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Cómo ha afectado la tecnología a los más pequeños

La tecnología, como la conocemos en la actualidad, nos ha traído grandes ventajas en muchos sectores, incluyendo la educación, tan necesaria para nuestros jóvenes. Aunque también ha repercutido en la capacidad de nuestros hijos para aprender o prestar atención a su desarrollo escolar. Si quieres saber más de cómo está afectando la tecnología a los menores, sigue leyendo.

Cuando la facilidad puede parar el esfuerzo personal

El mundo tecnológico dejó de ser un sueño para convertirse en realidad. Con determinados aparatos que podemos tener en nuestro hogar, solo requerimos lanzar una pregunta en voz alta para que una máquina nos dé la respuesta, sin necesidad de que busquemos la respuesta en un libro, ni tan siquiera en el ordenador.

¿Quién no tiene consigo un teléfono móvil? Todos los adultos y la mayoría de los jóvenes, desde muy temprana edad, tienen uno. Este les permite estar en contacto con sus padres y demás familiares, pero también repercute seriamente en su aprendizaje.

Para un adulto que ha vivido más allá de la tecnología que conocemos ahora, aunque pueda sentir una cierta dependencia de los nuevos aparatos, ha aprendido a desenvolverse sin ellos. Es más, si estos dejaran de existir, el adulto podría retornar a décadas anteriores, cuando era impensable el teléfono inteligente. En cambio, para un millenial, la desaparición repentina de los aparatos tecnológicos podría suponerle un conflicto interno, en ocasiones, insuperable.

No exageramos cuando decimos que los jóvenes de hoy día no sabrían vivir sin un teléfono móvil. Han crecido con la tecnología digital y la han adoptado como una parte de ellos. Ver desaparecer las redes sociales se les haría algo terrorífico.

Los beneficios de la tecnología en los jóvenes

Antes de ver las repercusiones negativas de la tecnología en tus hijos, hay que reconocer los puntos positivos de esta y cómo han ayudado a muchos jóvenes que han sabido utilizarla correctamente.

En el fondo, todo lo que se mueve por Internet nos puede beneficiar si sabemos hacer un uso adecuado. El problema aparece cuando no existe un control de los sitios donde navegan nuestros hijos y si ellos no pueden ponerse un límite en el momento de utilizar, por ejemplo, sus teléfonos móviles.

Sin duda, tener Internet en casa supone un ahorro en la economía familiar, sobre todo en lo que a educación se refiere. Tenemos que recordar décadas atrás, antes de que Internet estuviese a la mano de casi todos, que cuando había necesidad de revisar un libro era necesario visitar la biblioteca. Ahora, mediante la web, disponemos de bibliotecas digitales y enciclopedias en línea, tanto nos logran ahorrar en la compra de libros, además del tiempo que implicaría desplazarse a una biblioteca pública.

También hay que contar con la proliferación de la enseñanza online, que se hace más barata en comparación a la educación presencial. Pero, según muchos analistas, esta no parece tener tanta eficacia como se esperaba.

En las últimas décadas ha sido necesario simplificar la enseñanza. Esto lo podemos comprobar si revisamos un libro de texto de los años 90 y lo comparamos con uno actual. Veremos cómo se han ido reduciendo los textos para dejar paso a esquemas, que no siempre aportan la información suficiente para un adecuado raciocinio de la materia.

Siguiendo por el lado positivo de la tecnología, es preciso ver la ventaja que ha supuesto en niños con problemas psicomotores. También, en los más tímidos es una ayuda para socializar. Esto a su vez favorece la adquisición de cultura internacional, porque no solo se conoce gente de la misma región, sino que puedes mantener amistades surgidas en las redes sociales, a pesar de que haya miles de kilómetros entre los interlocutores.

Muchachos tímidos, con problemas para expresarse, con el síndrome de Asperger o, incluso, con deficiencias físicas, encuentran un modo de expresión gracias a la tecnología y a Internet. Y más sencillo se les hace este medio cuando han nacido rodeado de él por todas partes.

En cada quien está emplear la web para su bien. Es cierto que muchos jóvenes y mayores usamos la red para ampliar nuestros conocimientos e, incluso, para prepararnos laboralmente, ya que nos facilita realizar cursos y aprender nuevos oficios.

El problema surge cuando la tecnología se convierte en una adicción y, lejos de ayudar a nuestros jóvenes a mejorar su calidad de vida, solo consigue empeorarla.

Los perjuicios a la par del adelanto tecnológico

Hemos visto mejorar la calidad de los dispositivos en la última década de una manera increíble. Esta mejora podría suponer un adelanto para el beneficio de todos los seres humanos o, al menos, eso se ha pretendido siempre.

Si lo analizamos detalladamente, apreciando los beneficios de los jóvenes que mencionábamos antes, sin duda ha habido muchas ventajas. Pero a estas hay que sumárseles las consecuencias de llevar un mundo lleno de ocio, a través de la tecnología, y no poder controlar plenamente lo que hacen nuestros hijos.

El déficit de atención ha sido un problema muy común en un porcentaje considerable de niños pequeños. Esto se ha debido a diversos motivos, entre los que destacan un mayor índice de casos con jóvenes con hiperactividad, así como un aumento por casos de autismo de alto rendimiento o funcionamiento. Desgraciadamente, el apego de los jóvenes a las redes sociales ha conllevado a un déficit de atención que, si bien es diferente a los otros casos expuestos, podría ser fácilmente corregible, limitando el uso de los dispositivos móviles. Pero esto no es siempre tan sencillo, sobre todo si es la era digital en la que vivimos.

Si miramos los cambios que se han llevado a cabo en la educación durante la última década, podemos comprobar un nivel muy por debajo con respecto a hace 20 años. No podemos negar la controversia con respecto al sistema educativo y cómo ha reducido la exigencia académica de manera progresiva.

Por otro lado, nuestros hijos están siendo educados mediante la tecnología y su uso. Esto tiene un sencillo razonamiento, ya que el futuro laboral que les depara parece obligarles a usar un ordenador y mantenerse al día en las redes sociales, que maneja la mayoría de la gente. La parte negativa es que, por esta misma razón, los jóvenes prestan menos atención a sus calificaciones y más a Internet.

La web es un mundo demasiado complejo para muchos padres de los millenials. No se puede negar que la mayoría de los muchachos comprenden mejor las nuevas tecnologías que sus padres. Parecen, en ocasiones, genios, pero la mayoría no aprovecha esos conocimientos para seguir aprendiendo y formándose académicamente. Solo una minoría opta por dar un paso más allá del ocio, para convertirse en profesionales de alguna de las múltiples áreas que ofrece la tecnología digital.

A día de hoy se comienza a hablar de la tecnología en los jóvenes como una adicción, que pronto será recogida en los libros de psiquiatría, con el fin de ser tratada. Esta nueva “droga” para muchos funciona como las que hemos conocido años atrás. Podría entenderse como una especie de ludopatía, que mantiene enganchados a los jóvenes, esperando un beneficio a corto plazo de manera continua. A diferencia de aquella, en la que los jugadores buscaban un incentivo económico, en esta ocasión la juventud anhela un reconocimiento, muchas veces, en forma de likes o de un aumento en seguidores.

Obviamente, no pueden faltar los casos promocionando los éxitos de blogueros y youtubers que aseguran estar ganando una buena cantidad de dinero por tan solo contar sus historias. Esto es un atractivo para nuestros hijos, así que no te puedes extrañar en ver a muchos jóvenes dejando de lado sus estudios para intentar ganar dinero fácil.

Son demasiadas las tentaciones que los pequeños observan mediante Internet y difícilmente se las podemos controlar como padres, ya que ellos terminan sabiendo mejor que nosotros acerca del manejo de los dispositivos móviles y las redes sociales.

Por todo eso, el bajo rendimiento académico, una peor resolución de problemas, con respecto a los jóvenes de hace 20 años, además de una escasa constancia en sus deberes diarios son algunos de los problemas que ha traído la tecnología a nuestros hijos. Esto hace que parezca que no han madurado tanto como nos veíamos a nosotros cuando teníamos su edad. Y aunque sí existen casos de éxito por Internet, no dejan de ser contados, debido a la gran competencia que existe en la web.

Ventajas e inconvenientes son normales en todas las facetas del aprendizaje de los más pequeños, sobre todo en lo que tiene que ver con esta era digital en que vivimos. No podemos negar todos los adelantos que hemos logrado, solo en la última década. Tenemos la información en la palma de una mano, literalmente hablando, con tan solo navegar con nuestro teléfono móvil.

Los jóvenes, que manejan la tecnología mejor que sus mayores, no han podido evitar acceder a Internet y dejarse influir por toda la oferta de ocio que se les presenta. Esto ha supuesto para la mayoría un perjuicio en su educación académica e, incluso, ha repercutido en sus relaciones sociales y en su madurez, frente a los problemas comunes de la vida. En cambio, quienes lo han sabido manejar, han encontrado la puerta del éxito, pero estos son muy pocos.

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