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La conducción con el sol de cara

Un 5 % de los siniestros de automóvil se produce a la salida o puesta del sol. Las condiciones de conducción con sol son en extremo incómodas y se incrementan los riesgos. Entre tanto, al menos un 20 % de los conductores no utiliza nunca gafas de sol al conducir.

Efectos del sol para la conducción

Normalmente atribuimos las condiciones de una excesiva luminosidad al verano. Sin embargo, es en otoño e invierno cuando los efectos de este deslumbramiento se dejan notar más. Esto se produce por dos motivos:

  • Las horas de salida y puesta del sol coinciden normalmente con los horarios en que se produce un mayor tráfico debido a las entradas y salidas del trabajo de la mayoría de las empresas.
  • Las condiciones de visibilidad pueden verse agravadas si ha llovido y el suelo está húmedo o por efecto, por ejemplo, de la nieve. Las superficies de la calzada y el entorno mojado o con nieve actúan como un espejo que refleja y multiplica la luz. Esto provoca que el efecto del deslumbramiento sea mayor y que la excesiva luminosidad pueda proceder de distintos ángulos.

De cualquier forma, lo que más importa es cuando coincide tu camino con el sol bajando o subiendo. Es en esta situación, en la que la luz solar incide directamente de frente o con muy poco ángulo de inclinación, cuando los efectos de un potente deslumbramiento pueden anular tu visibilidad por completo.

Normalmente hay un momento, cuando el sol se presenta ya plenamente horizontal, pero mantiene todo su brillo, en el que los parasoles interiores dejan de protegerte. Esto, que se mantiene aproximadamente durante una media hora, te puede llevar a una situación de visibilidad nula.

Aparte de los deslumbramientos hay otras situaciones en las que se produce una reducción importante de la visibilidad y que coinciden con la salida y la puesta de sol. Es en los largos minutos antes de salir y, sobre todo en los que siguen a su bajada ya por el horizonte. Aquí se produce un efecto de una luminosidad difusa en el que, durante un tiempo, las luces del coche no parecen ser muy efectivas y la conducción se hace más insegura.

Todo esto provoca situaciones de un elevado riesgo en la conducción, ya que puedes llegar a quedar cegado en pleno trazado de una curva, de un cruce o a la salida de un túnel. Son situaciones a veces inesperadas en las que te encuentras de repente con el sol de cara y casi sin tiempo o posibilidades de reacción.

Qué puedes hacer para evitar estas situaciones o disminuir su riesgo

Lo ideal realmente sería evitar conducir en estas condiciones. Esto es algo que a menudo puedes hacer al programar un viaje. Por ejemplo, si vas a viajar de este a oeste puedes tratar de viajar hacia el oeste al amanecer y regresar hacia el este al atardecer. De esta forma siempre dejarás el sol a tus espaldas.

En tus trayectos habituales, los de ida y vuelta del trabajo o los traslados familiares cotidianos, sueles conocer bien el camino. Generalmente sabes en qué puntos vas a encontrar estas dificultades con el sol. Solo debes tener en cuenta los cambios de horario y cómo va variando su incidencia según los días se alargan o acortan.

En definitiva, la previsión y la prevención son siempre tus principales aliadas en la seguridad y estar pendiente de estos detalles te ayudará a evitar sustos y percances innecesarios.

Otro elemento importante de prevención es el uso de gafas de sol. Mucha gente no las utiliza y, sin embargo, evitan los deslumbramientos en un altísimo porcentaje de casos. Has de tener en cuenta algunas cosas en cuanto a su uso:

  • Si utilizas lentes de corrección tus gafas de sol han de estar también graduadas, excepto si utilizas lentillas.
  • No debes nunca utilizarlas cuando se ha producido ya la puesta de sol o antes de salir el mismo y menos aún de noche.
  • Es conveniente que te asegures de que son gafas de sol polarizadas y, a ser posible, con cristales de color azulado, marrón o gris, ya que son los colores de cristal que menos alteran los colores y contrastes de las diferentes señalizaciones.
  • Las gafas de sol están clasificadas por su grado de protección de filtro ultravioleta en una escala del 1 al 4, siendo las clasificadas con el uno las de menor protección y con el cuatro las de mayor. Estas últimas son las que se suelen utilizar para realizar deportes de nieve y no son aptas para conducir.

Lo más normal es utilizar unas gafas de protección de nivel 2 o 3. Las de nivel 2 son las de más uso pues son las adecuadas para el otoño, el invierno y la primavera siendo las de nivel 3 más adecuadas para el verano.

Otros consejos que debes seguir si tienes que conducir con alta luminosidad

Además de estas medidas preventivas de carácter general hay ciertas cosas que disminuirán el riesgo en la conducción con sol.

1. Cristales limpios

Es imprescindible llevar los cristales bien limpios por dentro y por fuera. A menudo te confías en la capacidad del líquido limpiaparabrisas y olvidas la película de grasas y polvo que se fija en la cara interior de los cristales.

El polvo, la grasa y las manchas de suciedad actúan como elementos difusores de la luz que multiplica su efecto de deslumbramiento cegándote totalmente.

2. Disminuye la velocidad

El riesgo de un deslumbramiento es que puedes no ver lo que tienes delante o perder tu trayectoria. A mayor velocidad más rápidamente se producirá este efecto. Si circulas por una vía de doble sentido, puede producirse un impacto frontal, y cuando son vías de un único sentido se puede colisionar por alance con el vehículo que va delante. Pero también puedes chocar con edificios, árboles, farolas u otros objetos.

Extremar la precaución en estas circunstancias es fundamental. Puedes perder durante un tiempo cualquier referencia de posición y debes tener en cuenta que a los otros conductores que circulan en el mismo sentido les estará pasando lo mismo.

3. Uso de parasoles

Asegúrate de que los parasoles están en buen estado y colócalos en su posición más conveniente cuando el sol esté bajo. No olvides que el sol puede incidir también lateralmente y que el parasol del pasajero es más importante para proteger la visibilidad del conductor que para que el copiloto vaya cómodo. Orienta los parasoles también lateralmente si tienes esa posibilidad.

En cuanto se pase esta fase crítica de deslumbramiento es conveniente que retornes los parasoles a su posición horizontal, ya que restan un importante campo de visión.

4. Observa la dirección de la carretera

Cuando viajas, la carretera va cogiendo diferentes orientaciones. Sin embargo, el sol estará fijo en una orientación determinada. Solo lo tendrás de frente cuando la carretera se alinee con él y esto es algo que normalmente puedes prever incrementando tu prudencia y tomando las referencias con otros vehículos y el entorno antes de que esto se produzca.

5. Cuidado especial en la salida de túneles y puentes

Ambos producen un fuerte contraste en las condiciones de luminosidad y hacen que tu pupila tenga que adaptarse. Si además circulas con gafas de sol seguramente habrás de quitártelas a la entrada y ponértelas a la salida.

Puede ocurrir en los túneles que, si son largos y sinuosos, pierdas la referencia precisa de dónde está el sol y salgas alineado con él.

6. Enciende las luces de cruce

Esto no va a hacer que veas mejor. Sobre todo debes hacerlo cuando los vehículos que circulan de frente puedan verse afectados por el deslumbramiento del sol. Encender tus luces ayudará a que tu visibilidad para ellos sea mayor.

7. No solo eres tú el afectado

Ten presente que, aunque tú tomes todas las precauciones, lleves tus gafas de sol, enciendas las luces y extremes tu prudencia es posible que otros conductores no sean tan precavidos.

Aumentar la distancia de seguridad es imprescindible en la conducción con alta luminosidad y posibilidades de deslumbramiento. Puedes llegar a encontrarte un vehículo completamente bloqueado o un accidente a pocos metros de ti.

8. No dudes en pararte

Puede ocurrir que tus ojos se fatiguen, que tus cristales vayan sucios y no puedas limpiarlos o simplemente que te sientas inseguro conduciendo en unas determinadas condiciones con constantes deslumbramientos.

La conducción con sol puede ser extremadamente peligrosa. De ser así no dudes en salir de la carretera en cuanto veas una zona segura y esperar a que el sol baje o ascienda lo suficiente.

Una de las cuestiones más importantes de la seguridad en la conducción es contar con una buena visibilidad. El noventa por ciento de las cosas que nos rodean al conducir las percibimos por la vista. La conducción con sol y alta luminosidad puede hacer que veas peor e incluso llegar a cegarte momentáneamente por deslumbramientos.

En estas circunstancias es muy importante extremar la prudencia, utilizar gafas de sol y usar los parasoles adecuadamente. Pero muchas de estas cosas pueden no servir si, por ejemplo, tus cristales están sucios o no tienes en cuenta cómo afecta la luz a otros conductores y te distancias.

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