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Repsol y Kia se asocian para crear una compañía de carsharing en Madrid

El carsharing se ha hecho enormemente popular en todas las grandes ciudades del mundo. Es una muy buena alternativa a otros sistemas para desplazarse por ellas, tales como el transporte público, el alquiler tradicional de vehículos o el taxi. Presenta todas las comodidades de viajar en tu propio coche y ninguno de sus inconvenientes. Madrid no es una excepción y en ella operan ya tres compañías de este tipo a las cuales se añadirá una cuarta que acaban de fundar el fabricante surcoreano de automóviles Kia y Repsol, la petrolera española. Pero no está de más explicar en qué consiste exactamente esta fórmula de transporte urbano.

El carsharing

Se utiliza el término “carsharing” para conceptuar el uso de coches compartidos para desplazarse por las ciudades. Explicado más ampliamente, es un sistema de alquiler de vehículos que te permite disponer de un automóvil por el tiempo que lo precises (a veces, muy pocos minutos) sin ningún tipo de gasto salvo el del propio arrendamiento. Normalmente, se trata de coches eléctricos que, además, te dan la posibilidad de aparcar gratuitamente en áreas limitadas como zonas azules. Esta fórmula de moverse por las ciudades surgió en Suiza a finales de los años ochenta del pasado siglo. Y desde entonces ha ido popularizándose en todas las grandes urbes del mundo.

No en balde, es un sistema perfecto si necesitas el coche solo ocasionalmente para moverte por tu ciudad pues, con él, ahorras mucho dinero tanto por no tener que comprar uno propio como porque te evitas los gastos asociados al mismo (seguros, impuesto de circulación, mantenimiento, etc.). Y no terminan ahí sus ventajas. Además, es una fórmula enormemente flexible pues te da la oportunidad de alquilar un vehículo incluso por minutos, y también ecológica, pues como decíamos, las flotas de las compañías que se dedican a prestar este servicio suelen estar integradas por automóviles eléctricos. Igualmente, es un sistema muy ágil ya que puede hacerse la reserva de alquiler mediante llamada telefónica, Internet o a través de una app. A la hora acordada, tendrás un vehículo a tu disposición.

En este sentido, podría decirse que hay dos modalidades: la de ida y vuelta, en la cual tienes que entregar el coche en el mismo punto donde lo recogiste, y la de “solo ida”, donde lo encuentras en la calle y puedes dejarlo en cualquier punto del espacio urbano de prestación del servicio. Piensa, por ejemplo, que sales de tu oficina para ir a casa y está lloviendo. No tienes parada del autobús cerca ni taxis. Bastaría con que entrases en la aplicación y, en poco tiempo, tendrás un coche mediante esta fórmula.

En cuanto a los precios, oscilan lógicamente según la ciudad donde te encuentres. Pero, a modo de referencia, te diremos que cuesta en torno a los 0,20 céntimos de euro el minuto. Y ello incluyendo el aparcamiento, la recarga eléctrica y el seguro. No obstante, primero deberás abonar 9 euros en concepto de cuota de registro. También es verdad que esta te sirve para todos tus futuros alquileres.

Carsharing en Madrid

Como decíamos anteriormente, ya venían operando tres compañías de carsharing en Madrid. La primera que abrió el camino fue Car2go, una empresa perteneciente al grupo germano Daimler que alquila los pequeños Smart Fortwo. Comenzó a funcionar en la capital de España en noviembre de 2015 y funciona bajo la modalidad de “solo ida”, también conocida por freefloating.

Tras ella, llegó Emov, fruto de una alianza entre la española Eysa y la multinacional francesa PSG, que agrupa marcas como Citroën, Opel y Peugeot. En su caso, se lanzó al mercado madrileño con 500 vehículos Citroën C-Zero (actualmente ya cuenta con 600), más grandes que los anteriores pues poseen cuatro plazas y cinco puertas. Por ello, su alquiler es algo más caro que el de los Smart de Car2go.

Finalmente, la tercera fue Zity, asociación del fabricante galo Renault y de la española Ferrovial. El coche elegido por esta fue un Renault Zoe Z.E., de cinco plazas.

Todos estos automóviles son eléctricos y, si utilizas con frecuencia alguno de ellos, tendrás derecho a descuentos y promociones muy interesantes. Por ejemplo, Emov tiene una modalidad de “usuario premium“. Par acceder a ella, tan solo debes hacer 20 viajes de más de tres minutos al mes y adquirirás el derecho a recibir regalos como suscripciones a canales de televisión o entradas para el cine y el teatro. Igualmente, este mes de febrero, por darte de alta en la aplicación, obtendrás 20 minutos de alquiler gratuitos. Por su parte, Zity te brinda la tarifa “Stand by”, consistente en que mientras permaneces aparcado, no corren tus minutos de arrendamiento. Estas tres opciones son muy interesantes para moverte por Madrid cómodamente sin utilizar tu coche. Y ahora viene a unirse a ellas una cuarta.

Wible, la alternativa de Repsol y Kia

El pasado año la multinacional surcoreana Kia comenzó su propio proyecto de carsharing con el nombre de Wible. Empezó en su país de origen ofreciendo sus modelos Soul eléctrico y Niro híbrido, pero con la intención de dar el salto a Europa y a América. Había prometido hacerlo a finales de 2018 y ya ha dado el primer paso.

Su filial Kia Motors Iberia acaba de crear una sociedad conjunta con Repsol para hacerlo. La nueva compañía está participada por ambas multinacionales al 50% y estas ya han enviado su “memorandum de entendimiento” a la Dirección de Competencia de la Unión Europea, paso previo para su constitución. En él se recogen las bases del acuerdo, así como los elementos clave de su proyecto. Entre ellos, se halla expresamente señalada la ciudad de Madrid como la primera donde operarán en toda Europa para luego extenderse tanto a otras grandes urbes españolas como del Viejo Continente. Ello estará supeditado al éxito que obtengan en la capital de España, pero este es más que probable.

Por una parte, los coches de Kia se están mostrando como una magnífica opción para el tráfico urbano, tanto por su consumo como por las pequeñas dimensiones que lo hacen enormemente funcional. Y por otra, Repsol cuenta con instalaciones en toda la ciudad que pueden servir tanto para la recarga de los vehículos como para que estos aparquen, con la reducción de costes que ello supone.

Al igual que sus competidoras en Madrid, Wible funcionará mediante una aplicación donde podrás registrarte y alquilar tu vehículo por minutos, horas o por el día entero. Lo que aún no ha trascendido son las tarifas que piensan aplicar. No obstante, hay tiempo puesto que el inicio de operaciones está previsto para finales de este año.

Se da la curiosa circunstancia de que Repsol es, si no la primera, una de las primeras empresas petrolíferas que se suman a esta fórmula del carsharing. Pero no es el primer proyecto de energías alternativas del que forma parte. De hecho, fundó, junto al Ente Vasco de Energía, la empresa Ibil, que se dedica al sector de la carga de automóviles eléctricos. Y también se halla integrada en Scutum, una compañía que diseña y fabrica motos propulsadas por electricidad. En consecuencia, el interés de Repsol por el mundo de las energías limpias no es nuevo.

Por su parte, Kia también ha asumido un compromiso con el cuidado del planeta. Buena muestra de su preocupación por la sostenibilidad y los combustibles alternativos es que se ha propuesto tener 11 modelos completamente eléctricos de sus coches en el mercado para 2020.

De esta forma, al proyecto Wible, Repsol aporta su conocimiento del mercado español, así como su experiencia tanto en energías tradicionales como nuevas. Por su parte, Kia ofrece sus conocimientos sobre el transporte entre particulares y, especialmente, respecto a la fabricación de vehículos funcionales para las grandes urbes e impulsados por combustibles alternativos.

En conclusión, Madrid contará en breve con cuatro empresas dedicadas al carsharing. Este sistema de transporte urbano ya ha demostrado su rentabilidad en las grandes ciudades del mundo y la capital de España no es una excepción, como atestigua el éxito que ya están teniendo Car2go, Emov y Zity. Las tres pioneras en la capital de España mejoran sus resultados de manera muy importante a medida que van siendo más populares. De hecho, sus responsables consideran que Madrid es una ciudad perfecta para su mercado, tanto por su orografía como por el interés que sus habitantes muestran en este tipo de servicios.

No cabe duda de que resulta muy cómodo coger un coche en cualquier punto de la ciudad y dejarlo en otro sin preocupaciones de aparcamiento. Y si además ahorras los gastos inherentes a tener vehículo propio (su elevado coste, el seguro, el carburante, el impuesto de circulación, etc.) y no contaminas, mejor todavía.

Ahora, el reto supone trasladar la fórmula del carsharing a localidades más pequeñas. En este caso, se ahorrarían gastos de inversión, pero también contarían con menos clientes potenciales tanto por la menor densidad de población de estas ciudades como porque las distancias en ellas son más reducidas y no se hace tan necesario el uso del vehículo. Lo que resulta indudable es que la idea es buena y la fórmula funciona.

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