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Descubre las diferencias entre los coches híbridos, los híbridos enchufables y los eléctricos

Quizás al leer el título de este artículo hayas experimentado una cierta confusión, y es normal, pues no eres la primera persona que daba por sentado que los coches híbridos, los híbridos enchufables y los eléctricos eran lo mismo. Esta confusión se debe, básicamente, a la constante y acelerada evolución de la tecnología en el campo del automovilismo. Consecuencia de esto es la aparición de nuevos modelos con diferentes tecnologías, todos ellos orientados a dotarnos de automóviles más eficientes en cuanto al consumo energético y a la emisión de gases tóxicos.

La principal diferencia entre ambos tipos de coches está en la fuente de alimentación, aunque también podemos encontrar otras diferencias que hacen de cada uno de ellos un coche con prestaciones diferentes. Así pues, para que puedas identificar qué tipo de coche se adapta mejor a tus necesidades, vamos a explicarte en qué consiste cada una de estas tecnologías y cuáles son sus diferencias.  

Coches híbridos

Los coches híbridos son esos en los que puedes encontrar dos tecnologías diferentes para propulsar al vehículo. Son, por así decirlo, el paso intermedio entre el coche tradicional y el coche eléctrico… no en vano, estos automóviles hacen uso de ambas tecnologías, tomando lo mejor de cada una. Por ello, en su funcionamiento interviene un motor térmico –que suele ser el motor de propulsión- y un motor eléctrico –que puede ser más de uno- que auxilia al térmico.

El resultado es un coche más ecológico, que ofrece una conducción más suave, menos ruidosa y más eficiente. No obstante, dentro de los coches híbridos encontramos diferentes modelos que podemos clasificar en función de la arquitectura de su motor y en función de su fuente de alimentación.

Por lo tanto, como puedes ver, la complejidad tecnológica es otra diferencia entre los híbridos, los eléctricos y los tradicionales. De este modo, atendiendo a la arquitectura del motor, los coches híbridos pueden ser:

  • Híbridos en paralelo. El montaje de estos motores hace posible que tanto sus motores eléctricos como su motor térmico transmitan la potencia a las ruedas para hacer que giren y el coche se mueva.
  • Híbridos en serie. En estos coches, el motor térmico se encarga de proporcionarle energía a los motores eléctricos a través de un generador, cuya energía generada almacena en la batería de específica de los motores eléctricos. Por su parte, los motores eléctricos son los encargados de transmitir la potencia a las ruedas, siendo en este caso los propulsores del coche.
  • Híbridos combinados. En estos modelos encontrarás el mecanismo más eficiente, pues la conexión mecánica de ambos sistemas -el térmico y el eléctrico- a las ruedas hace posible que ambos motores tengan la capacidad de propulsar al coche.

Ahora bien, lo que produce más confusión a la hora de diferenciar a los coches híbridos de los vehículos eléctricos es su fuente de alimentación. Esto es completamente lógico ya que, si ves a alguien recargando su coche en los postes de recarga que el ayuntamiento de tu smartcity haya habilitado en algún que otro parking, podrías pensar que se trata de un coche eléctrico. No obstante, existen modelos de coches híbridos que son enchufables: los híbridos enchufables o “plug-in hibryd”.

Por lo tanto, es necesario diferenciar los coches híbridos en función de su fuente de alimentación. Para que no confundas uno y otro tipo de automóvil, te invitamos a que sigas leyendo.

Coches híbridos no enchufables

A simple vista, las diferencias que existen entre los enchufables y los no enchufables se reducen a un pequeño detalle que puede parecer de Perogrullo: los enchufables pueden enchufarse a los postes de recarga para recargar los motores eléctricos. Ahora bien, este “pequeño detalle” se traduce en mayores diferencias en lo que respecta a las prestaciones de uno y otro tipo de automóvil.

Igualmente, las semejanzas entre los híbridos enchufables y los vehículos eléctricos empiezan por esta misma cualidad, la de ser recargables, pero las diferencias que puedes ver entre ambos modelos son mucho más acentuadas que las que existen entre los distintos tipos de híbridos.

Sin embargo, no nos adelantemos y vayamos por partes. Por un lado, los coches híbridos no enchufables disponen de un motor eléctrico que se abastece de la energía procedente de las aceleraciones del motor térmico, así como de las frenadas durante el descenso de las pendientes. De esta forma, el motor térmico funciona también como una especie de auxiliar del motor térmico, lo cual te garantiza una mayor suavidad y ahorro de combustible –y por lo tanto de emisión de gases tóxicos- que los coches tradicionales.

Por otra parte, la dualidad del sistema híbrido hace que los coches híbridos no enchufables sean más autónomos que los eléctricos, aunque también menos ecológicos. Esto es fundamental para quienes hacen un uso prolongado de su vehículo y para quienes realizan trayectos largos. No obstante, si quieres disfrutar de la conducción eléctrica, tal vez debas plantearte alguno de los otros tipos, pues la autonomía de estos motores eléctricos no enchufables no supera los tres kilómetros, por lo que la mayor parte del tiempo conducirás impulsado por el motor térmico.

Coches híbridos enchufables

Estos automóviles suelen ser confundidos con los eléctricos por el mero hecho de ser recargables, pero tal y como te avisábamos, las semejanzas con los eléctricos son menores que con los híbridos no enchufables.

De este modo, el sistema de los distintos híbridos es similar, por lo que también este modelo de híbrido es más autónomo y algo menos ecológico que los eléctricos. Sin embargo, al poder recargar de forma independiente sus motores eléctricos, los híbridos enchufables poseen motores más autónomos y menos contaminantes que los no enchufables. De hecho, la autonomía estimada para estos motores eléctricos está entre 25 y 50 kilómetros sin necesidad de que el motor térmico intervenga. Además, la eficiencia de estos motores aumenta al considerar que también se autorrecargan aprovechando la energía del motor térmico en las bajadas de pendientes y en las aceleraciones.

Todo ello hace de este tipo de vehículos la mejor opción para los más concienciados con el ahorro y el medio ambiente, así como para los amantes de la filosofía del coche eléctrico, pero que no desean verse coartados por las limitaciones de este.

Sin embargo, no puedes obviar el hecho de que estos coches enchufables necesitan baterías más grandes para los motores eléctricos, lo cual, unido a la existencia de la dualidad de sistemas -térmico y eléctrico-, hace que el automóvil sea más pesado y por lo tanto requiera un mayor consumo energético cuando está en movimiento.

Vehículos eléctricos

Cada vez son más quienes opinan que el futuro del automovilismo pasa por los vehículos eléctricos, totalmente independientes de los combustibles fósiles. Hay incluso quien aventura que ese futuro será para los coches solares. Nosotros aquí solo vamos a hablarte de lo que tienes a tu alcance, y en este momento son los coches eléctricos, cuyo funcionamiento es tan sencillo como un coche que posee unas baterías que son recargadas a través de una toma de corriente, que bien puede estar en unos postes de recarga en futuras estaciones de recarga o incluso en tu propio parking.

De entrada, la primera diferencia estará precisamente en la comodidad para recargar las baterías, pues incluso tú mismo puedes encargar la instalación de un poste de recarga en tu propia vivienda o en la comunidad de vecinos.

Otra diferencia apreciable es que los vehículos eléctricos funcionan sin emplear combustibles como el diésel y la gasolina, por lo que son los automóviles más ecológicos en la actualidad. Además, al ser eléctricos, también son los menos ruidosos y ofrecen una conducción suave y de bajo consumo energético.

Tal vez te estarás preguntando dónde está la pega. Bueno, el precio de estos coches todavía sigue siendo algo superior al resto y, sobre todo, su autonomía es muy inferior a los demás tipos. Y al hablar de autonomía nos referimos a todos sus ámbitos, pues su recarga doméstica puede ir de las seis a las doce horas, y su utilización en carretera queda limitada a un uso urbano.  

Coches eléctricos de autonomía extendida (EREV)

Mencionamos aquí los EREV básicamente por el nombre que el marketing se empeña en darle a este tipo de automóviles, pues siendo ortodoxos, estos coches son híbridos por su funcionamiento. Sin embargo, se consideran EREV los híbridos cuyos motores eléctricos proporcionan una autonomía de hasta 60 kilómetros, lo cual hace posible un uso eléctrico prácticamente total si no sobrepasas ese límite de recorrido.

Después de analizar las diferencias existentes entre los distintos tipos de automóviles según su tecnología, nos queda muy claro que la necesidad de buscar alternativas eficientes y viables a los coches de combustión ha dado lugar a la aparición diferentes modos de hallar la solución a un mismo problema. Solo el tiempo determinará qué tipo de vehículo se erige en el vencedor de esta carrera tecnológica. Mientras tanto, elige el modelo que mejor se adapte a tus requerimientos y disfruta al volante como nunca antes lo habías hecho, ahorrando dinero y construyendo un mundo más solidario con el medio ambiente.

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