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La presión correcta en los neumáticos

Los neumáticos son un elemento fundamental para la seguridad cuando te encuentras conduciendo un vehículo. Se trata de la única parte del coche que entra en contacto directo y continuo con el asfalto. Por eso, que realices un buen mantenimiento de ellos y midas de forma periódica la presión, puede evitar que tengas un accidente.

En lo que se refiere a la seguridad del coche, la prevención es muy importante en todos los sentidos. Y una de las cosas que puedes hacer para prevenir los problemas es revisar la presión de tus gomas. Lo que suele aconsejarse es que lo hagas, al menos, una vez al mes. Pero si lo haces cada dos semanas, mucho mejor. En este artículo, te vamos a contar todo lo que necesitas saber sobre la correcta presión de tus neumáticos.

¿Por qué es importante la correcta presión de las gomas?

Un vehículo con la correcta presión en los neumáticos es más seguro. Además, te ayudará a ahorrar combustible y a cuidar el estado de las gomas. Sin embargo, el hecho de que uno o varios de tus neumáticos no tengan la presión correcta, puede ocasionarte problemas de diversa índole. Tener las gomas con más aire del adecuado o, por el contrario, con menos, puede perjudicarte, por ejemplo, a la hora de frenar y controlar el vehículo.

A continuación, vamos a mostrarte cuáles son los efectos que puede tener en tu vehículo y en la conducción llevar las gomas más llenas de aire, o menos, de lo aconsejable.

Presión baja

Tener un coche con la presión de las gomas baja puede ser un problema tanto para la conducción como para la seguridad. Algunas de las cosas que te pueden ocurrir si conduces por un largo tiempo un vehículo con la presión de los neumáticos baja son las siguientes:

  • La distancia de frenada aumenta. Al no tener la presión correcta, cuando pisas el pedal del freno, la rueda no actuará de la misma manera que actuaría con la presión adecuada. Por eso, tardarás más en frenar, y podrías llegar a tener un accidente en un momento dado.
  • Si te ocurre el famoso aquaplaning, te resultará más difícil llegar a controlar el vehículo, y los efectos de este fenómeno pueden ser más perjudiciales de lo normal.
  • Aumenta el consumo de combustible del vehículo. Debido a que los neumáticos están desinflados, la resistencia que ofrecen a la rodadura hará que el motor tenga que esforzarse más para rodar. Imagina la diferencia de esfuerzo que tendrías que hacer entre hacer rodar una pelota y un cubo de Rubik.
  • Menor agarre. Debido a la falta de aire en el neumático se pierde agarre y, por consiguiente, tracción.
  • Si el neumático llega a deteriorarse demasiado, puede llegar a producir un reventón y, en el mejor de los casos, dejarte tirado en la carretera. En el peor, puedes tener un grave accidente.
  • Por último, la goma puede deteriorarse de forma heterogénea y más rápidamente, lo que te hará tener que invertir antes en unos neumáticos nuevos.

Presión alta

La presión alta, aunque pueda parecer recomendable sabiendo lo perjudicial que resulta la baja, es también un grave problema. Veamos por qué.

  • Reduce el confort en la conducción. Al tener los neumáticos con más aire del adecuado, la conducción se vuelve incómoda y puede ser incluso más peligrosa.
  • La dirección del vehículo se ve afectada por el exceso de aire en las gomas.
  • El desgaste de las gomas se produce de forma irregular, lo que, al igual que en el caso de las gomas desinfladas, acortará la vida del neumático.

Qué produce la pérdida de aire

Lo más común es que las gomas tengan menos aire del adecuado, a no ser que estés llenándolas más de lo aconsejable, algo que no te recomendamos en absoluto. La pérdida de aire de los neumáticos ocurre de forma natural debido a la circulación del coche. Poco a poco, se puede ir perdiendo aire y esto no representa un gran problema.

Sin embargo, esta pérdida de aire se puede ver acelerada por algunos factores. Veamos cuáles son los que pueden desinflar tus gomas de forma poco natural.

  • Pinchazo. Si ocurre un pinchazo en la goma y comienza a perder aire, puedes quedarte con ella en el suelo en muy poco tiempo. Se trata de algo que te impedirá conducir y que debes solucionar cuanto antes.
  • La válvula en mal estado. Cuando la válvula que cierra el neumático se encuentra en mal estado, puede tener fugas. En ese caso, debe cambiarse. Sin embargo, lo común es cambiar la válvula siempre que se sustituye el neumático por uno nuevo.
  • Por último, puede ocurrir que el tapón de la válvula se haya perdido o se encuentre en mal estado. En ese caso, también perderás bastante más aire del normal y es necesario solucionarlo cuanto antes.

¿Cómo puedes medir la presión en tus gomas?

La medición de la presión de tus neumáticos es una medida de prevención ante accidentes y otros problemas. Debes realizarla siempre con los neumáticos fríos. Esto se debe a que si realizas la medición cuando el neumático está caliente, la medida que te dará el aparato será superior a la real. Como esto te puede confundir, es mejor que realices siempre las mediciones con el neumático frío para obtener una medida fiable.

No debes dejar pasar un mes sin haber revisado la presión de tus neumáticos. La mayoría de los fabricantes te recomienda que realices esta medición cada, aproximadamente, dos semanas. Y, por supuesto, a la hora de medir no debes olvidarte de la rueda de repuesto. De esta forma, si en algún momento necesitas usarla, siempre estará a punto.

¿Cómo saber la presión adecuada para tu vehículo?

No existe una medida universal que se aplique a todos los vehículos. Cada fabricante ha decidido cuál es la presión perfecta para el neumático de cada coche. Por eso, para saber qué presión es la adecuada para tu coche, deberás buscar la información al respecto.

Puedes ver cuál es la presión adecuada en el manual de tu vehículo. También, de forma más práctica, puedes mirar en alguno de estos dos lugares: el interior de la tapa del combustible y el lateral de la puerta del conductor. Dependiendo del vehículo, los bares de presión que llevan los neumáticos aparecerán indicados en alguno de estos dos lugares.

El sistema de monitorización de la presión del neumático (TPMS)

Aunque se recomienda que revises de forma regular la presión de los neumáticos, actualmente, la mayoría de los vehículos incluyen un sistema que, de forma automática, te indica la falta de aire. Este sistema utiliza generalmente un piloto en el ordenador de a bordo para avisarte de que algo no va bien en la presión de tus gomas. Existen dos tipos de TPMS: el directo y el indirecto.

  • Sistema directo. Se trata de un medidor que contiene sensores localizados en la válvula de la goma, junto a la llanta o dentro del neumático. Estos sensores se encargan de revisar la presión y, en caso de falta de aire, de forma directa avisan al ordenador del vehículo para que te avise a ti.
  • Sistema indirecto. Funciona de una manera diferente. No contiene sensores en los neumáticos ni en las llantas. Por el contrario, los cambios de presión en los neumáticos son detectados mediante las diferencias en la circunferencia de la pisada.

Cada fabricante tiene la total libertad de elegir cuál de estos dos tipos de sistemas quiere utilizar. Por lo tanto, dependiendo de qué sistema haya decidido usar el fabricante de tu vehículo, tendrás uno u otro.

Algunas recomendaciones prácticas

Algunos fabricantes de neumáticos te hacen recomendaciones prácticas que te pueden servir a la hora de medir la presión de tus neumáticos. Algunas de las que hemos querido destacar son:

  • En primer lugar, para preservar al máximo tus neumáticos y ayudar a que cumplan su vida útil de la mejor manera posible, debes hacer caso de las recomendaciones del fabricante en asuntos como, por ejemplo, la cantidad de carga. Cargar el vehículo con mucho más peso del recomendado puede hacer que las ruedas se deterioren antes.
  • Realiza comprobaciones de la presión de neumáticos cuando se encuentren fríos, como ya mencionamos. Si has circulado menos de cuatro kilómetros, los neumáticos continuarán fríos, por lo que puedes revisarlos.
  • En ocasiones, el piloto del ordenador del vehículo te puede avisar de la falta de aire en medio de una travesía. En ese caso, no es necesario que esperes a enfriar las gomas. Puedes sumar a la medida recomendada 0,3 bar. Por ejemplo, si tu fabricante recomienda una presión de 2,5 bar, llena tus neumáticos hasta los 2,8. Así, compensarás el aumento de la presión. También sería aconsejable que volvieses a revisar la presión una vez que el neumático esté frío de nuevo.
  • Por último, te aconsejamos que no desinfles un neumático que se encuentra caliente.

Tener la presión adecuada en los neumáticos mejora la seguridad del vehículo, lo que, sin duda, te ayudará en gran medida en la conducción. Esperamos que estos consejos te hayan servido de ayuda y que, de aquí en adelante, revises de forma periódica la presión de tus gomas.

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