Blog de e-park

Por un transporte publico de futuro

Hay días en los que salir de casa y llegar al trabajo se convierte en una auténtica odisea. Los problemas de aparcamiento, tráfico e insalubridad nos convierten en esclavos de una situación que a la larga nos afecta a todos y daña la calidad de vida en la ciudad.

Todos sabemos las graves consecuencias que provoca el creciente transporte motorizado en las ciudades. Consecuencias ambientales y sociales que afectan en el nivel de vida general de las personas y que están convirtiendo los núcleos urbanos en territorios en los que podemos disfrutar de servicios relacionados con el empleo, la educación y la cultura pero que cada vez pierde más la condición de habitabilidad.

Es una realidad. La pérdida de tiempo en cada desplazamiento, los efectos nocivos sobre nuestra salud y el entramado social degradan de manera acelerada las condiciones de vida en las ciudades. Y lo más curioso es que la mayoría aceptamos esta realidad como una consecuencia lógica del desarrollo y aunque reconocemos sus efectos negativos, nos vamos más allá en busca de soluciones y alternativas.

Está claro que la clave para dar un giro a esta situación está en el control de la cantidad y calidad de la energía que se consume para el transporte. Los automóviles particulares son los medios de transporte que más energía consumen y por tanto los menos rentables energética y económicamente. Además, son los que ocupan más espacio público, tanto parados como en circulación. Tienen una media de tiempo de estacionamiento más larga que los vehículos públicos y transportan una cantidad de personas sensiblemente más baja que los diferentes medios de transporte públicos.

Otros factores como la contaminación acústica y la baja siniestralidad de los vehículos públicos en comparación con los automóviles particulares no hacen más que reforzar la idea que defiende el transporte publico como la mejor solución para el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestras ciudades.

Por un transporte público autónomo, sostenible y de futuro

Diversos estudios han demostrado que la utilización sistemática y general del transporte publico mejora la calidad de vida en las ciudades. Además del ahorro económico que reporta, también reporta una increíble mejora en relación al consumo energético, la calidad del aire, la contaminación sonora y la sensación de bienestar en general.

La normalización del uso del transporte público y el incremento en la utilización de vehículos de bajo consumo o eléctricos tiene un impacto directo en los niveles de polución y mejora de la calidad ambiental. Esto además influye en la capacidad de los habitantes de las ciudades para realizar ejercicio físico al aire libre y por tanto en la generalización de estilos de vida saludables. Hay estudios que demuestran que las personas que utilizan de manera sistemática el transporte público para ir a trabajar son menos propensas a enfermedades como la diabetes, obesidad o la hipertensión.

Por otra parte, se ha demostrado la correlación existente entre el uso del transporte publico, la mejora de la calidad del aire de las ciudades y el aumento de la utilización de la bicicleta para el desplazamiento urbano. Los jóvenes obtienen una mayor autonomía en sus desplazamientos, aumenta el civismo y se aprovecha de manera efectiva el tiempo de desplazamiento con claros beneficios culturales como es el incremento de la lectura.

Transporte público al alcance de todos

La implantación y desarrollo del transporte público libre y universal es uno de los ejes fundamentales para fomentar su uso.  Para ello muchos abogan por convertirlo en un servicio gratuito como ha hecho Estonia, primer país en convertir todo el sistema de transporte público en parte de los servicios subvencionados en su totalidad por el gobierno.

Sus ventajas saltan a la vista. Para las autoridades municipales encargadas de la gestión, es un servicio muy rentable que unido a la estimulación de la movilidad y el consumo en la ciudad se convierte en una opción viable para la mejora de la calidad de vida de las ciudades. Las perspectivas van a favor de iniciativas como estas, pues las nuevas restricciones a la circulación de vehículos contaminantes podrían incentivar aún más la utilización de medios públicos como los autobuses, trenes y metro.

Muchas ciudades optan por métodos que, aunque no aseguran la gratuidad total del transporte público, subvencionan buena parte de sus servicios teniendo en cuenta criterios como la edad, los ingresos, la zona de residencia.

Por supuesto, la universalización o gratuidad del transporte público generalmente se acompaña de medidas que lo favorezcan, como es el encarecimiento del coste de aparcamiento y la reducción de plazas. Se ha demostrado que el factor económico no es determinante para que las personas dejen de utilizar el transporte particular a favor de los medios de transporte públicos.

Transporte público y nuevas tecnologías

Es cierto que a la vez que el transporte público se podría convertir en una opción viable para la mejora de la vida en las ciudades, paralelamente la tecnología ofrece opciones tangibles que harían posible el mantenimiento sostenible del transporte privado.

La conducción autónoma y las energías alternativas reducen considerablemente el gasto de energía en el transporte individual. Además, la utilización cada vez más generalizada de aplicaciones que nos ayudan tanto con el desplazamiento como con la búsqueda de plaza de aparcamiento, nos ubica cada vez más cerca de una ciudad de futuro, tecnificada y en una correcta sintonía con el medio ambiente.

Los autobuses autónomos y eléctricos se convierten en alternativas limpias para el transporte público y hacen posible una realidad en la que el transporte es parte de la infraestructura urbana bajo un concepto de sostenibilidad y autonomía. Existen actualmente empresas que desarrollan modelos de autobuses con capacidad para 12 pasajeros aproximadamente y en los que se refuerza el tema de la ciberseguridad y la coordinación perfecta entre los diferentes vehículos de la flota.

Una ciudad inteligente

La ciudad del futuro está cada vez más cerca. El transporte es uno de los elementos que quizás nos la dibuja con más precisión. Las nuevas tecnologías y la concienciación creciente acerca de los problemas ambientales favorecen el desarrollo de proyectos a favor de un uso del transporte sostenible y moderno.

Cuando hablamos de una ciudad futurista, generalmente se nos presenta inundada de todas aquellas maravillas tecnológicas de las que nos hablan los estudios científicos y que incluso podemos apreciar en algunas películas. Vehículos movidos con energía solar, transporte en tubos de vacío como los trenes de levitación magnética y las cápsulas, trenes para transportar los coches eléctricos en largas distancias, autobuses que circularían a horcajadas sobre rieles por encima del tráfico o sistemas de alta velocidad solar.

Hoy en día ya contamos con diversas aplicaciones móviles que nos permiten gestionar, de una manera más eficiente, nuestro tiempo y recursos relacionados con la manera en la que nos movemos dentro de la ciudad. Aplicaciones que nos permiten estar conectados a los principales medios de transporte y a través de las cuales podremos conocer horarios, rutas, consultar mapas, comprar tickets e incluso configurar alertas que eviten que perdamos nuestro viaje. Otras nos ayudan a gestionar de manera rápida y fácil el aparcamiento dentro de la ciudad.

Para las próximas décadas el transporte urbano será bajo demanda. Las aplicaciones y las tarjetas de viaje inteligentes harán más fácil la planificación y gestión del servicio a las empresas de transporte, adecuando de manera eficiente el servicio a nuestras necesidades. Una única aplicación nos permitirá planificar nuestros viajes teniendo en cuenta todos los medios de transportes disponibles, de carácter predictivo y personalizado. Hablamos de una gestión que se anticipe y adapte a nuestras necesidades.

Tarifas planas de servicios de entretenimiento consumibles en trenes, metro, aviones y autobuses. Sistemas de venta de billetes sin manos que a través de dispositivos inteligentes registren nuestro uso del transporte y de manera automática nos cobre un aprecio adecuado al viaje que hemos realizado.

La evolución tecnológica hace posible un nuevo modelo de ciudad en el que el transporte es parte de todos los servicios básicos que ofrece una ciudad interconectada, moderna y sostenible. Son innumerables los proyectos que nos acercan más a la posibilidad de disfrutar de un transporte público universal que contribuya de manera efectiva en la disminución de la polución, la congestión y la degradación social. Las fuentes de energía alternativas y la conducción autónoma abre una puerta hacia un futuro no tan lejano de nuevas maneras de gestión y disfrute de los servicios ofertados por los diferentes medios de transporte públicos.

A través de aplicaciones como e-park podremos gestionar desde nuestro dispositivo situaciones cotidianas como puede ser encontrar un coche para desplazarnos de un punto a otro de la ciudad, encontrar sitio para aparcar nuestro coche, pagar por el servicio sin necesidad de tocar el dinero, comprar un billete para viajar a otra ciudad e incluso consultar la situación medioambiental de la ciudad.

Se reducirá la congestión urbana y el estrés, lo cual redundará directamente en una mejora sustancial de nuestra calidad de vida. Disminuirá la dependencia de los combustibles fósiles y bajarán de manera drástica los niveles de contaminación. Es la realidad que perseguimos: un sistema de transporte sostenible.

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