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Los habitos de conducción y el ahorro de conbustible

Los conductores tenemos una serie de habitos cada vez que vamos al volante de nuestro coche. Y en muchas ocasiones nos preguntamos por qué nuestro coche gasta demasiado en combustible. Esto puede deberse a varios motivos, los cuales los explicaremos en este post, al tiempo que te aportaremos algunos consejos para que puedas ahorrar en gasolina en los próximos meses.

¿Te suenan estos hábitos de conducción?

Es posible que hayas notado un aumento del consumo del combustible y todavía no tengas explicación. Esto es algo que le pasa a muchos conductores, pero hay que decir que son varios los factores que influyen en el consumo de carburante de un coche. Algunos se derivan de nuestra propia forma de conducir, por lo que podemos evitarlos.

Uno de ellos es la conducción con las ventanillas bajadas, pues si conduces a más de 50 kilómetros por hora el coche consumirá más que si lo haces con las ventanillas subidas y el aire acondicionado puesto. Esto se explica por el aumento de la resistencia aerodinámica, obligando al coche a hacer un esfuerzo extra debido al aire que entra a dicha velocidad.

Otro motivo es poner el aire acondicionado a una temperatura excesivamente baja, siendo recomendable tenerla entre 20 y 24 grados centígrados. Igualmente, los acelerones y los frenazos hacen que tu coche consuma más combustible, por lo que lo recomendable es mantener un ritmo medio durante el mayor tiempo posible.

Esto debes llevarlo a cabo en carretera y, siempre que sea posible, también en la ciudad. Cuando aceleres deberás hacerlo de forma suave y evitar frenar siempre y cuando las circunstancias lo permitan, para no tener que recuperar esa velocidad que habíamos ganado con la aceleración constante.

En cuanto a la conducción, si hacemos un trayecto a corto plazo estaremos cayendo otra vez en la trampa de los acelerones y los frenazos. Por ello, es conveniente que guardes la distancia de seguridad adecuada para tener un mayor tiempo de reacción. Además, esto repercute directamente en la seguridad, puesto que así también se evitan muchos accidentes de tráfico.

Además, no mantener el vehículo de forma correcta también puede hacer que aumente tu consumo de combustible. De hecho, un vehículo que no se encuentre en un estado óptimo es propenso a aumentar el consumo, de ahí la importancia de mantener una presión correcta en los neumáticos, revisar los filtros y fluidos y ver que el motor funciona con normalidad.

¿Podemos gastar menos si revolucionamos más el coche?

No obstante, podemos encontrarnos con situaciones en las que revolucionar el coche resulta productivo, pues la conducción eficiente, si abusamos de ella, podría esconder una cara negativa. Y es que, aunque nos han acostumbrado a cambiar de marcha lo antes posible cuando el motor tiene una mínima revolución o a usar la primera marcha cuando el coche esté parado, esta regla no siempre resulta universal.

De hecho, no siempre resulta positivo tener esas bajas revoluciones. Por ejemplo, un motor de gasolina no debería girar a menos de 1500 revoluciones por minuto, salvo cuando esté metida la primera o la segunda marcha. En cuanto al diesel, la cifra disminuye hasta las 1300 revoluciones por minuto, aunque es cierto que algunos coches funcionan de manera correcta incluso a menos vueltas. Por tanto, esta condición también dependerá de tu coche.

Ahora bien, según este razonamiento, si estás circulando a una velocidad constante en una autovía sí es conveniente llevar una revolución baja en marchas largas, como a 2000 rpm por ejemplo pues la misma inercia permite que el trabajo sea menor por parte del motor, sin que este sufra en exceso. Este sería un buen ejemplo de conducción eficiente.

Pero en otras circunstancias, como circular en la ciudad o subir un puerto de montaña, la situación es distinta. Si aceleras con suavidad notarás vibraciones o pequeños tirones, sinónimo de que vas con una marcha demasiado larga para la velocidad que llevas, por lo que el motor estará sufriendo al funcionar a tan bajas revoluciones. Es entonces cuando habría que bajar de marcha para hacer este recorrido de una mejor manera, sin que el motor lo note tanto.

Muchas averías para tan pocas revoluciones

Igualmente, si circulamos con estos tirones que aparecen por llevar una marcha más baja en relación a la velocidad, el coche se estará ahogando poco a poco, derivando en problemas mecánicos que, con el tiempo, pueden convertirse en un coste importante de dinero y de tiempo, pues no podríamos usar el coche hasta que estuviera reparado. Además, los coches diesel generan más suciedad a bajas revoluciones porque no expulsan correctamente los gases.

Tipos de averías

  • Junta de la culata. Los tirones que podrían surgir de este tipo de combustión provocarían que la junta de culata llegue a deformarse hasta el punto de tener que sustituirla, algo que suele ser bastante costoso.
  • Desgaste de los cilindros. Si apenas aceleramos, el pistón deja de subir y bajar de forma recta, rozando las paredes del cilindro y produciendo un desgaste por fricción y una mayor temperatura.
  • Válvula EGR. Se trata de una válvula encargada de la recirculación de los gases, la cual se va obstruyendo si siempre conducimos con una revoluciones por minuto demasiado bajas.
  • Turbo. Los mecanismos de esta pieza se agarrotan por el exceso de carbonilla, por lo que tendríamos que limpiarlo con más asiduidad.
  • Filtro antipartículas. Como ocurre anteriormente, aquí el exceso de hollín también crearía problemas, pues los filtros quedan taponados y se llenan de partículas que producen más regeneraciones electrónicas de las aconsejables. En consecuencia, el consumo de combustible aumenta y además acaba bajando por el cárter y produciéndose una mezcla con el aceite. Y así se producirá un fallo del filtro, lo que nos llevará a una limpieza o sustitución en el taller, volviendo de nuevo al coste económico adicional para nuestro bolsillo.

¿Cuándo es conveniente revolucionar el coche?

Si nos acostumbramos a circular por debajo de las 2000 revoluciones por minuto podemos tener problemas como los anteriores, pues la mecánica se acostumbra a ese régimen y la suciedad se acumula. Por ello, es conveniente aprovechar algunos momentos para revolucionar el coche de manera momentánea para, así, eliminar los restos de carbonilla.

Un buen momento es durante la subida de un puerto. Por ejemplo, el coche no puede mantener la velocidad de 120 kilómetros por hora, no queda más remedio que bajar la marcha y subir las revoluciones para que el ascenso no resulte tan costoso. Esto, además de llevar a una regeneración manual del filtro, también hace que el motor no se ahogue.

En cambio, si bajamos por una pendiente pronunciada también es aconsejable el uso de marchas cortas tanto para usarlas como freno motor y preservar las pastillas de frenos como para eliminar la suciedad acumulada. Pero no circules en punto muerto, porque el gasto de combustible es mayor.

En las incorporaciones a la autopista es otro buen momento porque necesitamos que la incorporación sea rápida para no entorpecer el tráfico. Y lo mismo ocurre cuando adelantamos, ya que si bajamos una marcha y subimos las revoluciones el coche tendrá más velocidad de manera inmediata y el adelantamiento será más sencillo, además de que limpiaremos el motor con esta acción. Y en autovía, porque sí. Normalmente la circulación habitual es por la ciudad, conviene salir a la carretera y hacer un recorrido más largo con el coche revolucionado para acabar con la suciedad del motor.

Consejos para el ahorro de combustible

En la parte final te ofrecemos esta serie de consejos para el ahorro de combustible, tanto de gasolina como de diesel. Lo primero a considerar es el repostaje: lo aconsejable es dejar el tanque hasta la mitad y mantenerlo siempre por encima de un cuarto. Igualmente, es recomendable la compra de gasolina de calidad, pues es posible que las gasolineras de bajo coste te hagan un descuento, pero no sabes si el combustible contiene un porcentaje de etanol más alto, el cual se quema más rápido.

En relación, asimismo, con la gasolina, monitorear el trabajo del motor también resulta de gran ayuda. Es cierto que el aire acondicionado, la aceleración y la velocidad son factores que afectan a la labor del motor, pero no son directos. Lo que debes hacer es monitorear las revoluciones por minuto a las que funciona el motor, hasta encontrar el rango que mejor se adapta a tu consumo de combustible.

Por otro lado, igualmente es recomendable que no usemos el aire acondicionado cuando tenemos que realizar paradas con frecuencia en la ciudad, pues esto ocasiona que el motor tenga que hacer un trabajo extra y repercuta igualmente en un mayor consumo de gasolina. No obstante, algunos estudios han demostrado que a una velocidad constante en carretera, los coches tienen un rendimiento mejor con el aire encendido y las ventanillas cerradas que al contrario, por lo que explicamos anteriormente sobre la resistencia del aire.

En definitiva, todos estos habitos hacen que consumamos más combustible, pero si seguimos los consejos propuestos en este post para ahorrar gasolina lo notaremos tanto en una mejor fuerza de nuestro coche como en un ahorro en nuestro bolsillo.

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