Blog de e-park

Netflix, un negocio próspero

Cuando Netflix nació, hace dos décadas, nadie podía imaginar que pudiera convertirse en el gigante de la comunicación audiovisual que es hoy. Por aquel entonces tenía diez millones de suscriptores, pero se limitaba a ofrecer cien mil títulos en DVD. Los más optimistas no eran capaces de sospechar que veinte años más tarde tendría contra las cuerdas a la mismísima industria del cine norteamericano, pero es justo lo que ha ocurrido. La compañía tiene presencia en 190 países de todo el mundo en los que suma 125 millones de suscriptores que mensualmente abonan una cuota que les permite acceder a todo tipo de contenidos. Así resulta materialmente imposible que ningún rival pueda hacerle sombra.

El éxito de lo nuevo, el estancamiento de lo viejo

Si en estos momentos tuviéramos que hacer una distinción entre lo nuevo y lo viejo, no habría ninguna duda de que Netflix representa la novedad y de que Hollywood se ha quedado anclado en el pasado y, por lo que parece, sin capacidad de reacción.

El sector tradicional del audiovisual, en el que podemos incluir a los viejos estudios y a las productoras de cine y televisión que hasta hace poco dominaban la industria, está atravesando una profunda crisis. El desconcierto también lo sufren los actores y actrices mimados de Hollywood.

Todos ellos asisten atónitos y desconcertados al discurrir de un nuevo tiempo en el que guionistas y directores como Ryan Murphy y Shonda Rhimes o el mismísimo matrimonio Obama firman contratos multimillonarios con Netflix para la producción y explotación de contenidos.

Hoy por hoy resulta prácticamente imposible competir con esta plataforma de éxito tan arrollador, por la cantidad de contenidos que ofrece, por las temáticas y géneros y por la gran variedad de soportes a los que ha sido capaz de adaptarse.

Streaming

Estamos hablando de una plataforma que ofrece a sus clientes un servicio en streaming en el que es posible encontrar todo tipo de series, documentales, películas u otro tipo de contenidos que cada consumidor disfruta en su dispositivo preferido. Lo único que se necesita es una conexión a internet.

El nuevo gigante del audiovisual intenta expandir su negocio por todas las vías, incluidos los canales de pago de televisión. No obstante, vivimos en una época en la que los usuarios más jóvenes ven sus programas preferidos en el smarthphone que habitualmente llevan a mano y que les permite seguir una serie de moda mientras se desplazan en el metro o el autobús.

De todas formas, el móvil no es el único soporte que triunfa; siempre que haya una buena conexión wifi se puede disfrutar de todo tipo de contenidos en una tableta o en un ordenador. Y viendo todo tipo de productos, porque la oferta cada vez resulta más amplia.

Hollywood, rival de sí mismo

Frente al dinamismo de Netflix, la industria tradicional continúa atrapada en su propio pasado. Solo parece ser capaz de hacer lo de siempre, lo de toda la vida, aunque se trate de una forma de trabajar que ya no funciona.

Hollywood se aferra al pasado y y hace apuestas cinematográficas que carecen de toda lógica porque en los estudios siguen creyendo, porque sí, que si algo tuvo éxito hace diez o veinte años puede volver a funcionar ahora. Aunque es poco probable que así suceda, porque la sociedad se encuentra en permanente transformación y, por lo tanto, los gustos del público cambian a una velocidad de vértigo.

El rey Midas

Hoy por hoy, el arrollador éxito de Netflix no parece tener freno; sin caer en la exageración podríamos decir que estamos ante el rey Midas del audiovisual, delante de una máquina mundial de ingresar dinero cuya audiencia paga gustosa para poder seguir disfrutando de los programas de moda. De aquellos contenidos de los que hablan quienes están en la vanguardia de las nuevas tecnologías y de la comunicación audiovisual. Para estar a la última es necesario poder intervenir en una conversación en la que se hable de Stranger Things, House of Cards o Por trece razones.

Éxito económico sin precedentes

Netflix ha experimentado un proceso de expansión empresarial que se acerca a la perfección y que ha permitido que, en lo que llevamos de 2018, el valor de la compañía haya crecido en un 70 %. Su valoración ha alcanzado los 164 millones de dólares, cifra con la que ha superado a la mismísima Disney, en otro tiempo invencible, y que ahora se sitúa en 152 millones de dólares.

Son datos que tienen cierta similitud, pero que no reflejan exactamente lo mismo, ya que mientras la factoría Disney tiene cerca de 200 000 trabajadores, en Netflix son tan solo 5000. Obviamente, el coste de los salarios de los viejos estudios resulta infinitamente mayor.

Tampoco deja lugar a la duda el balance de resultados de 2017, ya que la facturación superó los 11600 millones de dólares, un 32,4 % más que en 2016.

Éxito rotundo en los premios Emmy

De lo que no hay duda es de que Netflix arrasa en todos los campos, también en el de las nominaciones para los premios Emmy que se entregarán el próximo 17 de septiembre. La plataforma ocupa la primera posición porque aspira a 112 galardones.

¿Cómo se explica este éxito arrollador de Netflix? ¿Es fruto de la casualidad?

En la compañía hay mucha más planificación de la que pudiera parecer y son muy pocos los aspectos que se dejan al azar. Lo que tiene vital importancia es el análisis de la información que proporcionan los propios clientes, que sirve para explicar con todo lujo de detalles cuáles son sus gustos, hábitos e intereses.

Se trata de un material muy sensible que alerta sobre los tipos de productos y temáticas que pueden tener el respaldo mayoritario del público.

Y es que, cuando una persona consume un tipo de determinado de productos, transmite mucha información sobre sí mismo; seguramente está adelantando las series y películas que seguirá con entusiasmo en un futuro inmediato.

Millonarias inversiones

No se alcanza un acuerdo millonario con la familia Obama o con Ryan Murphy por mera intuición o simpatía, sino porque existe la certeza analítica de que el éxito está garantizado entre un determinado tipo de público.

El estudio de los datos tiene tal grado de perfección y eficacia, que los responsables de Netflix cuando adoptan una decisión saben que están actuando de la manera correcta. Además, pueden llegar a prever qué personas concretas de su clientela van a consumir determinada serie o película.

En definitiva, lo que sucede es que Netflix triunfa porque aplica un modelo analítico moderno, propio del siglo XXI, que se contrapone con la trasnochada forma de trabajar del siglo XX de las viejas productoras hollywoodienses. Para los cineastas al uso, prima por encima de todo la intuición, una capacidad visionaria que está en el origen de muchos triunfos y de sonados fracasos en la gran pantalla.

Todo hace indicar que, si Netflix sigue utilizando de forma concienzuda el poder de la analítica, del machine learning y los algoritmos, continuará mejorando todavía más unos resultados económicos que hoy son la envidia de las empresas de su sector.

También en España

Netflix ha irrumpido con fuerza en el mercado internacional y también en el español, en el que hace unos pocos años no era muy conocido.

Una de las claves que explica el rotundo éxito que está cosechando tiene que ver con el hecho de que ofrece multitud de contenidos propios, una circunstancia que ha posibilitado la aparición de una legión de seguidores o fans.

Son personas que ya no conciben sus momentos de ocio y esparcimiento sin Netflix, una plataforma que ofrece variedad, temática de actualidad y, sobre todo, mucha calidad. Productos de primerísima calidad que llegan de la mano de una legión de guionistas de alto nivel que dotan a las series de la máxima consistencia.

Desembarco en 2105

Netflix llegó a España en 2015 y desde entonces está ganando suscriptores a un ritmo muy elevado. De hecho, ha aparecido un estudio que asegura que el 78 % de los usuarios españoles de la plataforma ha visto películas o series en público durante los últimos doce meses.

La mayor parte lo ha hecho en aviones o aeropuertos (en el 48 % de los casos), trenes (47 %), autobuses (42 %); restaurantes y cafeterías (42 %), o la playa (31 %).

También asegura que el 44 % ha detectado miradas furtivas a la pantalla de su móvil mientras disfrutaba de su serie preferida y el 12 % ha llegado a pasar vergüenza al sentirse observado por estar consumiendo un determinado contenido.

Cambio de hábitos

Todas las situaciones que acabamos de exponer dejan claro que Netflix ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas, a las que parece haber llegado para quedarse durante mucho tiempo. Y para cambiar nuestra forma de ver películas o series. Ya no vamos al cine, ni nos ponemos delante de la tele; ahora vemos lo que nos gusta en la pantalla de nuestro móvil y a cualquier hora del día.

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