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Evita cualquier peligro o multa: ¡Cuida de tus neumáticos!

El correcto mantenimiento de nuestro vehículo es un hábito que debe convertirse en indispensable para todo conductor, no solo para evitar alguna multa si las autoridades encuentran alguna irregularidad, sino para preservar la seguridad del coche y todos aquellos que van en su interior. 

En este sentido, uno de los elementos que adquiere mayor importancia a la hora de vigilarlos son los neumáticos. Estas piezas de caucho que forman parte de las ruedas del vehículo son las encargadas de mantener la adherencia de nuestro coche con el asfalto, por lo que un correcto cuidado de ellos será vital para evitar cualquier tipo de contratiempo que, a altas velocidades, puede llegar a ser mortal.

Esta especial vigilancia no tiene por qué suponer un elevado coste para nuestro bolsillo, ya que podemos comprobar periódicamente el buen estado de los neumáticos nosotros mismos e incluso evitar su deterioro cuando conducimos por la autovía o en el momento en el que buscamos aparcamiento. No obstante, es muy importante también contar con la experiencia y los conocimientos de un profesional cuando la situación lo requiera.

¿Cuál es la duración aproximada de los neumáticos?

Como todo en la vida, y como decía la canción: “depende”. El tiempo que vivirá un neumático (y el estado en el que lo hará) es muy variable y está condicionado a muchísimos factores, entre los que se encuentran las condiciones meteorológicas a las que se enfrenta habitualmente, el tipo de asfalto por el que se suele circular y, cómo no, el tipo de conductor que maneje el vehículo. Sin embargo, sí es posible determinar que, a partir de los cinco años de vida del neumático, este debe ser revisado anualmente por un profesional del motor, ya que cuando el neumático tiene entre seis y diez años, existe un peligro real de que la goma de la que está compuesto se cristalice y, de este modo, pierda toda su eficacia. 

Por ello, es muy importante cambiar los neumáticos cuando ya hayan cumplido una década desde su fabricación aunque parezcan estar en buen estado, pues los materiales se degradan a veces de forma imperceptible. Tampoco resulta aconsejable el hecho de comprar neumáticos de segunda mano o recauchutados, ya que aunque sea legal circular con ellos, existe el riesgo de que haya un desgaste que no podamos ver a simple vista. 

Una buena conducción ayuda a prevenir el deterioro de los neumáticos

Aunque sea difícil de creer, ahorrar dinero y sustos con el estado de los neumáticos está, en muchas ocasiones, en las manos del propio conductor. 

Circular a altas velocidades por carretera no es bueno para la seguridad vial ni para el bolsillo, pues aumenta el riesgo de accidentes o de que un radar fotografíe tu matrícula (con la consiguiente multa), pero tampoco es nada beneficioso para la duración en buen estado de los neumáticos. Por ello, se recomienda adaptar la velocidad del vehículo al estado en el que se encuentre la vía, evitar pasar badenes y resaltes demasiado rápido y comprobar el estado de las válvulas periódicamente, pues pueden doblarse por la fuerza centrífuga que sufren a altas temperaturas. Por otra parte, nunca deberá sobrepasarse el índice de velocidad máxima que puede soportar un neumático de forma segura, el cual se encuentra inscrito en los neumáticos codificado en forma de letra, que va desde el “A1”, equivalente a 5 kilómetros por hora, hasta el “Y”, que indica que los neumáticos pueden superar los 300 kilómetros por hora (lo cual está terminantemente prohibido en España, pues la velocidad máxima de circulación vigente son 120 kilómetros por hora).

La maniobra de estacionamiento también puede ayudar al mantenimiento de los neumáticos. Debe evitarse llevar a cabo el aparcamiento (dentro de lo posible) en zonas de mucho sol y, sobre todo, es importante no subir el coche a aceras de más de cinco centímetros de altura o aparcar con las ruedas pegadas o giradas contra el bordillo. 

Otro factor a tener en cuenta es el índice de carga que pueden soportar los neumáticos del vehículo, el cual viene también inscrito en la goma en forma de número que indica la cantidad de kilogramos que puede soportar cada neumático de forma segura. Jamás habrá que superarla si no queremos aumentar la temperatura del neumático, aumentando también así el peligro y las posibilidades de deterioro. 

Además de las pautas anteriores, que podemos poner en práctica en cualquier parking o autopista, es importante también que el conductor sea un comprador inteligente. “Lo barato sale caro” dice el refranero español, y esta frase que en ocasiones es cierta, se convierte en verdad en la mayoría de los casos de compra de neumáticos. Cuando se compra uno de marcas desconocidas o extremadamente baratas, la distancia de frenado aumenta considerablemente, así como el riesgo de deterioro: por ello, la Unión Europea obliga a los fabricantes desde finales del año 2012 a incluir una etiqueta donde el neumático esté valorado de mejor a peor, siendo “A” el de mayor calidad y “G”, el de peor.

La prevención, el mejor aliado de tus neumáticos

Siguiendo con la sabiduría popular, es famoso el refrán que afirma que “más vale prevenir que curar”. Esta máxima también se puede (y se debe) aplicar al mundo de los neumáticos, puesto que llevando a cabo pequeñas revisiones periódicas muy sencillas es posible evitar cualquier tipo de peligro causado por el deterioro de los neumáticos y, también, ahorrar considerablemente en reparaciones o recambios.

  • Comprobar la presión todos los meses: Un gesto tan simple y sencillo como acudir a la gasolinera o al taller de turno para comprobar la presión de las ruedas es uno de los métodos preventivos más eficaces y también, uno de los más olvidados. Recuerda siempre vigilar la presión de todos los neumáticos (el de repuesto inclusive) una vez al mes o antes de efectuar un viaje de grandes distancias, siempre con los neumáticos a baja temperatura (es decir, que hayan recorrido menos de cuatro kilómetros en la última hora). De este modo, además, aumentarás la vida útil del neumático y ahorrarás unos cuantos euros al llenar el tanque del depósito.
  • Examinar las bandas de rodadura: Es necesario comprobar periódicamente (cada dos meses aproximadamente) que las bandas de rodadura del neumático se encuentran en buen estado y sin incrustaciones de pequeños objetos punzantes. Estas bandas deben tener también siempre una profundidad mínima de 1,6 milímetros. También hay que observar si el desgaste es igual por todos los lados del neumático, ya que en caso contrario significaría que no cuentan con la presión adecuada. 
  • Rotación de los neumáticos: Es aconsejable rotar cada 10.000 kilómetros los neumáticos: pasar los del eje trasero al delantero y viceversa. Los neumáticos delanteros suelen desgastarse más rápido que los traseros, y de este modo, haremos que el desgaste sea más uniforme y alargaremos la vida de nuestros neumáticos.
  • Alineación de las ruedas: Hay que comprobar periódicamente la correcta alineación de la dirección. De esta manera, ahorraremos combustible y también evitaremos el desgaste irregular y rápido de las ruedas.
  • Comprobar el equilibrado: Tan importante como la alineación, es importante vigilar que el equilibrado de los neumáticos sea el correcto. Consiste en eliminar las vibraciones de la rueda al rodar, para evitar que sean transmitidas a la dirección y así evitar el desgaste de los neumáticos así como de la suspensión, la dirección y los rodamientos.
  • Neumáticos de invierno: Aquellas personas que residan en lugares donde las condiciones meteorológicas en invierno sean muy frías pueden necesitar cambiar sus neumáticos por unos adaptados a la estación invernal. En ese sentido, se aconseja cambiar los cuatro neumáticos (y no solo dos) para mantener una perfecta adherencia y tracción. Además, es necesario tener en cuenta también la temperatura a la hora de vigilar la presión de estos neumáticos, pues con el frío ésta disminuye.

Si la prevención no funciona, cambia de neumáticos

A veces, por mucho cuidado que se ponga, los neumáticos acaban por deteriorarse de alguna manera, a causa de alguno de los factores anteriormente mencionados. En estos casos es necesario rascarse el bolsillo para cambiar de neumáticos.

Las empresas especialistas en neumáticos recomiendan siempre cambiar los cuatro neumáticos a la vez, para mantener el desgaste regular en todos ellos. Sin embargo, si solo se quiere cambiar unos (siempre deben cambiarse por parejas), es muy aconsejable colocar los nuevos en el eje trasero del vehículo, pues ayuda a mantener la estabilidad del vehículo mejorando así la tracción y la conducción.

Pequeños gestos que lo cambian todo

En la vida, la diferencia la marcan los pequeños detalles, incluso aquellos tan minúsculos que no se perciben. En la seguridad vial cada detalle cuenta, por lo que es necesario que al coger el volante de un coche todo se encuentre en perfecto estado y correctamente revisado para minimizar cualquier tipo de riesgo que dependa de nosotros como conductores y propietarios del vehículo.

Adquiriendo estos buenos hábitos preservarás la vida útil de tus neumáticos, alargarás también la duración de tu vehículo y, por último, pero no menos importante, evitarás cualquier tipo de disgusto o lesión que pueda venir causado por un fallo en las ruedas de tu coche.

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