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Consejos para viajar conduciendo por la izquierda: no es tan difícil como parece

Estás en Inglaterra, tienes que desplazarte y se te ocurre alquilar un coche para poder moverte con libertad. Pero hay un pequeño detalle que debes tener en cuenta: aquí se conduce por la izquierda. ¡Horror! Pero tranquilo, que no cunda el pánico, circular por el lado contrario al que estás acostumbrado no es tan difícil como parece, solo hay que seguir estos sencillos consejos para que todo vaya sobre ruedas, nunca mejor dicho.

Asegúrate de que tienes el permiso en regla

Lo primero que tienes que saber a la hora de conducir en Inglaterra es que allí, como en el resto de países de la Unión Europea, puedes hacerlo con tu permiso de conducir español. Eso sí, solo durante tres años, transcurrido este tiempo deberás sacarte el carné de conducir inglés. Con un seguro de coche en regla y la ITV superada (si aún tienes roto el retrovisor el es momento de arreglarlo) no tendrás ningún problema para circular por las islas británicas, eso sí, siempre por la izquierda. Una cuestión importante: si te has quedado sin puntos en el carné de conducir no podrás usarlo ni en España, ni en Inglaterra, ni en ningún otro país. Toca volver a la autoescuela para recuperarlos. Si por el contrario eres novato y llevas menos de un año con el permiso, tampoco podrás conducir en Reino Unido, toca esperar.

Cuidado con incumplir las normas

Aquí, como en España, debes abrocharte el cinturón de seguridad y no está permitido circular manejando el teléfono móvil. Es obvio, pero ya sabes la de conductores que hacen caso omiso a esta norma. No seas uno de ellos. También tienes que tener en cuenta un detalle: si eres de los que toca el claxon con asiduidad, deja de hacerlo. En Inglaterra no se permite usarlo entre las once y media de la noche y las siete de la mañana, por lo que te expones a ser multado si lo haces.

Familiarízate con el coche

Bien, te decides a alquilar un coche y a probar la experiencia de conducir por la izquierda. Primero debes familiarizarte con el vehículo. Tienes que hacerte a la idea del tamaño del coche para poder manejarlo con seguridad. Puede ser lo más complicado al principio, pero no conlleva mucha dificultad una vez tienes interiorizadas sus medidas. Entra por la puerta delantera derecha y empieza a probarlo todo. Sí, aquí la caja de cambios está a tu izquierda y tendrás que cambiar de marcha con esa mano. El freno de mano, claro, también lo tienes en ese lado, pero no te preocupes, te acostumbrarás pronto. Los pedales funcionan igual, por lo que un poco de práctica y conseguirás hacerte con el control del vehículo. Si aún así no te convence la idea, siempre puedes alquilar un coche automático para desentenderte de las marchas. Eso sí, pruébalo todo antes de salir. Asegúrate que sabes dónde están los intermitentes, cómo se activa el limpiaparabrisas (recuerda todo lo que llueve allí), dónde se ponen las luces y cómo funciona la radio. Todo.

Bien, te montas en el coche (recuerda: por la puerta de la derecha) y te dispones a arrancar. Las primeras veces te costará mentalizarte, pero es cuestión de práctica. Por impulso, tenderás a situarte en la parte derecha de la calzada, pero recuerda que no estás en España, mejor vete hacia la izquierda. Para adelantar, hazlo con cuidado las primeras veces, y observa cómo lo hacen el resto de vehículos para ir familiarizándote con esta forma de conducir que es tan extraña para ti. Lo que más te costará será circular entre el arcén y el carril contrario (el de la derecha), por lo que no es raro que al principio rebases habitualmente las líneas de algunos de estos límites. Si alquilas un coche y tiene seguro a todo riesgo, mejor, porque es muy habitual para los conductores que no están habituados a circular por la izquierda que las ruedas de ese lado del coche acaben contra algún bordillo o en una pequeña cuneta.

Llega tu primera rotonda

Llega un momento crucial, una prueba de fuego: tu primera rotonda. Ten en cuenta que aquí los coches te llegarán por la derecha, aunque tu cabeza gire instintivamente hacia la izquierda, hazla rotar hacia el otro lado: por ahí se acercarán los coches. Tienes que asegurarte de que no viene ningún vehículo y, luego, incorporarte al carril que mejor te venga según la salida que vayas a coger. Parece complicado, pero no lo es tanto. Ve con cuidado e incorpórate cuando estés seguro de que podrás hacerlo sin peligro. Conviene prevenir las primeras veces, luego irás cogiendo soltura al volante.

Atención a las señales

Las señales de tráfico te parecerán extrañas, no estás acostumbrado a verlas, pero debes saber interpretarlas cuanto antes si no quieres tener un susto. Algo que debes tener en cuenta es que allí, en Inglaterra, la velocidad no se mide en kilómetros por hora, sino en millas (cada una equivale a 1,6 kilómetros). Así, si circulas a 30 millas por hora lo estarás haciendo a poco más de 48 km/h, 50 millas son 80 kilómetros y 70 millas, más de 110 kilómetros por hora. Cuidado con esto. Para ir cogiendo práctica conviene circular, primero, por vías con suficiente anchura, preferiblemente autopistas y autovías, que te hagan ir perdiendo el miedo poco a poco.

Ojo con los radares

Al circular por autopistas y autovías, ten cuidado con los radares. Habrá muchos tramos en los que te encuentres señalización que te avisará de la presencia de controles de velocidad, pero otros puede que no. Para eso puedes usar apps móviles que te mantendrán informado. Si vas por una autopista debes saber que el límite es de 70 millas por hora, al igual que en carreteras con doble vía; en caminos urbanos y zonas cercanas a ciudades, deberás hacerlo a 60 millas por hora como mucho; y dentro de las ciudades, el código de circulación inglés establece que el límite está entre las 30 y las 40 millas por hora. En Inglaterra, además, el desarrollo tecnológico para controlar la velocidad está más avanzado que en España: existe un sistema de control de velocidad, sobre todo en autopistas, que calcula a qué velocidad has circulado durante un tramo concreto recogiendo la velocidad a la que ibas al iniciarlo y la que llevabas una vez termina. Así saben si has rebasado el límite, así que cuidado con hacerlo porque puede llegarte la denuncia.

En la ciudad la cosa cambia 

Pero llega el momento de conducir por una ciudad. Ahí la cosa cambia. Deberás estar más atento, sobre todo en rotondas e intersecciones, pero si tienes asimilado que tu carril es el izquierdo no deberías tener ningún problema. Aquí cada cruce tiene una norma distinta, por lo que tienes que prestar mucha atención a las señales para saber cómo debes circular en cada una de ellas. Un buen copiloto siempre ayuda a recordarte que no estás en España y que aquí todo se hace al revés. En ciudad deberás tener en cuenta varias señales. Si lees Slow debes saber que tienes que circular a menor velocidad. Keep clear significa que tienes que dejar libre el carril por el que vas. Si ves cuadrados o rectángulos amarillos cruzados entre ellos pintados en el suelo, el significado es el mismo: déjalo libre. Si eliges grandes ciudades como Londres debes tener en cuenta que, para conducir por el centro, debes pagar una tasa (de “descongestión” que la llaman) si tienes pensado hacerlo entre las siete de la mañana y las seis de la tarde (de lunes a viernes). Por diez libras, que abonas entrando en esta web y poniendo las cifras de la matrícula, te ahorras la sanción que puede caerte si no lo haces, ya que el sistema de cámaras detecta al infractor, aunque el coche no tenga matrícula británica. Así que no te arriesgues a pagar 50 libras de multa.

Aprende a aparcar

A la hora de aparcar se te presenta otro reto. Debes maniobrar para el lado contrario para el que estás acostumbrado. Pero, como todo, es cuestión de hacerlo unas cuantas veces para poder coger soltura también en esta faceta. Muy distinto será aparcar en pequeños pueblos ingleses a hacerlo en ciudades como Londres o Manchester, con un tráfico mucho más congestionado. En el primer caso será relativamente sencillo encontrar un hueco donde estacionar el vehículo, en el segundo ya no tanto, sobre todo cuanto más te acerques al centro de las ciudades. Puedes hacerlo en zonas reguladas con parquímetros, donde deberás pagar por estacionar en la calle. La señal Pay and display te avisará de que te toca rascarte el bolsillo para dejar el coche ahí. Luego está la opción de los parking, en algunos de los cuales te pedirán las tres últimas cifras de la matrícula del coche (apúntala antes de subirte si no quieres tener que bajarte en plena entrada del parking para echar un vistazo).

Una vez aparcado el vehículo toca disfrutar de la ciudad o el pueblo que vayas a visitar. ¿A que no ha sido tan difícil? Teniendo en cuenta estos sencillos consejos para viajar en coche por Inglaterra no te llevará mucho tiempo circular con normalidad y hacerte un experto conductor, también por la izquierda.

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