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El mejor consejo ante estas situaciones con tu coche

Nunca se sabe que puede ocurrir cuando salimos de casa y cogemos el coche. El azar puede ponernos en bandeja situaciones que no nos esperábamos y que, quizás, hubiéramos preferido que antes alguien nos alertase. Sabemos que, con nuestro vehículo, podemos tener experiencias maravillosas: puede facilitarnos la vida, nos transporta hasta llegar a determinados lugares con más comodidad y rapidez.

Algunas veces, en el momento más inesperado nos suceden cosas catastróficas con nuestro coche y, especialmente, cuando nos falla en un momento determinado e importante.

No obstante, a veces contamos con la suerte de que previamente habíamos leído información previa para saber cómo y cuándo actuar frente a un imprevisto o accidente, o simplemente para poder mantenernos informados sobre el mantenimiento adecuado de nuestro coche. Te describimos el mejor consejo ante cada peculiar situación que podemos toparnos con nuestro vehículo:

Qué debes hacer si te equivocas de combustible al repostar

Es un error poco común, ya que, a la hora de suministrar el combustible, podemos ver distintos colores que diferenciarán cada tipo de ellos. No obstante, puede ocurrirnos en coches que no conozcamos, como en coches de alquiler, por lo que tendremos que tener un cierto cuidado. Igualmente, un día malo podemos tenerlo todos, y así podemos repostar diésel en nuestro coche de hace 15 años con gasolina inintencionadamente, o viceversa.

Para empezar, la boca de la manguera de diesel es más ancho que el de gasolina, por lo que es casi imposible suministrar diésel a nuestro motor de gasolina. A la inversa, sí que suele ser un problema más “común” pues la boca de la manguera de gasolina sí que entraría en la del depósito del diésel.

Si nos percatamos de este error justamente antes de haber arrancado el coche, no deberíamos intentar moverlo, más bien tendremos que avisar rápidamente a nuestro seguro para que venga la grúa o llamar a nuestro taller para que puedan extraer el combustible erróneo del depósito.

Si la cantidad errónea suministrada es mayor a un cuarto del depósito, probablemente el coche pueda arrancar, pero se detendrá al instante.  No obstante, si se ha echado muy poca cantidad, el coche arrancará y empezará a circular, aunque se verá humo blanco desprendiéndose del tubo de escape, se observarán ruidos y funcionamiento extraño del motor y posteriormente se detendrá.

Una vez en el taller, los profesionales vaciarán todo el depósito del combustible, ya sea diésel o gasolina, todos los posibles lugares y localizaciones donde haya estado el combustible presente, destacando los elementos del sistema de inyección del vehículo. Se realizarán limpiezas, se revisará el motor, se realizaría un cambio de filtros de combustible, entre otros.

Si esto nos ocurre a través de un empleado de la gasolinera, este establecimiento se haría responsable de la reparación del coche. Si no, tendremos que hacernos cargo nosotros, seremos los responsables de nuestras acciones erróneas. Las compañías aseguradoras, en principio, no se harían cargo, ni siquiera para cubrir los posibles daños que puedan surgir en el coche o la garantía debido a esto. En todo caso, nuestro seguro, podrá mandar una grúa para poder llevarlo al taller.

Qué hacer si una piedra golpea la luna de tu coche y mantenimiento del parabrisas

El cristal está construido de forma que, al recibir el impacto, no se fragmente en forma de astilla y no dispare al interior. Es un imprevisto que puede hacer que perdamos visibilidad, que retumba con un ruido fuerte como un escopetazo, creando una situación alarmante. Ante todo, será importante aguardar la calma, mantener recto el volante y no frenar en seco. Si el destrozo ha sido semejante, se tendrá que disminuir paulatinamente la velocidad hasta parar, alertando al resto de conductores con las luces de emergencia y la señalización.

Lo mejor es buscar solución cuanto antes. Si únicamente ha sido una pequeña fractura, sanaremos dicha fractura y no nos veremos en un tiempo cambiando la luna al completo. Ganaremos en tiempo, pero, mayormente, ahorraremos en dinero ya que el coste de la reparación de la fractura oscila en torno a sesenta euros, mientras que el cambio de luna puede costar alrededor de trescientos y cuatrocientos euros. Así, lo mejor es llevar a cabo una rápida reparación, ir a un taller de reparación de lunas y, en menos de sesenta minutos, tendremos la solución a un posible problema catastrófico en un futuro.

Si la fractura o grieta es más profunda y amplia, tendremos que solventarlo cambiando la luna entera. Las grandes piedras en túneles y autovías, los “boquetes”, vías mal pavimentadas, entre otros, pueden terminar dañando nuestro parabrisas gravemente. Si tu parabrisas se rompe en pedazos durante la conducción, tendrás que reducir la velocidad, parar de forma cautelosa y con las medidas de seguridad posibles y señalando visiblemente tu localización en carretera. Recuerda movilizarte con cuidado para no cortarte con los microcristales que puedan haber caído dentro del coche.

Lo mejor, es llamar a la grúa para trasladar inmediatamente nuestro coche al taller.  No deberíamos continuar nuestro trayecto a otros lugares, ya que estaríamos poniendo en riesgo nuestra vida y la de otros conductores a accidente.

Puedes intentar cambiar el cristal tú mismo acudiendo a un taller donde te alquilen un espacio. No obstante, es un proceso muy laborioso, arriesgándote a que no lo instales de la forma correcta, pierdas tiempo y dinero. Así, como en el caso anterior, podemos llamar a nuestro seguro para que nos sustituyan el cristal.

Si se rompe alguna de las ventanillas laterales, podemos aplicar un sustituto temporal, como colocar una bolsa transparente de plástico, hasta poder llegar al taller, sin quitarnos visibilidad.

Por otro lado, también es importante el cuidado adecuado del parabrisas ante agentes externos, además del mantenimiento del limpiaparabrisas y del sistema que lo pone en funcionamiento. Si estamos en invierno y se nos congela el parabrisas, no se debe descongelar con agua caliente pues podría romperse.

Dos piezas clave para poder mantener la seguridad de nuestro coche al 100 % es mantener dos elementos indispensables, fundamentales y distintos entre sí. El limpiaparabrisas es aquello que enjuaga la superficie exterior de la luna, de nuestro parabrisas, que tendrá que estar en óptimas condiciones ya que cuenta con varios elementos.

Inicialmente, se debe haber lavado a presión con chorro el coche entero para poder empezar una limpieza a fondo. Si hemos aplicado cera, pueden haber quedado restos que luego puedan dañar el parabrisas con el uso del limpiaparabrisas, por tanto, es clave frotarlo con un paño de limpieza después del lavado.

Si no lo lavas en un lavadero de coches, puedes hacerlo de forma manual con una esponja, un poco de jabón y agua. Recuerda no lavar el coche en vía pública, puede ser motivo de multa. Es preferible que lo lleves a un lavadero de coches y alquiles un espacio para ello.

Una forma de que los cristales no queden con reflejos o marcas es humedecerlos con un producto limpiacristales con etanol. No obstante, no pueden limpiarse únicamente por fuera, por dentro también se acumula suciedad. Con un paño húmedo y un producto limpiacristales podrás resolver el problema de suciedad interna.

Para poder mantener adecuadamente los limpiaparabrisas tendremos que tratar debidamente la escobilla cada cierta frecuencia. Uno de los signos que deja una escobilla dañada es un barrido con estriación, lo que indica directamente que se necesita de su sustitución. Lo mismo habrá que pensar si produce ruido cuando está en marcha, indicará que el caucho ya no está tan blando como antes, por tanto, su goma se ha acabado deformando y es menos eficiente que antes.

Para empezar con la higiene, tendrás que retirarla del brazo y limpiarla con un paño humedecido, como en los anteriores casos. No se puede utilizar un elemento duro o metálico para su pulido, pues podría dañar la pieza.

Para el mantenimiento de lavaparabrisas tendremos que fijarnos en la cantidad de líquido almacenado en el sistema.

Qué hacer si sufrimos de un pinchazo

Generalmente, tu seguro podrá atenderte ante esta situación y darte solución, te cambiará la rueda o incluso te la reparará disponiendo del kit anti-pinchazos. En caso de no poder repararse, la grúa será la que se encargue de llevarte al taller.

En caso de que el tiempo atmosférico no acompañe, a veces es más problemático utilizar del kit, ya que el pegamento no puede soldar bien o actuar correctamente.

Puedes utilizar una rueda de repuesto normal, aunque conviene reparar la rueda pinchada. Si esta rueda de repuesto es diferente a las demás ruedas del coche, es conveniente cambiarla cuanto antes, pues puede provocar desgaste de las demás ruedas. Lo normal es que dispongas de una rueda de tipo “galleta” con la cual es conveniente recordar que requiere que circules a menos de 80 km/h, ya que es de un tamaño más pequeño a la rueda normal, hasta un recorrido de 3000 km. Igualmente, debes visitar al taller cuanto antes, para no sobrepasar estas limitaciones.

Si has cambiado la rueda en día lluvioso, ve con mucha cautela, mantén la debida distancia de seguridad con otros vehículos y una velocidad adecuada.

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