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Problemas con el aire acondicionado. Cómo resolverlos

El aire acondicionado es una de esas partes de la mecánica que, sin ser imprescindible, puede hacérnoslo pasar muy mal en un coche. Las altas temperaturas que alcanzamos en España durante los meses de verano son insoportables. Sobre todo a determinadas horas conducir sin aire acondicionado puede ser agotador.

Esta fatiga que se produce pone en riesgo tu seguridad al volante. Vamos a ver cuáles son las causas más frecuentes de que el aire acondicionado no funcione correctamente, aprender a detectarlas y qué solución tienen.

¿Cómo funciona el aire acondicionado de un coche?

El concepto de que el aire acondicionado es un lujo ha cambiado cuando es un elemento que incorporan ya casi todos los vehículos en sus versiones básicas. Por otro lado, también tenemos versiones de aire acondicionado que sí pueden ser más avanzadas que otras. Así, tenemos sistemas de aire acondicionado normales y climatizadores que además pueden ir por zonas. Todos tienen en común el mismo proceso de funcionamiento.

¿Cuál es la función del aire acondicionado?

Siempre tienen las mismas funciones que son establecer un ambiente dentro del coche que sea agradable y cómodo para conducir y para los pasajeros. Y purificar o eliminar partículas molestas en el aire.

Esto se realiza mediante enfriadores y calentadores de aire que controlan la temperatura y la humedad del aire. También mediante filtros de partículas que criban la entrada del aire al habitáculo eliminando gran numero de impurezas. Entre estas impurezas se eliminan las partículas de polen que afectan a gran parte de la población al conducir.

Si eres un conductor que sufre de estas alergias sabrás lo incómodo y hasta peligroso que puede ser conducir en estas circunstancias, máxime si tenemos en cuenta que ante una situación de calor, si falla el aire acondicionado tendrás que abrir las ventanillas del coche favoreciendo la entrada de partículas alergénicas.

¿Cómo se realiza esta función?

Explicado de forma básica el aire acondicionado lleva un depósito de gas. Este gas es dosificado hacia un compresor que tiene la función de incrementar su temperatura al apretarlo en un espacio menor. Esto hace que sus átomos se junten y friccionen aumentando su temperatura y licuándose.

En ese momento es expulsado a presión hacia los conductos del aire que circula desde las tomas de aire de automóvil hacia el habitáculo interior del coche. Se produce un nuevo paso a un estado gaseoso absorbiendo la temperatura de los conductos hacia los que se ha proyectado y produciendo el enfriamiento del aire que circula.

A partir de aquí el aire frio es llevado hacia el interior del coche impulsado por un ventilador y atravesando unos filtros de partículas que lo purifican. Dentro del habitáculo el diseño interior y las toberas de salida de aire están diseñadas para que se produzca una circulación que enfría el compartimiento y permite que el aire sea expulsado de nuevo.

Los sistemas más sofisticados incorporan sensores y calentadores para establecer la temperatura exacta seleccionada y sistemas que controlan también la humedad.

¿Cuáles suelen ser las causas más frecuentes de que no funcione bien?

Es evidente que cuanto más sofisticado sea el sistema más elementos y componentes pueden intervenir en su mal funcionamiento. En los sistemas más avanzados todo funciona desde el control de una centralita electrónica. Es la que se encarga de establecer la fórmula mágica para brindarte el clima que has seleccionado. Pero vamos a centrarnos en las causa más comunes de los elementos base de un sistema.

¿Qué partes básicas se pueden averiar en un aire acondicionado?

Existen unos elementos básicos dentro del sistema de aire acondicionado de tu coche:

  • Tomas exteriores de aire: son las entradas de aire corriente que el vehículo incorpora desde el diseño de su carrocería.
  • El compresor: se encarga de recibir el gas y apretar sus partículas.
  • El gas refrigerante: se acumula en un pequeño depósito y circula por el sistema de conductos.
  • El condensador: es un dispositivo que se sitúa delante del radiador del coche y por el que pasa el gas refrigerante comprimido, provocando el cambio de estado de gas a líquido.
  • La válvula de expansión: es el evaporador. Por ella se expulsa el líquido refrigerante que, al ser vaporizado, pasa de nuevo a estado gaseoso enfriando, en el intercambio de energía, el aire.
  • Los conductos: son tubos de goma por los que se establece la circulación del aire.
  • Los filtros de partículas del aire: no se deben confundir con el filtro del aire del motor. Estos filtros se sitúan en la entrada de aire de los conductos al habitáculo de tu vehículo. Todo el aire que entra en el mismo, sea por ventilación normal o forzada, es filtrado por los mismos, eliminado impurezas.
  • Los ventiladores de impulsión: aceleran o disminuyen la velocidad y el flujo de aire por los conductos. De esta manera se consigue un rápido enfriamiento en el interior.
  • Fusibles: aparte de los sensores y componentes electrónicos sofisticados, todo el sistema está protegido, evidentemente, por al menos un fusible.

Un fallo en cualquiera de estos elementos provocará un mal funcionamiento del enfriado y, por lo tanto, de la refrigeración interior. Este puede ser total o parcial, cuando se produce solo una disminución del enfriado o el aire no es impulsado con la fuerza necesaria.

¿Cuales son las averías y cómo puedes detectarlas?

Si has llegado hasta aquí, podrás ya imaginar que las averías más frecuentes de AC de tu coche van a venir determinadas por fallos en el gas refrigerante, fallos en el sistema de compresión, fallos eléctricos o fallos en el sistema de circulación del aire.

Uno de los principales problemas del sistema de refrigeración de tu coche es que el aire acondicionado se utiliza solo estacionalmente. En España esto supone entre dos y cinco meses al año de promedio, dependiendo de la zona. Al estar entre 9 y 7 meses sin ser utilizado se pueden producir deterioros en el sistema por su falta de uso. Es conveniente que durante el otoño, invierno y primavera lo enciendas con cierta regularidad para prevenir posibles deterioros del sistema y detectarlos a tiempo.

Fallos derivados del refrigerante

El gas refrigerante, normalmente R-134a, se puede perder pero no se consume. El sistema establece un círculo por el que el gas se recupera en su integridad, en su estado gaseoso, y es reutilizado. Tampoco tiene una fecha de caducidad.

Esto quiere decir que cuando se presenta un problema de falta de gas refrigerante no basta con su recarga. Hay que detectar la fuga y repararla. Por eso no te conviene incurrir en el error de acudir al señuelo de «recargamos tu aire por…». Lo más probable es que hayas hecho una recarga tan económica que te dure, como mucho, una semana.

La fuga puede estar en el depósito de gas, lo menos frecuente, o en el sistema de conductos. Las vibraciones del motor hacen que el gas tenga que ser conducido por mangueras flexibles. Este es un material poroso al que las condiciones de calor y falta de humedad por su desuso durante meses pueden alterar las propiedades. Se reseca, se endurece y los poros se abren o se producen desajustes en los acoples.

Es necesario revisar el circuito y detectar dónde se produce la fuga. Para ello generalmente se utilizan tintes. Pero para que tú detectes si tu circuito de aire está perdiendo gas, una de las formas más simples de hacerlo es el olfato. Si el aire que introduce en el vehículo tiene un olor extraño te conviene llevarlo al taller y que verifiquen el circuito.

Solo una vez detectada y reparada la fuga te conviene recargar el circuito. Pero entiende que, como principio, la presión de gas en el circuito de aire debe ser siempre la de la carga original. Si esta disminuye habrá una fuga.

Fallo del compresor

Es la parte mecánica básica y puede averiarse. En este caso el circuito deja de funcionar. Lo notarás porque generalmente habrás percibido algún tipo de ruidos desde los conductos de ventilación. La avería puede afectar al propio compresor o algunas de sus válvulas.

Fallo eléctrico

Una de las formas más fáciles y económicas de reparar una avería de aire acondicionado en el coche es la de comprobar el fusible que lo controla. Si este está fundido lo podrás cambiar por menos de un euro.

El fallo eléctrico no afecta al compresor. Este se impulsa desde el propio motor del coche. Pero sí afecta a los ventiladores que impulsan el aire a través del circuito.

El filtro del aire del habitáculo

Estos filtros tienen la misión de limpiar el aire de impurezas. Esto puede suponer que con el tiempo estas impurezas que recoge lleguen a ser suficientes como para taponar el filtro total o parcialmente. Su limpieza es la mejor solución y su sustitución se suele hacer imprescindible en estos casos. Pero merece la pena. Volverás a disponer de aire acondicionado sin un gran trastorno económico.

Existe algo de picaresca con los servicios de aire acondicionado. Tienden a usar como gancho ofertas baratas de recarga en pocos minutos, aprovechando la necesidad inminente del calor. Ahora ya sabes que si necesitas recargar es porque necesitas reparar y debes llevarlo a un sitio serio que te proponga precisamente eso. Primero detectar la fuga y luego, ya, recargar.

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