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El parapente, una experiencia única

Cada vez son más las personas que apuestan por los deportes de aventura, en los cuales el cuerpo libera tal adrenalina que después sales mucho más reforzado. De hecho, este aumento de la pasión por estas disciplinas ha llevado a que cada vez haya también más empresas que ofrezcan estos servicios, así como unos extras que dan estas compañías para grabar estas experiencias. Por ello, usaremos este post para explicarte algunas de las experiencias de las personas que han volado en parapente.

¿Qué es el parapente?

El parapente es una disciplina deportiva que nace en los últimos años del siglo XX, siendo una invención de los montañeros que pretendían bajar en un vuelo con un paracaídas desde la cima a la que habían ascendido en ese momento. Así, la definición técnica sería algo así como planeador ligero flexible, pues no consta que se trate de un vuelo con motor. Es ligero por la velocidad a la que baja y flexible porque no dispone de elementos rígidos que componen el ala, de ahí que pueda ser transportado incluso en la parte del equipaje de un vehículo.

El peso del equipo completo suele rondar los 20 kilogramos, aunque hay algunos diseñados para montañas que apenas pesan 4 kilogramos, pues están pensados para ser transportados durante muchos kilómetros para que puedan ser usados cuando sea necesario. De este modo, cuando las personas van en el avión, normalmente, suele haber un elemento para el piloto y otro para el pasajero, así como un equipo completo de seguridad obligatorio, cascos y paracaídas de emergencia. Igualmente, para las personas que se tiran en parapente para disfrutar de la experiencia, los elementos cuentan con GPS, variómetro y equipo de radio.

La mecánica del parapente

A la hora de probar esta experiencia, lo que tenemos que hacer es contactar con una empresa especializada que lleve a cabo estos saltos con especialistas. De esta manera, en función del servicio que contratemos tendremos una mejor experiencia o una experiencia normal.

Así, lo siguiente es montarnos en el avión y sobrevolar la zona hasta llegar a unos 4000 metros de altitud. En todo momento debemos seguir los consejos del instructor, quien nos dirá qué debemos hacer, sobre todo en el momento de tirarnos del avión y cómo afrontar la bajada.

Antes de tirarnos tendremos que ponernos en una situación cómoda. Recuerda, por otro lado, que nos tiramos con el instructor para garantizar nuestra seguridad. Así, nos acercaremos a la puerta del avión y saltaremos con el profesional, que nos irá guiando hasta que toquemos tierra. Igualmente, uno de los servicios extra que ofrecen las empresas de estas experiencias es que graba todo, desde el momento en el que llegas hasta que tomas tierra, para que después lo puedas ver siempre que quieras.

¿Qué sientes cuando te tiras en parapente?

Es complicado describir esta experiencia con palabras porque para sentirla como tal hay que vivirla, es decir, hay que tirarse desde un avión en parapente para saber lo que es realmente surcar los cielos a una gran velocidad y sentir que estás volando.

Por tanto, la sensación que sientes, dentro de lo que es una descripción con palabras, vendría a ser la de una libertad total y una sensación de adrenalina extrema, con dosis de vista de pájaro para ver el territorio que estás sobrevolando como si fueras un ave.

Por ello, lo recomendable es que toda persona que lleve a cabo esta experiencia la disfrute desde el primer momento y, sobre todo, no cierre los ojos porque debemos recordar que la bajada apenas dura unos pocos segundos, por lo que lo recomendable es tener los ojos bien abiertos.

No obstante, no es lo único con lo que se disfruta en esta experiencia, pues también te subirás a bordo de una avioneta moderna, por lo que para los amantes de la aviación también les será reconfortarle desde que despega el aparato.

Aspectos a tener en cuenta

A la hora de llevar a cabo esta experiencia, como aconsejan una vez que compramos el paquete, es necesario que lleves ropa deportiva, calzado cómodo y una tarjeta de memoria para poder grabar la experiencia.

Además, es importante que sepas que estas actividades deben realizarse con buena temperatura y buen tiempo, por lo que es importante también ser flexible con las fechas para que no tengas ningún contratiempo a la hora de poder disfrutar de la actividad.

Dicha actividad suele tener una hora de duración, aunque también hay que ver los espacios donde las empresas llevan a cabo el salto, porque no está disponible en todas las provincias del país. Por tanto, es conveniente tener en cuenta todos estos aspectos porque la actividad puede ser por la mañana o por la tarde, pero lleva tiempo y es necesario poder contar con esa flexibilidad para llevarla a cabo.

Experiencias en parapente

A continuación, te explicamos algunas experiencias de personas que han realizado esta actividad y que la recomiendan para hacerla cuanto antes. De hecho, todo aquel que la lleva a cabo la disfruta de tal manera que lo volvería a repetir sin ninguna duda.

Vuelo Biplaza

«Es cierto que en alguna ocasión había pensado en montar en parapente, pero esta idea rápidamente desaparecía de mi cabeza porque siempre que lo pensaba acababa atacada. No obstante, un día me dije a mí misma que cuando acabara mi carrera me iría a una pista a volar en parapente. A decir verdad, confiaba en que nadie se acordaba, pero mi amiga Irene se encargó de recuperarlo y, por tanto, lo tuve que cumplir.

Busqué en páginas de Internet sobre el parapente y encontré una escuela cerca de casa. Podía aprender a volar o hacerlo en un biplaza con un instructor, eligiendo la segunda opción. Ya estaba convencida de tirarme, así que tenía que hacerlo cuando pudiera. Llamé y de un día para otro (fue increíble) ya estábamos en las instalaciones y dispuestas para volar en biplaza con monitores expertos.

En ese momento tenía una sensación de pura adrenalina en mi estómago, como una mezcla de miedo y atracción por el riesgo, a lo que se unían unas ganas locas de despegar cuanto antes. Solo quería explorar el cielo. Y el momento llegó. Una vez allí solo recuerdo que el instructor me decía ‘corre, corre y cuando te diga salta, ¡no te lo pienses!’.

Los primeros segundos en el aire fueron increíbles y, todavía en el avión, estaba aterrada hasta que me vino una sensación de paz, sosiego y felicidad. Era el momento. No me lo pensé dos veces y me tiré. El vuelo fue impresionante, indescriptible, un sentimiento de libertad total. Y cuando volví a tocar el suelo, lo único que quería era volver a volar. Sencillamente increíble

La serenidad del parapente

«Volar siempre había sido una de mis pasiones. De hecho, cada vez que compro un vuelo cuento los días para subirme al avión, y cuando es el día del vuelo voy bastante antes para estar viendo cómo despegan y aterrizan los aviones desde bien cerca. Sin embargo, nunca había tenido la oportunidad de tirarme en parapente, hasta que un día lo vi claro y dije ‘ahora o nunca’.

Y así fue. Busqué en Internet sobre las empresas cercanas que ofrecían estos servicios y compré un servicio para un mes después, justo cuando me daban las vacaciones en el trabajo. De esta manera, el día de la acción me desperté temprano y no había puesto el despertador, pero los nervios no me dejaron dormir más. Entonces volví a mirar la ruta para llegar a la pista con tiempo.

Llegué con antelación y fui el primero. Sabía que me iba a gustar y acerté, pero en ese momento no lo sabía con certeza. Nos dieron unas instrucciones cuando estábamos todos y nos dirigirnos al avión, ya con el mono de volar puesto. Hacía mucho calor, pero no me importaba en absoluto, en mi cabeza solo visualizaba el momento de tirarme y exprimir al máximo los segundos que estuviera en el aire.

Ya estábamos montados en el avión, que cogió velocidad y despegó para colocarnos en la ubicación perfecta para poder realizar la bajada. El instructor nos dio las últimas premisas y llegó el momento. No lo dudé, salté con el monitor sin pensarlo. Parecía que el tiempo se había detenido justo en ese momento. Y aunque dimos varias vueltas antes de que el parapente se abriera, la sensación fue de tal libertad que es imposible describirlo con palabras.

El parapente se abrió y tiró de nosotros hacia arriba, pasando después a una bajada más sostenida, pero la disfruté como otra parte más de una experiencia que la recordaré como una de las mejores de mi vida y que no olvidaré nunca jamás. Tocamos tierra y entonces pensé que esta actividad la volvería a repetir algún día, no sabía cuándo, pero que la volvería a repetir sería seguro.»

En definitiva, la experiencia del parapente dentro de los deportes de aventura es una de las mejores que podemos encontrarnos y toda aquella persona que la realiza la recomienda sin duda.

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