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Precauciones en el adelantamiento en ciudad

El adelantamiento es siempre una maniobra que reviste una alta peligrosidad. No en vano es el causante del mayor número de siniestros que se producen en carretera y, sobre todo, en ciudad. Casi todos los incidentes son debidos a la imprudencia, provocada a menudo por la impaciencia, por la falta de experiencia y por el desconocimiento de las normas.

En la ciudad los adelantamientos revisten un especial riesgo. Muchas veces, nos encontramos vehículos estacionados o parados bloqueando carriles que nos obligan a realizar el cambio a otro. Aunque rebasar un vehículo parado no es considerado técnicamente un adelantamiento seguro que tú mismo te has enfrentado a esta delicada maniobra en más de una ocasión y eres consciente de su frecuencia y peligrosidad.

Vamos a repasar aquí algunos de los conceptos básicos sobre los adelantamientos y las circunstancias especiales que envuelven estas maniobras en la ciudad.

Conceptos básicos del adelantamiento

Adelantar a un vehículo supone rebasar con tu coche, moto o bicicleta a cualquier otro que circule a una velocidad menor cambiando de carril.

Es evidente que el mayor riesgo al realizar esta maniobra lo encuentras cuando circulas por carreteras de doble dirección con un único carril por sentido de circulación. Es en estas vías en donde te puedes encontrar tráfico de frente con riesgo de colisión o verte obligado a tener que realizar violentos cambios de dirección, frenadas bruscas o cualquier tipo de maniobra que ponga en riesgo tu seguridad y la de otras personas.

Como norma general solo se puede adelantar por la izquierda. Esto supone que cualquier adelantamiento que se realice por la derecha, aun estando permitido en ciertos casos, multiplica los riesgos. Fundamentalmente, se debe a que el conductor del vehículo que vamos a rebasar no está pendiente de esta maniobra, ya que la costumbre nos inclina a vigilar nuestro lado izquierdo.

Te puede haber ocurrido hasta con cierta frecuencia. Cuando vas a rebasar a un vehículo que, por ejemplo, había señalizado un desvío a la izquierda, este torna sus intenciones a regresar a la derecha, incluso sin señalizar y, por supuesto, sin mirar si viene alguien por ese lado.

También ocurre esto, a menudo, en autopistas y autovías de varios carriles en un mismo sentido. En ellas, como principio, está prohibido adelantar por la derecha salvo casos excepcionales. Sin embargo, como hemos dicho, adelantar implica que cambies de carril. En la autopista o autovía es frecuente que circules por el carril central o el de la derecha a una velocidad más rápida que el de la izquierda. Esto, que técnicamente no se considera adelantar, sino rebasar a otro vehículo por tu parte, implica también el riesgo de que algún automóvil del carril izquierdo invada el derecho en un cambio de carril, sin ver o percibir tu coche.

Por eso es muy importante mantener la atención y las distancias de seguridad que te permitan reaccionar con espacio y tiempo ante estas situaciones. Uno de los secretos de la conducción segura es el de vigilar hasta lo imprevisto.

Cuatro normas principales en un adelantamiento

  • Asegurarte de que es posible.
  • Señalizar con tiempo suficiente, que garantice la percepción de todos los conductores afectados por la maniobra que tienes intención de realizar.
  • Llevar una velocidad superior a la del vehículo que vas a adelantar.
  • Vigilar tus retrovisores en los cambios de dirección.

Las especiales características de adelantar en la ciudad

Si las carreteras el gran riesgo es el tráfico de frente y en las autopistas y autovías la alta velocidad que disminuye los tiempos de reacción y agrava las consecuencias de un accidente, en la ciudad los riesgos se multiplican por infinidad de factores.

La rutina es uno de ellos. La mayoría de los conductores está realizando trayectos habituales y esto favorece un déficit de atención. Esto se da hasta el punto de que ante unas obras señalizadas haya gente que impacte con los indicadores, sencillamente porque no los ha percibido.

En las ciudades y poblaciones más pequeñas sí está permitido adelantar por la derecha, en la mayoría de las circunstancias, en las vías con un mínimo de dos carriles por cada sentido. Sin embargo, sigue siendo un tipo de adelantamiento al que no estamos acostumbrados y en raras ocasiones el vehículo al que vamos a adelantar vigila su retrovisor derecho, por lo que puedes esperar cualquier maniobra.

Las prisas son otro de los grandes enemigos de la seguridad en tus adelantamientos en ciudad. Esto se ve especialmente reflejado en las denominadas horas punta en las que todo el mundo va acelerado porque llega tarde a algún sitio y a las prisas se une la impaciencia.

La falta de atención, las maniobras imprevistas para sortear los obstáculos del tráfico y las irregularidades en la conducción se multiplican en estos casos, obligándote a prestar una mayor atención en cada maniobra de adelantamiento.

La separación lateral en los adelantamientos en ciudad no está definida. Solo se hace referencia a que el conductor debe asegurarse de poder realizar la maniobra con seguridad, especialmente en adelantamientos por la derecha. Esto nos coloca ante una situación en la que se invierten los papeles.

Por un lado, en la ciudad es frecuente que las motos y las bicicletas adelanten a los coches y, por otro lado, no se especifica la distancia de seguridad de 1,5 metros que si se pide en los adelantamientos en carretera. Esto hace que la mayoría de los adelantamientos de motos y bicis que se producen entre filas de coches sean inseguros y, por tanto, antirreglamentarios y sancionables.

La especial incidencia del ángulo muerto

Existe una zona de posicionamiento tras un vehículo y en su lateral en la que el retrovisor no nos muestra. Esto, que sucede rara vez cuando circulamos con un coche o furgoneta por la ciudad debido a su gran volumen, se hace muy frecuente cuando circulamos con motos o bicicletas.

El adelantamiento con motos

Circular con tu moto en las grandes ciudades supone una gran ventaja. Ganas tiempo al poder fluir entre el tráfico incluso cuando la vía está bloqueada, tienes mucha más facilidad de aparcamiento y los costes de desplazamiento son mucho más reducidos.

Sin embargo, las motos son mucho más vulnerables que los coches, ya que el más mínimo toque provoca necesariamente su inestabilidad y la colisión acaba con tu cuerpo en el suelo o impactando con otros vehículos.

La moto es un vehículo que, por sus pequeñas dimensiones, suele quedar en ese ángulo muerto de visibilidad del conductor del vehículo que vas a adelantar. Ninguno de los retrovisores la capta por un tiempo indeterminado que va a depender de cuanto vayas a tardar en salir de él, es decir, del tiempo que te mantengas en él mientras rebasas el vehículo.

Muy pocos conductores tienen en cuenta este hecho. Muchos incluso lo desconocen y, frecuentemente, solo los que también conducen motos o las han conducido suelen tenerlo en cuenta.

La agilidad con la que una moto maniobra es otro factor que juega en contra, ya que muchas veces realizamos maniobras con ellas cuya señalización es inexistente o difícilmente perceptible por su brevedad.

Es importante tener todo esto en cuenta cuando circulas con tu moto en la ciudad y sacrificar algo de tiempo en favor de tu seguridad. Asegurarte de que eres visible en una maniobra o de que los conductores que te rodean han podido percibir tus señales e intenciones de cambios de dirección es fundamental.

Aunque no se considera adelantar el rebasar un vehículo estacionado o parado en un carril, conviene tener en cuenta que estos vehículos pueden abrir una puerta en cualquier momento. Esto sucede especialmente con los taxis en los que hay varios ocupantes y alguno de ellos sale por el lado de la calzada. Normalmente, no suelen mirar si viene otro vehículo al abrir la puerta.

El especial riesgo de las bicicletas

Si, como hemos visto, en el caso de la circulación con motos, los riesgos de adelantar en ciudad se multiplican, en el caso de las bicicletas se elevan ya a un grado superior. Fundamentalmente por dos motivos:

  • Las bicicletas no hacen ruido: mientras que, en el caso de las motos, el conductor del coche que vas a adelantar puede intuir tu presencia por el ruido, aunque no te vea por el retrovisor, en el caso de la bici no cuentas con ese factor.
  • Dificultad de cálculo de la velocidad de aproximación: este es un fenómeno reciente que ha aparecido con la popularización de las bicis eléctricas. El conductor te ha visto por el retrovisor, pero realmente no espera que te aproximes a tanta velocidad y, o bien estima que tiene tiempo para realizar una maniobra, o bien te has presentado en su ángulo muerto sin él percibirlo.

Siempre que vamos a adelantar o rebasar cualquier vehículo hemos de ser conscientes del riesgo que supone esta maniobra y extremar nuestra atención. Por otro lado, cuando decidas adelantar has de hacerlo con determinación y alcanzar una velocidad suficiente para poder realizar la maniobra en el menor tiempo posible con seguridad.

En la ciudad tu precaución debe extremarse en todo adelantamiento. Los ángulos muertos en los elementos de visión posterior de los coches hacen que tu vehículo pueda no ser visto durante unos segundos. Esto hace especialmente vulnerables a motos y bicicletas. La atención en todo momento es tu garantía fundamental.

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