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Los coches híbridos se están consolidando, pero ¿son la mejor alternativa?

Si hay un producto en el mercado que no para de evolucionar y cuyo uso año tras año se vuelve más masivo en el mundo este es el automóvil. Mucho ha llovido ya desde aquellos primeros coches propulsados por motores de uno o dos caballos que Karl Benz patentó en 1886 y que luego Henry Ford se encargaría de impulsar gracias a sus fábricas en serie, con cintas trasportadoras de producción, cuyo modelo aún se sigue utilizando hoy en día por la práctica totalidad de los fabricantes de estos y otros vehículos.

Actualmente es prácticamente imposible ir a un lugar del mundo y no encontrarse con algún tipo de automóvil impulsado por gasolina o gasoil, pero en estos inicios del siglo XXI se está gestando ya una nueva revolución que es patente en ciertos lugares, sobre todo las grandes ciudades industriales, pero que se ampliará a corto plazo por todo el planeta. Estamos hablando de los coches híbridos y también de los vehículos eléctricos. Lejos de lo que pudiera parecer, estos últimos no son ninguna novedad, de hecho, su origen se remonta unos años antes al del ingenio de Benz. Sí, porque fue entre 1832 y 1839 cuando el escocés Robert Davidson inventó el primer vehículo puramente eléctrico. Pronto se empezaron a desarrollar baterías para ellos y ya en 1899 Camille Jenatzy logró superar la barrera de los 100 km/h con uno de ellos. Aunque la verdad es que la velocidad máxima media de la mayoría de modelos se limitaba a poco más de 32 km/h, un aspecto que, unido a la mayor potencia de los de combustibles fósiles, les restó relevancia y los abocó pronto casi al olvido.

Los híbridos, un medio camino muy resolutivo

Lo que sí es una novedad de nuestros tiempos, y parece que tiene una excelente respuesta tanto comercial como de patrocinadores y clientes potenciales, son los coches híbridos. Se podría decir que están a medio camino entre los convencionales, que empiezan a formar parte del pasado, y los eléctricos, hacia los que se encamina el futuro. Son, por tanto, un puente, una transición tan necesaria para la industria como para muchos usuarios que siguen siendo amantes del olor, el ruido, la potencia y las sensaciones de la gasolina, pero que son conscientes de que tanto por ecología, sostenibilidad como por ahorro en mantenimiento e incluso por seguir el latir de los tiempos, van a tener que hacerse a la idea de que el cambio está ya a la vuelta de la esquina.

¿En qué consiste un coche híbrido?

Un vehículo híbrido, como el nombre indica, combina dos o más motores, normalmente, gasolina y gasoil con electricidad, para impulsarse durante sus trayectos. Lo más habitual es que la mayor parte del tiempo circule de forma tradicional, sobre todo en carretera, pero aprovecha la energía creada mientras tanto, en frenadas, en aceleraciones, en bajadas… para recargar las baterías que permiten funcionar a la parte eléctrica. De este modo, y gracias a la investigación y la rápida evolución, se consigue una autonomía y una potencia cada vez mayor en el modo eléctrico, lo que lleva a reducciones de combustible que ya rondan en ocasiones el 40 %.

Los híbridos enchufables, una opción en auge

Es muy importante aquí diferenciar entre los vehículos híbridos y los híbridos enchufables. Estos últimos son los que cobran cada vez más relevancia, debido, entre otros aspectos, a la flota cada vez mayor, más completa y con cargas más rápidas y eficientes, de postes de recarga. Las principales ventajas de este tipo de vehículos respecto a los no enchufables son que consiguen reducir todavía más el consumo, en ocasiones hasta un 75 %, y también las emisiones, pues al funcionar más tiempo en modo eléctrico no generan gases contaminantes ni tampoco ruidos molestos que contribuyan a aumentar la ya saturada contaminación acústica. Los fabricantes actualmente ya prometen consumos que irían entre 1,5 y 2 litros a los cien kilómetros, mientras que uno convencional vendría a gastar entre 5,5 o 7,0 l/100 km. Eso sí, esto dependerá de cómo lo usemos, de si nos acordamos siempre de enchufarlo en cada ocasión, de nuestra forma de conducir…

Esa reducción de combustible sería mucho más efectiva en distancias cortas. Debes tener en cuenta que la autonomía de forma eléctrica de estos vehículos ronda actualmente los 50 km. Es decir, hasta entonces podrías funcionar de forma totalmente eléctrica y, si ya has llegado a tu destino, cargarlo para la siguiente ocasión. Si es así consumirías incluso menos de lo que hemos indicado anteriormente. En caso contrario, deberías pasarte entonces al modo de combustible fósil y la batería se iría recargando durante la conducción, por lo que podrías ir usándola en periodos cortos o esperar a que se cargara del todo para poder volver a circular una media de otros 50 km con ella.

Los centros históricos ya no serán inaccesibles

Otra gran ventaja de los vehículos eléctricos y también de los coches híbridos cuando funcionan en modo eléctrico es que pueden acceder a los lugares que las ciudades suelen prohibir para el tráfico rodado. Estos, al no contaminar ni emitir ruidos, sí podrían circular por muchos cascos históricos y otros puntos neurálgicos. Por si fuera poco, las grandes urbes suelen otorgar ventajas a la hora de aparcar para vehículos eficientes. Si conduces uno eléctrico lo más seguro es que puedas olvidarte del parquimetro y del ticket porque te permitirán aparcar gratis. Mientras que con un híbrido en ocasiones te conceden, indicando tu matrícula —como sucede en Madrid—, importantes descuentos en tu ticket de aparcamiento en la zona azul.

Un coche para todo es posible con los híbridos

Un aspecto que echa para atrás a muchos posibles compradores de un vehículo eléctrico es que temen que con él no podrán cubrir grandes desplazamientos. Es decir, piensan que deberán tener un vehículo convencional, para estas situaciones, y otro eléctrico, para el uso cotidiano, en ciudad… pero esto, además de restar espacio en el garaje, es un gasto extra tanto en la compra como en mantenimiento, seguro…

No obstante, es un problema que se elimina con los vehículos híbridos. Ellos sirven igual que uno tradicional y también hacen las funciones del eléctrico. Lo más inteligente es que te informes de los puntos y postes de recarga que hay en tu camino antes de viajar a largas o medianas distancias y que los aproveches, en la medida de lo posible, para recargar tu batería y consumir la menor cantidad de gasolina posible. Por ejemplo, ¿tienes que hacer un descanso? Hazlo donde haya un poste de recarga, así, mientras tú descansas, tu coche también repondrá fuerzas.

Algunos inconvenientes

Como decíamos, los coches híbridos son ya parte del presente y para muchos serán el futuro a corto y medio plazo. Pero en ellos todavía hay elementos que precisan de mejoras para convencer a un mayor número de posibles compradores y apasionados de estos modelos. El primero, y tal vez de más difícil solución, es que, al contrario que uno puramente eléctrico, sigue teniendo todos los elementos de uno convencional, y, por tanto, el desgaste del mismo en aceites, filtros, recambios, revisiones… Además, a todo ello hay que añadir el mantenimiento, mucho menor, pero también existente, de la parte eléctrica.

Otra cuestión es el precio, que todavía es mayor que los convencionales y, por su complejidad, número de piezas… también que algunos eléctricos. Por otra parte, debes saber que continúa habiendo importantes ayudas para la compra que podrían rondar hasta los 5000 euros, incluyendo una subvención para la instalación en tu casa de un poste de recarga. Unas ayudas que son incluso mayores si tu uso va a ser comercial.

Los tiempos de recarga, la potencia y la autonomía de las baterías son otro aspecto mejorable, aunque en esta línea sí se producen avances considerables cada año. Ahora mismo hay varios modelos que prometen revolucionar el mercado como el Chevrolet Bolt o el Tesla Model 3, con autonomías ya de 400 km. Incluso para antes de 2020 se estima que haya ya coches eléctricos e híbridos que puedan lograr autonomías de hasta 500 km. Esto, unido a la bajada estimada de precios, podría ser el principio del fin del monopolio de las formas de propulsión tradicionales.

Como has podido ver, el mercado de coches híbridos evoluciona tan rápidamente que casi cualquier cosa que se diga puede quedar desfasada en apenas unos meses. Lo que sí es cierto es que son una combinación eficiente de motor tradicional y de tecnología eléctrica, que son un puente para los vehículos eléctricos puros que seguramente se impondrán en un futuro no muy lejano y que permiten a los usuarios ir haciéndose a la idea de lo que se siente al conducir con ellos, o al sentarse como pasajeros en taxis y otros sistemas de transporte público que suelen estar a la vanguardia en este sentido. Si estás pensando en cambiar de coche no estaría de más que intentaras probar alguno de ellos y sintieras de primera mano la evolución de la tecnología y la innovación bajo tus pies.

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