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¿Qué son los coches autónomos?

Estos últimos años estamos comprobando grandes avances tecnológicos en todos los sectores de producción de la industria. Nuestra era es una de cambio y de progreso capaz de alcanzar límites, gracias al uso de la ciencia, que antes solo estaban reservados a nuestra imaginación. En el mercado de la industria automovilística puedes constatar claramente los avances tecnológicos con el novedoso proyecto iniciado por Google: una tanda de coches completamente autónomos. Estos son, además, vehículos ecológicos al usar en su mayoría los motores híbridos.

¿Qué son los coches autónomos?

Si nos aferramos a la definición, podrás comprobar que estos vehículos están son catalogados como automóviles destinados a limitar las capacidades humanas en la conducción, siendo capaces de dirigirse al destino preestablecido por la persona que los utilice. Percibirán el entorno de alrededor y actuarán en consecuencia, dejándote libre del manejo y el control del mismo.

Pensarás que dicha tecnología puntera es fruto de un trabajo reciente por los mejores ingenieros que se pueden contratar hoy día, pero la realidad es otra. El origen de estos coches autónomos es lejano. Ya en la década de los años 40 del pasado siglo se estaban probando prototipos de coches autónomos en un asfalto preparado, el cual constaba de materiales que facilitaban el seguimiento del coche. Sin embargo, en la década de los 80 hubo un mayor auge en el desarrollo cuando se implantó una nueva tecnología: la detección de obstáculos vía radar. A día de hoy, esta tecnología está dotada de un eclecticismo que reúne un amplio abanico de tecnologías muy estudiadas.

Funcionamiento del coche autónomo

¿Un coche que conduce solo? ¡Eso tiene que ser magia! Pues no, aún la ciencia no ha inventado la magia y tendremos que seguir recurriendo a diversos tipos de tecnologías para solventar esta carencia. Los elementos utilizados para poner en marcha un vehículo autónomo son los siguientes:

  • El primero es el GPS, ese gran guía que nos indica la dirección correcta cuando conducimos. En estos coches es usado este dispositivo para obtener en todo momento la localización del automóvil. Con el programa del GPS podremos indicar el destino antes de que el coche arranque y ya nos llevará automáticamente.
  • Otro elemento de vital importancia es el radar. Estarán implementados en distintos ángulos del exterior vehículo, priorizando la zona frontal. En el futuro, estos radares cumplirán con la función de salvarnos de las colisiones que se puedan sufrir en la carretera, ya que serán los encargados de advertir de los distintos obstáculos que nos encontremos durante el trayecto. Se baraja que la distancia que alcanza un radar es de unos cien metros aproximadamente.
  • Por muy autónomos que sean estos coches, no están exentos de cumplir a rajatabla el código de circulación establecido por un Estado. Por ello, estos vehículos tienen implementadas cámaras ópticas que les servirán para identificar todo tipo de señales de tráfico y actuar acorde a ellas.
  • En la parte superior de estos coches podemos encontrar el Lidar, el cual gira a unas diez revoluciones por minuto. Su rango es de aproximadamente unos cien metros y cumple la función de trasladar el entorno en el que se sitúa el coche a los dispositivos electrónicos del mismo. Su funcionamiento se realiza a partir de láseres que emite este dispositivo.
  • La prueba de fuego que deben pasar estos vehículos es el correcto procesamiento de la información recibida. Según los estudios, el tiempo de retardo para los frenos en los coches autónomos es de solo 3 décimas de segundo, mientras que una persona suele proceder a pisar el pedal en aproximadamente unos dos segundos de media.

Google, un pionero en esta materia

Si alguien podía enrolarse en un proyecto tan ambicioso como este era la compañía estadounidense Google, la cual es poseedora de un gran capital. El gigante informático cuenta con uno de los vehículos más avanzados de este sector, y piensa comercializarlo en cadena a partir del año 2020. De hecho, en Google no descartan la posibilidad de buscar algún tipo de convenio con las grandes empresas del mundo de la conducción para implantar su tecnología en sus coches.

El coche de Google

Este coche no se convertirá en el bólido de carreras que deseas y que con su velocidad la adrenalina recorra tu cuerpo; su velocidad estará limitada a un máximo de 40 kilómetros por hora, aunque la velocidad puede aumentar según cómo evolucione el desarrollo del proyecto.

Aunque en un inicio no contaban con ello, la compañía ha terminado incorporando volante, pedales de freno y acelerador a su vehículo por motivos relacionados con la seguridad, además de la rigurosa legislación del estado de California.

El objetivo principal de Google es conseguir una ciudad completamente segura para los conductores y los peatones. Imagínate en este vehículo con la única preocupación de sacar un ticket para el aparcamiento a través de la aplicación de e-park.

Software que utilizan los coches autónomos de Google

Cuando nos imaginamos a bordo de un coche autónomo solemos imaginar que el problema principal que puede solventar es el de colisionar con otros vehículos en la carretera. Esto es fundamental, claro está, aunque Google sabe que también hay otro tipo de amenazas al volante, como pueden ser los ciclistas o los peatones despistados que se te pueden cruzar de improviso.

Por ello, este software será capaz de llevar el timón y reconocer multitud de objetos, diferentes a los vehículos. Por ejemplo, te podría evitar una colisión con un ciclista ya que reconocería los brazos del mismo. De este modo, el coche automáticamente cambiaría la dirección predeterminada por otra.

La gran pregunta que nos hacemos ante tal desafío tecnológico es la siguiente: ¿podrá este software competir contra los reflejos instintivos del ser humano?

Ventajas e inconvenientes de los coches autónomos

Como sucedió con la producción de los vehículos eléctricos, los autónomos también han causado un revuelo en todo el mundo; ya se habla de una nueva revolución industrial. Seguro que con lo que has leído te han entrado muchísimas ganas de “conducir” alguno de estos vehículos, pero ojo, podrían resultar problemáticos si no se desarrollan haciendo hincapié hasta en las cuestiones más insignificantes.

Aunque has leído sobre Google, otras empresas tienen ya un amplio desarrollo actualmente en la producción, como son Audi, BMW, Mercedes y Tesla. Además, con la llegada al mercado del nuevo Clase E de Mercedes, es más fácil imaginarnos en un vehículo cuya independencia sea real y total en todo momento. Todo esto trae consigo una serie de ventajas e inconvenientes.

Ventajas

1. Apenas hay errores en su funcionamiento.

Los ingenieros encargados en elaborar estos coches han estado pensando en todo tipo de consideraciones, algo que agradeceremos cuando dejemos total libertad al vehículo para dirigirnos a nuestro destino.

2. No volveremos a ver tráfico.

En un mundo donde solo utilicemos este tipo de vehículos ellos se comunicarán entre sí, evitando una mala coordinación en la carretera. ¡Al fin podrás olvidarte de todas esas horas muertas en un atasco!

3. No te preocuparás por el aparcamiento.

Una vez lleguemos al destino que hemos marcado se supone que seríamos completamente libres de dejar el coche deambulando hasta encontrar un aparcamiento donde estacionar. Aunque seguro que podríamos evitar marear a nuestro vehículo usando el servicio ORA desde la aplicación de E-park.

4. Nuevo diseño en los coches autónomos.

Si no es necesario que nos pongamos al volante de nuestro coche, ¿por qué no acomodarlo? Esta es una idea que ronda por la mente de muchos, ya que el coche podría convertirse en una especie de centro de tránsito entre tu residencia y el trabajo. Además, el motor podría rediseñarse para lograr una mayor potencia ahora que no estará limitado por el componente humano.

Inconvenientes

1. El precio.

El vehículo de Mercedes cuesta 48.500 euros. Conforme mejoren los modelos el precio se elevará. Dicho esto, deberemos de esperar por lo menos una década para que la tecnología de los coches autónomos sea accesible para las personas de a pie.

2. Problemas con el código.

Por mucho que se invierta en seguridad, siempre puede haber algún problema, interno o externo, con el código del vehículo. Esto puede conllevar que el coche no perciba bien los objetos y termine en un accidente. Es un riesgo que debes asumir si quieres dejar tu vida en manos de un sistema electrónico.

3. Contaminación.

Sabemos que se está apostando por una producción de vehículos autónomos que sean más eficientes en cuanto al consumo de gasolina, optando por motores híbridos. Sin embargo, la posibilidad de dejar deambulando el coche cuando llegas a tu destino podría ocasionar un mayor tiempo del vehículo en la carretera, el cual seguirá emitiendo C02.

4. Pérdida de tu privacidad.

Al necesitar satélites que controlen en todo momento la ubicación del vehículo, te podrás sentir controlado. Esto podría ser especialmente peligroso si lo relacionamos con las empresas que se encargan de la compra y venta de información personal.

En definitiva, te habrás dado cuenta de la revolución que supone la salida al mercado de este tipo de productos. Parece que la tecnología es capaz de alcanzar cualquier tipo de sueño humano, ¿cuál será el próximo invento que cambie nuestras vidas?

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