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¿Cuáles son los errores más comunes de un conductor novel?

Nadie nace aprendido. Dominar una actividad, un conocimiento, una habilidad o una técnica exige un proceso gradual de perfeccionamiento que, poco a poco, te va convirtiendo en mucho más capaz. Cualquier persona empieza como novel, como principiante, antes de ser un experto.

Es algo característico de las profesiones, por muchos cursos, talleres, seminarios, carreras universitarias o máster que hayamos cursado. La práctica, la ejercitación, el entrenamiento y la experiencia deben ir cuajando con el tiempo. A menudo, cometiendo errores para poder evitarlos después.

Lo fundamental, en esta etapa, es actuar con prudencia, con sentido común, y ser conscientes de qué debilidades y carencias tenemos para tratar de evitarlas. Y, por supuesto, minimizar al máximo las consecuencias de esos errores.

En el ámbito de la seguridad vial y la conducción, también sucede. Si has aprobado el examen teórico y, a continuación, el práctico, recibirás tu merecido carné de conducir. Podrás llevar tu coche con autonomía, pero eso no significa que seas un gran conductor. Ni siquiera bueno. Tendrá que pasar un año para librarte del cartelito y la condición de “conductor novato”, y algunos más y muchos kilómetros para que consigas el dominio y la experiencia necesaria.

Por eso, en este artículo hemos reunido los errores más característicos de los conductores novatos. Si estás empezando a conducir, te vendrá bien conocerlos. Si ya llevas años haciéndolo, nunca está de más repasar ciertas cuestiones esenciales.

Además, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

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Demasiada confianza

Los jóvenes se creen el ombligo del mundo, los más capaces y absolutamente intocables. Como la mayoría de los conductores novatos tienen corta edad, esta mentalidad suele afectarles muchísimo.

Tras unos pocos meses de rodaje (dos o tres a lo sumo), un conductor joven y novel suele adquirir un exceso de confianza que le lleva a equivocarse y a asumir riesgos excesivos. Adelantamientos imprudentes, excesos de velocidad, sobredimensión de las capacidades propias o del coche y considerar la calle un circuito son sus manifestaciones principales.

Elección del carril central

Habitualmente, si eres un conductor principiante te sientes más seguro en el carril central. Seguramente porque encuentras mayor tranquilidad teniendo más asfalto a ambos lados.

Otros, afectados por el síndrome que hemos explicado anteriormente, se colocan en el carril izquierdo permanentemente y convierten su recorrido en un adelantamiento permanente.

Distracciones tecnológicas

¡Cuidado con los móviles y los gadgets! Los jóvenes están tan enganchados a la tecnología que, sobre todo al empezar a conducir, olvidan los riesgos que genera desatender su actividad. Con el vehículo en marcha no debes dejar de mirar hacia el asfalto nunca.

Minimizar el agua en el firme

Infravalorar el peligro de una calzada mojada es típico de un conductor principiante. El aquaplaning es un riesgo real y la inexperiencia se traduce en ignorar los charcos, en vez de en reducir la velocidad y actuar con prudencia. ¿La consecuencia en muchos casos? Una salida de la carretera con riesgo de colisión… o daños mayores.

No respetar la capacidad del vehículo

Tu coche tiene dos, cuatro, cinco o más plazas, depende de sus características. Ahora bien, cuando se trata de un conductor con el carné recién estrenado, suele hacer caso omiso a ello. Cuando se llevan más pasajeros de los homologados, el coche pierde estabilidad y no es posible usar los cinturones de seguridad. El peligro es evidente: llenar el coche de más no supone hacer ningún favor a nadie, sino todo lo contrario.

No mantener la distancia de seguridad

¿Crees que podrás frenar si vas pegado al coche de delante en caso de parada brusca? Si tienes años de experiencia conduciendo, sabes que no es posible hacerlo. Ahora bien, si eres principiante, tratarás de apurar la distancia, por ejemplo, para asegurarte un adelantamiento más ágil. Pero el peligro que estás asumiendo es muchísimo mayor.

Elegir mal el primer coche

Un conductor que empieza no necesita un coche de gran potencia, muchísima tecnología ni velocidad excesiva. Lo mejor es que compres un coche de segunda mano, de tamaño medio o pequeño (según el uso principal, en carretera o en ciudad, que le vayamos a dar) y con un desembolso económico adecuado a las posibilidades del usuario… pero preferentemente barato.

A la falta de seguridad y la inexperiencia iniciales, no conviene añadir el plus de responsabilidad y tensión que supone desenvolverse con un coche extremadamente caro, nuevo o muy estético. Un mínimo roce, por ejemplo, se convierte en este caso en un auténtico trauma. Y, como decíamos al principio, cometer errores de un modo controlado nos ayuda a aprender antes.

Pasar del mantenimiento

Mientras el coche chuta, el conductor novato lo remata. Es decir, la falta de sensibilidad, conocimientos y experiencia lleva a los principiantes a no caer en la cuenta de que resulta necesario chequear el coche y llevarlo al taller periódicamente.

No dar importancia a los ruidos extraños del motor, olvidarse de cambiar el aceite o el agua, ignorar el estado de los neumáticos o no llevar el auto a revisar antes de emprender un viaje largo son la antesala de un grave peligro.

Afortunadamente, la mayoría de los conductores novatos tienen a su lado a una persona experimentada que se desvive por él… y por su coche. Sea o no sea así, mucho cuidado con este aspecto desde el primer momento.

Los errores de novato más comunes

Algunos de los fallos más habituales de los conductores noveles son compartidos también por otros conductores más experimentados. Pero la realidad es que, si acabas de obtener tu carné, deberás extremar tus precauciones para no caer en alguna de estos cinco errores que en seguida te afectan:

Distracciones

Ya nos hemos referido a este aspecto previamente. Lo cierto es que los novatos no están tan concienciados como los demás sobre la necesidad de mantener los cinco sentidos siempre en la conducción. Posiblemente porque no se han llevado todavía ningún susto al respecto. Eso de que la letra con sangre entra, es mejor que no lo compruebes en tus propias carnes cuando se trata de seguridad vial.

No planear la ruta

La inexperiencia es, por naturaleza, muy soberbia. Si sabes dónde vas, y cómo hacerlo, podrás llegar antes y, lo principal, de una manera más segura. Especialmente, cuando es la primera vez que realizas el itinerario. La actitud dubitativa al conducir suele generar estrés y, este, accidentes más o menos graves.

Tener claro qué camino hemos de seguir y, en caso de duda, detenerte en una zona habilitada y consultor el GPS es lo que tienes que hacer. Pero, en ningún caso improvisar, conducir mirando el navegador o un mapa, ni ninguna otra imprudencia semejante.

Señalizar tarde o mal

Debes indicar con antelación tus desplazamientos y movimientos si quieres evitar accidentes de tráfico. Los cambios de carril, los giros, las paradas inesperadas, las rotondas y los adelantamientos han de ir acompañados de las oportunas señalizaciones, pero no después o mientras se realizan, sino con tiempo suficiente para que el resto de los conductores se comprendan tus indicaciones.

Adicionalmente, señalizar tus intenciones no significa tener derecho a hacerlas. Solamente está avisando de tu propósito, pero has de continuar atento a que se den las circunstancias y el momento apropiado para que puedas llevarlas a cabo.

Olvidarse de los espejos

Actualmente, la mayoría de los vehículos suelen tener tres espejos retrovisores, por lo menos. Utilizarlos antes de maniobrar o desplazarte es imprescindible, ya que te aporta esa información que necesitas para actuar con seguridad y acierto.

Y, sobre todo al principio, conviene chequear un par de veces (al principio o al final) aquel que más influya en el tipo de maniobra que vas a realizar.

Un conductor inexperto no siempre recuerda que el orden correcto es mirar los espejos, señalizar y hacer el desplazamiento.

Velocidad inapropiada

No respetar las señales de velocidad es una de las principales manifestaciones de este error. El exceso de confianza, la falta de atención (a veces, por la propia tensión de ir al volante) o las distracciones les llevan a pisar el acelerador más de lo adecuado.

Como, además, todavía no tienen la sensibilidad ni el olfato para prever qué zonas son más peligrosas, y por eso es necesario moderar la velocidad, el cóctel resulta un riesgo evidente.

Dificultades para aparcar en línea

Una de las maniobras que más experiencia requiere para acabar dominándola es el aparcamiento, sobre todo en línea. No queda otra que intentarlo, e intentarlo, hasta que se acaba logrando. Aunque, también a menudo, el problema es haber calculado mal el sitio disponible, en el que no cabe nuestro coche.

Dominio de los pedales

Casi siempre, las distancias y la características de los pedales del coche nuevo no son idénticas a las del vehículo de la autoescuela en que se aprendió. Es cuestión de días acostumbrarse a ellos, un proceso habitual y necesario para la mayoría.

Brusquedad al cambiar de marcha

Es necesario que lo hagas con suavidad, aunque, por los nervios y la falta de hábito y costumbre, no siempre se consigue.

Como ves, los errores de un conductor novel son muchos, frecuentes y, lo principal, a menudo peligrosos. Por eso, es imprescindible extremar la prudencia y ser conscientes de ello.

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