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Revisiones básicas del coche antes de salir de viaje

Es fundamental para tu seguridad mantener tu automóvil siempre a punto. No obstante, ello se hace aun más necesario cuando vas a realizar un desplazamiento largo. Existe una serie de revisiones básicas del coche antes de salir de viaje que siempre debes realizar para que el trayecto sea plácido y agradable.

Ten en cuenta que vas a someter a tu vehículo a un trabajo superior al habitual. Por tanto, todos esos problemas que quizá tenga y que no aprecias cuando haces un desplazamiento corto es muy posible que se manifiesten en la larga distancia.

A veces, se trata de pequeños desajustes que no originan mayor riesgo. Sin embargo, en otras ocasiones puede tratarse de algo más complicado que podría generar una avería grave. O, lo que es peor, un accidente de tráfico.

¿Cuáles son las revisiones básicas del coche antes de salir de viaje?

Cuando vas a realizar un viaje largo, lo mejor es que revises a fondo el estado general de tu coche. De este modo, no te llevarás sorpresas desagradables. Pero, si no quieres ir a un taller, puedes hacerlo tú mismo de manera menos profunda. Son varios los aspectos decisivos en el buen funcionamiento del vehículo, y esos debes revisarlos todos.

Estos puntos vitales para la conservación y, sobre todo, para la seguridad de tu coche afectan a las ruedas y al sistema de frenos, así como a la suspensión, al motor, a las luces y al nivel de los líquidos. Vamos a repasar en profundidad cada uno de ellos.

Los neumáticos, el soporte en carretera

Uno de estos puntos vitales, como te decíamos, a la hora de salir a la carretera son los neumáticos. Ellos se encargan de soportar el peso del vehículo y de contactar con la carretera. En consecuencia, son los que te garantizan una buena adherencia a la misma. Y esto resulta esencial para evitar que el coche derrape y se salga de la vía originando un accidente.

Lo primero en lo que debes fijarte en los neumáticos es en su estado general. Observa que no tengan abolladuras ni cortes que puedan provocar el estallido de la rueda y que todos ellos presenten un desgaste similar y, sobre todo, que conserven su dibujo bien trazado.

Los automóviles actuales suelen traer indicadores en la banda de rodadura del neumático que te muestran cuándo están gastados. Esto ocurre cuando el surco es inferior a 3 milímetros.

Si tu vehículo es más antiguo, puedes hacer la prueba de la moneda que consiste en introducir en el propio surco del neumático una moneda de 1 euro. Si se ve la circunferencia exterior, más oscura, está gastado y deberías cambiarlo.

Otros dos aspectos que merecen tu atención en torno a los neumáticos es que se hallen bien equilibrados, es decir, correctamente alineados y que estén a la presión que marca el fabricante. Puedes encontrar ese dato en el libro de instrucciones que acompaña al vehículo. No olvides comprobar la presión siempre en frío, cuando el coche lleve un tiempo prudencial parado.

Las luces, una ayuda esencial para tu visibilidad

Otro punto vital del estado de tu vehículo son las luces. Revisa que no haya ninguna fundida y que todas funcionen correctamente. No solo las de cruce, posición y las largas, sino también las indicadoras de freno y los intermitentes.

A su vez, conviene que compruebes las luces antiniebla. Respecto a las luces de cruce cerciórate de que estén adecuadamente alineadas. De este modo, cumplirán bien su cometido y no deslumbrarán a otros conductores.

Los niveles de los líquidos, fundamentales para cuidar el motor

Cuando haces un viaje largo, tu coche puede quedarse sin alguno de los líquidos que alimentan al motor. Por tanto, corres el riesgo de que este sufra una grave avería. En este sentido, resulta necesario que, antes de partir, compruebes que todos ellos estén a su nivel óptimo.

Especial relevancia tiene el nivel del aceite, que puedes observar mediante la extracción de la varilla indicadora. Esta viene señalada con una marca en el máximo y otra en el mínimo. La mancha de aceite debe hallarse entre ambas. Recuerda hacerlo con el motor frío. Si está caliente, parecerá que hay más aceite del realmente existente. También debes comprobar el nivel del agua, para evitar un sobrecalentamiento del motor.

Si vas a viajar en invierno, no olvides comprobar también el nivel del líquido anticongelante. Para observar el que hay en el depósito, basta con una simple ojeada. Suele ser transparente.

Los limpiaparabrisas, básicos en caso de lluvia

En relación con el apartado anterior, es igualmente conveniente que revises el depósito de agua del limpiaparabrisas. Si, por ejemplo, circulas por una carretera embarrada, el vehículo que te precede llenará de barro tu salpicadero. En esa circunstancia es vital el líquido de los limpiaparabrisas.

Además, es importante que compruebes el estado de las escobillas del propio limpiaparabrisas. Si están gastadas, en lugar de limpiar, enturbiarán el cristal e incluso pueden llegar a dañarlo.

La batería, no te quedes sin electricidad

Entre las revisiones básicas del coche antes de salir de viaje, se halla también la comprobación del estado de la batería. Es la encargada de suministrar electricidad al coche y, sin esta, lógicamente no funciona.

Una batería suele durar en torno a 5 años. No obstante, si observas que expulsa líquido o que los bornes están estropeados (rugosos u oxidados), lo recomendable es que la reemplaces por otra.

Los frenos, aliados de tu seguridad

Si los puntos mencionados con anterioridad son importantes, los frenos lo son aún más si cabe. No en vano, pueden salvarte la vida ante un hipotético accidente. Por tanto, resulta fundamental que los revises.

Si, a simple vista, te parece que el coche frena mal, quizá debas cambiar las pastillas o los discos, que también sufren desgaste. Hay modelos de automóvil en los que puedes hacerlo tú mismo, sin acudir al taller.

Al igual que en otras partes del automóvil deberás comprobar el líquido. Para ello, pisa a fondo el freno y observa si desciende el nivel en el vaso de expansión. Tampoco está de más que revises el sistema electrónico de frenado. Quizá tenga alguna avería, y esta podría agravarse al realizar un viaje de largo recorrido.

Otros puntos a revisar

Los amortiguadores suelen durar unos 20 000 kilómetros. Pero, si aprecias que el coche derrapa al tomar los giros, deberás cambiarlos. Igualmente, deberías sustituir los amortiguadores si observas que el vehículo acusa demasiado el viento lateral o que, al frenar, la parte delantera del coche desciende.

Por otra parte, existen otros dos componentes del coche que te serán muy necesarios. Uno de ellos en invierno y el otro en verano. Como habrás adivinado, nos referimos a la calefacción y al aire acondicionado.

Si viajas en la estación fría, podrías quedar atrapado por una avería o un temporal. En tal caso, la calefacción te resultará esencial. Con el ascenso de las temperaturas del verano, por su parte, se hace muy incómodo viajar sin aire acondicionado. Por tanto, deberás revisar ambos elementos.

También es conveniente que confirmes que los manguitos y las abrazaderas del motor se encuentran en buen estado. Otro tanto podemos señalar de bujías, cables y filtros. En cuanto a las primeras, si están sucias, pueden originar una avería o, en el mejor de los casos, un mayor consumo de combustible. Un escenario similar podría suceder si el sistema de escape está en mal estado.

Elementos auxiliares

No solo conviene que revises el estado del coche, también es recomendable que compruebes que llevas en él todos los elementos auxiliares necesarios. Entre ellos, el más destacado es la rueda de repuesto, por si sufres un pinchazo. Y, con ella, el gato y la llave para las tuercas. Bien es cierto que ahora muchos vehículos están equipados con ruedas antipinchazos, pero quizá este no sea tu caso.

Así mismo, son necesarios los triángulos de posición en caso de avería y el chaleco reflectante. Ambos para que seas visto por otros conductores si quedas parado en la carretera. Además, no llevarlos supone una infracción de las normas de tráfico. Y, por consiguiente, una multa.

Aunque no guarda relación con la mecánica de tu coche no olvides la documentación. Te resultará necesaria en caso de avería o accidente. Por tanto, cerciórate de llevar contigo el permiso de circulación y la ficha técnica de tu coche, así como la tarjeta de la Inspección Técnica de Vehículos.

Es aconsejable que tengas en el coche el último recibo de pago del seguro. En la actualidad, la comprobación se realiza por vía telemática, pero es conveniente llevarlo. No obstante, más necesario aún es el teléfono de asistencia de tu compañía aseguradora. Te resultará imprescindible en caso de necesitar una grúa. Asegúrate de contar con el carnet de conducir y con tu documento nacional de identidad.

En definitiva, las revisiones básicas del coche antes de salir de viaje afectan a distintas partes del mismo, siendo imprescindible que, al menos, compruebes el estado de algunos de estos puntos vitales. Entre ellos, los neumáticos y las luces, el sistema de frenos, los niveles de líquidos y la suspensión. Si se encuentran en mal estado, cualquiera de ellos podría provocar una avería o un accidente.

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