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Comidas que consideramos normales en España y son raras para extranjeros

Suele ser habitual, cuando viajamos al extranjero, sorprendernos ante ciertas costumbres; costumbres en su mayoría culinarias que, para nosotros, son sorprendentes y para los locales normales. Una situación que, aunque te pueda parecer extraña, también sucede a la inversa. Sí, como lo oyes: también pasa con la famosa gastronomia española.

No es que no guste, es que sorprende por inusual. También porque simplemente la materia prima en sí es rara para el visitante. Seguro que llegados hasta aquí tu mente se ha puesto a trabajar como loca para encontrar qué platos son; qué recetas pueden resultar extrañas para los extranjeros; cuáles se catalogan como extrañezas culinarias para los que no son de aquí.

¡Ahórrate el trabajo y lee este post! Te resultará sorprendente descubrir qué platos sí y que platos no causan pavor en los extranjeros.

La gastronomía española más extraña fuera de nuestras fronteras

Insistimos en que raro para los foráneos no siempre significa impopular. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una extrañeza producto de un choque cultural, en la mayoría de los casos. ¿Imaginas a un extranjero frente a unos calçots por primera vez? Ver una verdura propiamente catalana chamuscada es, como mínimo, insólito Pues bien, esa sorpresa sitúa a este clásico catalán entre los platos más raros para los extranjeros.

Siguiendo con la verdura como protagonista, la escalivada es otra receta dotada de aires de rareza. Una circunstancia que no entendemos los que sabemos que el plato no consiste más que una serie de verduras horneadas. En concreto, berenjenas, pimientos, cebollas y tomates.

Las manitas de cerdo, otro plato extraño

La verdad es que si empatizamos y nos ponemos en el lugar de un guiri lo vamos a entender a la perfección. Ver las manitas de un cerdo en un plato, con su aspecto gelatinoso, puede ser un poco extraño. Es más, pobre del que decida probarlo: pasará de la rareza a la adicción en cuestión de bocados.

El hecho de que este plato se encuentre en esta lista se debe a que no es tan habitual comer cerdo en otras culturas ni muchísimo menos las patitas de este animal. Fuera de nuestras fronteras el jamón ibérico arrasa, aún siendo un gran desconocido en general. Fuera de nuestras fronteras no se dice eso de «del cerdo hasta los andares».

Las migas extremeñas

Curioso que este plato tan conocido por todos y tan sencillo esté en esta lista. Es absurdo que unas migas de pan resulten raras, pero así es. Todas las listas que existen sobre esta temática se muestran de acuerdo en este punto. Parte de esta extrañeza reside en cómo conseguir un sabor tan único usando tan solo una base de pan tostado.

La morcilla: una de las reinas en esto de lo extraño

De aspecto negruzco, este plato genera, curiosamente ,cierto rechazo a priori. Un rechazo que tal vez tú no comprendas, pero que puedes, en cierta medida, entender. Es lo mismo que te sucedería a ti con delicias de esta híndole.

Teniendo en cuenta que se trata de sangre coagulada, a grandes rasgos, la extrañeza inicial es más que comprensible. Como sucede con numerosos platos de la cultura global humana, solo es cuestión de hincar el diente.

Otros platos difíciles de explicar a un extranjero

Incluso son platos complicados de explicar más allá de las fronteras locales donde son típicos. Está claro que cuando hablamos de España y de gastronomía estamos hablando de una seña de identidad. De una plasmación como otra cualquiera de la propia idiosincrasia de nuestras gentes. El hecho de que nos miren con tanta extrañeza fuera de nuestras fronteras es producto de una cultura muy rica que cuenta con una gastronomía de numerosas influencias.

Pero sigamos con los ejemplos. Puede que no haga falta ser extranjero para sorprenderse.

Las crestas de gallo

Se trata de un plato leonés basado en la masa flexible roja que corona cabeza del gallo. Gelatinoso y carnoso, dicen que al paladar es similar a una seta. Aunque también se cocinan en Francia y en China, son un extraño manjar para los extranjeros o, cuanto menos, complicado de explicar su uso en el recetario.

Los percebes

¡Como lo oyes! Se trata de una materia prima más que de una receta que genera una enorme extrañeza entre los foráneos. De tradición gallega, estos pedúnculos gelatinosos no son conocidos fuera de nuestras fronteras. Todo lo contrario; son unos grandes desconocidos en la mayoría de las culturas. Sin embargo, como pasa con el resto de platos, es mejor mantenerse, al menos en este caso, en la extrañeza. Probarlos significa iniciar un camino hacia el placer del que no hay retorno posible.

La manteca colorá

Muy conocida, especialmente en Andalucía, y de un sabor extraordinario, su textura y sabor resultan realmente curiosos para los que no son españoles. El color anaranjado, los trozos de carne y el laurel son las señas de identidad de esta receta (muy consumida también en Extremadura) que más sorprenden a los que nunca han imaginado comer algo semejante untado en pan.

Morteruelo manchego

Este plato manchego, realizado con hígado de cerdo, pan rallado y especias, resulta raro. Hay que tener en cuenta que los guisos típicamente españoles no son muy comunes en otras culturas más allá de las mediterráneas; una explicación general que describe el asco que sienten los extranjeros ante la mayoría de nuestros platos de cuchara.

Cuesta que lo prueben, pero si se atreven cuesta que no repitan, como pasa con muchos otros platos de los que están en esta lista tan traicionera.

Las pipas de girasol

No te puedes imaginar qué sorpresa causa a un extranjero ver cómo comemos las pipas de girasol a modo de snack. Lo que para nosotros es algo más que un alimento, para ellos es toda una sorpresa. Nunca se han planteado comer estas pipas de este modo y mucho menos las múltiples variantes que se comercializan en nuestro país.

Las cortezas de cerdo

Son uno de nuestros snacks favoritos, especialmente en algunas provincias españolas. Un hecho que no les resta particularidad, sobre todo a los ojos de los extranjeros, que no terminan de entender nuestra manía con el aprovechamiento total del cerdo.

La piel del animal más popular de nuestra gastronomía no podía faltar en este listado de los platos más singulares.

El cachopo que sorprende por su tamaño

En este caso, el factor sorpresa reside más en el tamaño que en el contenido. El filete empanado gallego y sus múltiples variantes se cuelan en esta lista por su enormidad. Un tamaño que, en realidad, sorprende a propios y a extraños; los españoles también sienten esa sensación de sorpresa cuando están delante de esta delicia por primera vez. En este caso, además, poca resistencia tienen a la hora de catarlo. Entra por los ojos, de eso no hay duda.

Las tapas, otra de las grandes sorpresas

Aunque entran todas las recetas pensables servidas bajo esta fórmula tan made in Spain, podemos decir que es la tapa en sí misma, y el acto de tapear, uno de los elementos más llamativos para los extranjeros cuando vienen por primera vez a nuestro país.

Comer delicias en miniatura en un acto puramente social es toda una sorpresa. La ingesta de aceitunas y de frutos secos en este marco, además del consabido pincho de tortilla a modo de tapa son actos sorprendentes que, por supuesto, encantan a los de aquí y a los de allí. ¿Puedes imaginar la sorpresa que genera ver por primera vez unos altramuces? No podrías, creenos.

Lo que es un acto de lo más común, por ejemplo, para la cultura valenciana, a ojos de nuestros visitantes es toda una sorpresa.

Los churros con chocolate

Lo mismo que pasa con el tapeo sucede con los churros con chocolate. Les resulta tan sorprendente la receta en sí misma como nuestra manía por perpetuar esta costumbre a la hora de merendar o de desayunar. Otro de los aspectos sorprendentes de este tema son las vertientes o la diferenciación entre porras y churros, así como las distintas costumbres dependiendo de la zona.

La verdad es que si analizamos cómo está de bueno un plato hecho con agua y harina, también nos podría extrañar a nosotros mismos, si no fuera porque se trata de algo que forma parte de nuestra cultura e incluso de nuestras tradiciones. ¿Quién no ha comido churros con chocolate?

¿Qué se puede decir de lo raro que resulta para el personal extranjero la sana costumbre de acabar una noche en una churrería con un manojo de churros y un buen chocolate? Algo que para nosotros es la guinda a una noche inolvidable para ellos es una rareza a importar de manera urgente.

Llegados hasta aquí, seguramente nos habremos dejado alguna costumbre o receta extraña. Seguro que sí porque la gastronomía española es tan rica y única que su recetario es de los más extensos en el mundo entero, con permiso de los chinos, que en esto de la variedad y la rareza suelen llevarse la palma.

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