ello, puedes ver que en una gran cantidad de coches hay extras como pantallas en los cabezales de los asientos delanteros para que los niños puedan ver películas, así como un amplio espacio en cada asiento para que incluso pueda ir sentado un adulto con los niños.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es el maletero, algo fundamental para las personas que tienen niños pequeños y, especialmente, para aquellas que tienen más de un hijo, pues llevan el doble de objetos. Por ejemplo, si tenemos dos niños pequeños tendríamos que meter dos carros de bebé o uno más grande dentro del maletero. Por ello, es importante tener en cuenta este aspecto para poder valorar si la compra que estamos realizando es la adecuada.

Aquí también tendríamos que ver que los asientos de detrás son espaciosos para que las sillas homologadas puedan quedar perfectamente ancladas. De hecho, esto es algo tan importante como la situación del maletero, pues ocurre que en algunas ocasiones la silla no entra del todo bien y hace que ocupe un espacio extra, lo que limitaría el espacio del medio. Por ello, es importante medir o, al menos, asegurarnos que no habrá ningún problema a la hora de incluir estas sillas especiales para niños.

El motor de un coche familiar

Aunque este aspecto no tenga tanta importancia como la seguridad, no deja de ser un factor importante en los coches familiares. De hecho, estos vehículos suelen contar con motores potentes para cargar con todo el peso del vehículo. Por ello, es importante que también veas la cilindrada de tu futuro coche, aunque recuerda que no se debe correr en la carretera, y mucho menos con niños a bordo.

Los extras de un coche familiar

En este punto entrarían las pantallas interactivas antes descritas pero también otros elementos como el ordenador de a bordo, el sistema inteligente o incluso unas cámaras especiales que se colocan en la parte trasera para vigilar lo que está ocurriendo con nuestros hijos sin tener que girar el cuello. De hecho, este aparato lo incorporan cada vez más coches para que los adultos solo tengan que mirar al frente durante el trayecto pero sin perder de vista a los más pequeños.

La documentación

Después de todo lo anterior tenemos que comprobar que toda la documentación está en regla. Esto es algo que no incumbe a los vehículos nuevos pero que sí repercute en los conductores que compran un coche de segunda mano, para lo cual habría que asegurarse que el dueño anterior está al corriente de pago del impuesto de circulación, con la ITV en vigencia e incluso con posibles multas o embargos que pudiera arrastrar. Esto se consigue saber con una consulta sencilla a la Dirección General de Tráfico.

Pruebas de conducción

Este aparatado también deberías realizarlo para ver cómo te sientes al volante de un coche familiar. De hecho, estos vehículos suelen ser más altos, por lo que verás la carretera más alta, así como también es bueno que te vayas familiarizando con el motor, viendo cómo se comporta en la conducción, la capacidad de frenada y que todo suena como la seda.

También es conveniente que compruebes los pilotos y sepas qué significa cada uno. De esta manera, si finalmente adquieres ese coche tendrás ya una parte ganada al saber su comportamiento, así como las dimensiones para aparcarlo en la vía pública o en un garaje particular si disponemos del mismo.

El precio

Este factor es fundamental y quizás el más importante, porque al final no debemos volvernos locos y pagar por algo que no podemos, ni siquiera con una financiación. En caso de no poder hacer frente al coche que queríamos en un principio, deberíamos hacer un rastreo por los concesionarios y vendedores de la zona para ver si encontramos un coche a un mejor precio. No obstante, también es importante que veas el baremo de los precios de estos coches para que, al menos, tengas una ligera orientación a la hora de comprarlo. Para ello, debes aportar la fecha de matriculación y los datos exactos del coche al hacer la estimación.

La compra

Una vez que hemos tenido en cuenta todos estos aspectos es el momento de formalizar la compra. Como decimos, siempre que la transacción se lleve a cabo en un concesionario de coches nuevos o de segunda mano no habrá problema, pues los responsables del establecimiento te asesorarán en todo momento y harán que la transacción se lleve a cabo de una forma más sencilla, incluyendo el sistema de pago.

En cambio, si la compra se hace con un particular es necesario que en el contrato de compraventa figuren los datos de ambas partes, comprador y vendedor, así como la forma en la que llevará a cabo el pago del vehículo. Con esto estaríamos evitando futuros problemas. Y respecto a la garantía, el vendedor debe responder en los seis meses posteriores a la fecha de compra en caso de que el coche pueda esconder algún vicio oculto que salga a la luz.

En definitiva, para comprar un coche familiar es importante tener en cuenta todos estos aspectos y entonces decidir cuál es la mejor opción.

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