Blog de e-park

La autonomía de los vehículos eléctricos

Hay dos factores determinantes a la hora de echar atrás a muchos conductores que podrían estar entre los compradores de vehículos eléctricos: el precio y los problemas de autonomía. El primer problema se espera que se solucione con el tiempo, con la popularización de estos vehículos y un aumento de la demanda; el segundo, mientras no se instalen muchos más postes de recarga, solo se podrá solucionar aumentando la batería de los vehículos eléctricos, uno de los grandes retos del sector.

Desde hace años, vemos cómo se repiten los mismos problemas con la autonomía: aunque, en teoría, es cada vez mayor, el estilo de conducción de muchos usuarios hace que no podamos sacar el máximo partido a nuestros vehículos eléctricos. La batería eléctrica de 2016 supera, de largo, la duración de las que equipaban a los primeros coches eléctricos, pero sigue siendo imprescindible aprovechar el estacionamiento junto a un punto de recarga para poder emprender viajes más o menos largos. Esperamos que la cosa mejore a medio plazo.

La evolución de la autonomía

Los vehículos eléctricos con más autonomía que encontramos, hoy en día, en el mercado español aguantan alrededor de 250 kilómetros. Se trata de una autonomía teórica, de una cifra máxima, pero, a la hora de la verdad, cuando nos ponemos al volante, la cosa cambia. Si utilizamos el coche eléctrico para recorridos que incluyan tramos urbanos y otros interurbanos y ponemos el aire acondicionado o la calefacción y según también el número de pasajeros, la cosa cambia y nos quedamos con una autonomía que a duras penas pasa de los 180 kilómetros.

Aun así, en los dos o tres últimos años hemos visto varios avances en lo que respecta a la autonomía de estos vehículos y algunos, incluso, alcanzan una autonomía teórica de 300 kilómetros sin pasar por el enchufe que tenemos en el parking. La razón, la mejora de la eficiencia de los componentes eléctricos que equipan a estos coches, que permite utilizar mejor la energía en el vehículo.

El BMW i3 sería el coche eléctrico con una mayor autonomía, aunque no siempre: a la hora de comprarlo puedes elegir entre la batería de 22 kWh, la que utilizaba hasta ahora, con una autonomía de 190 kilómetros; o una batería de 33 kWh, con la que podemos recorrer hasta 300 kilómetros, siempre que las condiciones sean favorables y la conducción resulte muy eficiente. En total, una mejora de más de 100 kilómetros que nos abre la puerta a realizar trayectos bastante más largos.

Más discretas, pero igualmente importantes, son las mejoras que han experimentado otros modelos eléctricos. Renault apostó por el diseño de un vehículo 100 % eléctrico, el Zoe, sin una versión que funcione con combustibles convencionales. La última mejora del eléctrico francés ha pasado de 210 a 240 kilómetros de autonomía. Entre el Zoe y BMW i3, se cuela el Nissan Leaf, que, gracias a la nueva química de su batería y la de 30 kWh, que sustituye a la anterior de 24 kWh, alcanza los 250 kilómetros de autonomía.

El top 5 de los coches eléctricos con más autonomía que encontramos en España lo cierran dos modelos que se han desarrollado a partir de turismos con motor de combustión y a los que les cuesta llegar a los 200 kilómetros de autonomía. El KIA Soul EV cuenta actualmente con una batería de 27 kWh con la que puede alcanzar los 212 kilómetros, mientras que el Mercedes-Benz Clase B Electric Drive tiene una batería de más capacidad, 28 kWh, pero, a diferencia del coche anterior, se queda en 200 kilómetros de autonomía.

El futuro a medio plazo

Para 2017, se espera que Volkswagen y KIA mejoren en un 30 % la autonomía de sus vehículos eléctricos gracias a sus nuevas baterías. Precisamente, el e-Golf de Volkswagen es uno de los modelos con un tiempo de carga menor, ya que, en tan solo media hora, llega al 80 % de carga… siempre que lo enchufemos a una toma de 40 kW. Si no dispones de un enchufe de 40 kW y lo conectas en una toma convencional, pasarán 13 horas hasta que se haya cargado al 100 %.

De las autonomías de 100 kilómetros de los primeros coches eléctricos hemos pasado, durante este año, a 300; y se espera que, en 5 años, como mucho, se alcancen los 500 kilómetros, en el que podría ser el paso decisivo para que muchos conductores se sumen al coche eléctrico. No podemos olvidar los fabricantes que trabajan a la sombra y no han mostrado grandes mejoras en los últimos años, pero que se espera que, en 2018, año de la consolidación de esta segunda generación de coches eléctricos, presenten todas sus novedades.

Tesla: la excepción

No podemos analizar el coche eléctrico sin hablar de los Tesla, la marca californiana liderada por Elon Musk y que ha supuesto una auténtica revolución desde su aparición en el segmento de los vehículos eléctricos. El nuevo Model 3, el primer coche eléctrico “para las masas”, en palabras de su fundador, tiene una autonomía de 326 kilómetros, pero algunas versiones del Tesla Model S son capaces de recorrer más de 500 kilómetros con una sola carga.

Pero, más allá de los retos de la autonomía o del precio, que Tesla ha solventado con más o menos éxito, el gran problema para su implementación en España es la falta de infraestructuras. Por un lado, no hay suficientes puntos de recarga (tan solo 29 en toda España); y, por el otro, Tesla no tiene concesionarios en España. Se especula con la apertura inminente en Barcelona o Madrid, pero, por ahora, lo único que podemos hacer es comprar el Tesla por Internet o en el extranjero y matricularlo aquí.

Autonomía según los recorridos

Una de las claves de la autonomía de los vehículos eléctricos es el tipo de recorrido que haremos con ellos. Queda claro que, para hacer un viaje largo, no nos sirven. Es más, estamos a años luz de que esta posibilidad sea una realidad. La falta de infraestructuras y puntos de recarga hace que sea una utopía pensar en este tipo de vehículos para realizar un viaje largo. Además de ganar autonomía, sería necesaria la extensión de corredores de carga, con puntos de enchufe cada 80 kilómetros para que los eléctricos con menos autonomía puedan repostar.

Otras cuestiones son los recorridos rutinarios por vías urbanas: cuando llevamos a los niños al cole, al hacer la compra o para ir a trabajar. Son los ámbitos en los que estamos acostumbrados a ver circular a los coches eléctricos. Los de segunda generación tienen una autonomía que nos permite no tener que cargarlos cada día. Eso sí, si has de sumar a los recorridos habituales uno nuevo, ante cualquier imprevisto, la autonomía hace que muchos conductores dejen en el parking el eléctrico y utilicen el coche de combustión para no quedarse tirados.

Si las autonomías siguen las evoluciones esperadas, estos recorridos improvisados quedarían cubiertos y no tendríamos que utilizar el coche eléctrico. Probablemente, con los eléctricos de segunda generación también podamos completar recorridos intermedios (por ejemplo, un fin de semana o viaje a un lugar cercano), pero, igual que pasa con los viajes largos, sería necesaria una mayor oferta de puntos de carga, una infraestructura que todavía no existe en España.

Conclusiones

La primera conclusión a la que podemos llegar es fácil: los diferentes fabricantes desarrollan cada vez baterías con una mayor autonomía y, en un plazo de 5 años, deberíamos tener unas pilas lo suficientemente potentes para que los coches aguanten, en teoría, todo tipo de desplazamientos. De esta manera, se equipararán los vehículos eléctricos a los convencionales. Otra cosa es el precio, ya que vemos que, cuanto más potente es la batería elegida, más caro es el coche. Una diferencia que, a día de hoy, podemos comprobar comparando el precio del mismo modelo con diferentes tipos de batería.

Pero, por mucho que los diferentes fabricantes hagan evolucionar sus baterías y ganen en autonomía, es imprescindible que paralelamente se desarrolle una infraestructura de recarga rápida que sirva para poner a los eléctricos a la altura de los convencionales, los cuales, cada X kilómetros, tienen un área de servicio donde recargar el depósito. De este modo, evitaríamos el estrés de los conductores que, con el paso de los kilómetros, ven que cada vez les queda menos autonomía. Solo así podremos utilizar los vehículos eléctricos, sin problema, en los viajes largos.

Cuando se solucionen las cuestiones de la autonomía y los puntos de recarga rápida en las grandes vías (autovías y autopistas), el coche eléctrico podrá abandonar la clandestinidad urbana en la que vive y dar el salto de calidad necesario para convertirse en el único vehículo del hogar, lo que hará que muchas familias prescindan del coche con motor convencional.

No podemos olvidar que los vehículos eléctricos son limpios y mucho más silenciosos que los convencionales y, además, están exentos de pagar el impuesto de matriculación o circulación. En algunas ciudades, tampoco pagan zona azul o de estacionamiento regulado y se les permite circular por carriles especiales o zonas de tráfico restringido.

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