Blog de e-park

El mejor verano de tu vida pasa por un festival

El inicio del verano es el inicio de los festivales. No sería erróneo decir que de un tiempo a esta parte se han convertido en un claro exponente del sentir de la población y un indicador de los gustos de la misma. Tampoco lo sería apuntar que ya es imposible imaginarse el comienzo de temporada sin que alguna ciudad anuncie su archiconocido festival o cree uno.

Por qué deberías ir de festival

Grupos de reconocido prestigio y otros que luchan por hacerse un hueco en la industria comparten cartel bajo las temperaturas estivales y la buena y cálida acogida de sus fans. Letras que se han convertido en himnos y bandas que ejercen como guías espirituales impregnan los días de verano, dando a la temporada otra cara mucho más alegre.

Todo tiene otra atmósfera bajo los focos de una actuación a media tarde mientras un grupo, tu grupo, canta la canción de tu vida. Porque, admitámoslo, en algún momento u otro todos nos hemos sentido identificado con esas historias. Y porque, a riesgo de sonar en exceso poético, el mejor verano de tu vida pasa por asistir a un festival. Pero ¿cómo empezó todo?

Indie vs el mundo discográfico

En realidad, por lo mismo por lo que empiezan las grandes historias: por una situación injusta. Remontándonos a la década de los 20 (¿creías que esto empezó hace tan solo 20 años?), los sellos discográficos de las grandes multinacionales copaban todo el panorama musical. O estabas con ellos o estabas fuera. ¿Qué pasaba entonces con los músicos con talento que no disponían ni de los medios ni de los contactos para salir adelante? Pues que nadaban en la miseria sin remedio.

Sin embargo, y en no pocas ocasiones, en circunstancias adversas el artista se crece. Y cuando las circunstancias son extremadamente adversas (que lo eran), mucho más. Así las cosas, pequeñas discográficas, llamemos marginales, se especializaron en música marginal: el blues y el jazz. Ambos géneros estaban fuera del sistema, porque el sistema era blanco y de clase media, y se atrevieron a cantar sobre temas que nunca antes nadie había abordado. Si querían un espacio propio, no les quedaba otra que fabricárselo ellos mismos. ¿Y no es en esencia ese matiz de independencia el que ha dado nombre al género?

Indie de independiente

En sus inicios y mucho tiempo después, la música indie se caracterizó por tener una vocación puramente artística y no tanto comercial. Al prescindir de esta última, o al dejarla en un plano secundario, todo intermediario quedaba relegado y el proceso artístico era controlado por los músicos, los verdaderos artífices del asunto. Tengamos en cuenta que sus integrantes no solían estar dentro del circuito musical, bien por ser noveles, bien por no encajar en las etiquetas o normas que aquel ponía.

Tal vez ese conjunto de circunstancias fue el causante del aire fresco que supuso. Toda esa innovación permitía crear un nuevo estilo, algo que no encajaba en los parámetros conocidos, que se salía del guión, que chocaba, chirriaba, entusiasmaba o directamente, espantaba. Pero, sin duda alguna, fue esta distinción de «al margen de lo establecido» la que le confirió su peculiaridad, la que le hizo distinguirse de otros estilos y por lo que se identifica actualmente.

En la variedad está el gusto

Y si algo tenemos claro hoy día es que la oferta es amplia, abarca todos los gustos y sobre todo se extiende a casi todos los rincones del país. Bien es cierto que algunos festivales de reconocido prestigio copan hoy en día los mejores grupos y artistas, pero la competencia es tan buena y feroz que no pueden permitir relajarse ni un ápice.

Ante tamaña oferta la duda es ¿cuál elegir? Bueno, eso va a depender de tu presupuesto económico, de las ganas que tengas de moverte y del tiempo del que dispongas.

  1. Festival de los Sentidos de Albacete (14, 15, 16 de junio): este verano cumple doce años y, como siempre, oferta una cartelera de músicos y grupos excepcional. Además, hemos de mencionar su férreo compromiso para con los más jóvenes. Desde hace un tiempo luce orgulloso su distinción de festival responsable al procurar la no venta de alcohol a los más jóvenes dentro del recinto.
  2. Ribera Sound en Navarra (14 y 15 de junio): en su primera edición, un claro ejemplo de esos planes festivaleros ambiciosos que luchan por visibilizarse entre la vorágine de opciones estivales. ¿Y quién sabe? Puede que de aquí a unos años sea un referente.
  3. Las noches del Botánico en Madrid (20 de junio al 31 de julio): aunque tan solo cumple tres años, el estar enmarcado en el recinto natural de la Universidad Complutense, su aforo limitado y la cercanía del público con los artistas, hacen de él una visita obligada.
  4. Vida Festival en Vilanoba i la Geltrú (4, 5 y 6 de julio): además de ofrecer un cartel de lujo, apuesta por unos servicios de calidad, priorizando esta frente a masificaciones y tumultos.
  5. Bilbao BBK Live en Bilbao (11, 12 y 13 de julio): un clásico entre los clásicos que además apuesta por la sostenibilidad. ¿Cómo? A través de diversas medidas para reducir el impacto medioambiental como material reutilizable, mayor y mejor acceso a puntos limpios y mensajes de concienciación y sensiblización.
  6. Contemporánea Albuquerque en Badajoz (18, 19 y 20 de julio): parada obligada para disfrutar de la mejor escena indie nacional. Además, su ubicación en las laderas del Castillo de Luna hace impagable esta experiencia.
  7. FIB de Benicàssim en Castellón (18 al 21 de julio): muy conscientes de su importancia y de las repercusiones de la misma, llevan colaborando con distintas ONG desde hace un tiempo. Sirvan como ejemplos Save the Children o Juntes de Cruz Roja para luchar contra la discriminación que sufren las mujeres. Igualmente, su responsabilidad ambiental pasa por la recogida de residuos, compensación de emisiones CO2, compras sostenibles o utilización responsable del agua.
  8. Arenal Sound en Burriana (30 de junio al 4 de julio): ya en su novena edición, su gran ventaja son sus escenarios en plena playa y su concienciación con el desempleo de la zona. De hecho, se ha estipulado un acuerdo en el que se anima a la contratación de los locales para los quehaceres del festival.
  9. Stardust en Soria (3 de agosto): nacido a modo de homenaje a la figura de David Bowie para conmemorar su aportación a la música y la influencia que bandas actuales han heredado o recogido. La novedad de este año pasa por celebrarse en un único día y adelantar sus horarios, facilitando así la asistencia de los más jóvenes.
  10. Cooltural fest en Almería (15 al 18 de agosto): otro bastante jovencito (esta es su segunda edición), pero al que no le tiembla el pulso a la hora de invitar a artistas de peso de la escena patria. Celebrando también conciertos a pie de playa, este año ofrece a bandas noveles la posibilidad de abrirse hueco en la escena musical a través de un concurso.

Todo son ventajas

Puede que tras leer esto ya estés comprando entradas para algún concierto. No vamos a culparte, la oferta es tan atractiva que es prácticamente imposible no ceder ante la tentación. Pero puede, tan solo puede, que aún no lo veas del todo claro. Bien sea por el dinero, por abandonar la comodidad de tu cama varios días o por la pereza de desplazarte a otra ciudad, no te decides.

Permítenos entonces que te contemos un pequeño secreto: serás más feliz (¿y quién no querría?). De hecho, la música tiene un efecto potentísimo en la calidad de vida de las personas: como liberador de estrés y como solventador del problemas. ¿No es curioso que algo tan nimio, tan fácil, resulte ser a veces la respuesta a las cuestiones más complejas de la vida?

Así que piensa que, aunque sea durante dos días, todo aquello que te perturba quedará en un segundo plano, relativizado. A tu lado tendrás a cientos de personas conectadas emocionalmente contigo, bailando a tu mismo ritmo, sintiendo lo mismo que tú en un preciso momento. Eso es mágico.

Sentirás que no estás solo y que ese sentido de pertenencia grupal te hace estar en sintonía con todo cuanto te rodea, exudando emociones, y todo se verá más brillante, más limpio y mejor.

La música es un regulador de emociones y gracias a ella el bienestar aumenta, se beneficia la expresión emocional y la autoestima se dispara.

Ahora junta estos tres conceptos: verano, música y felicidad. Estás en la mejor época del año, de vacaciones, en tu tiempo libre, ocio, con mucha más despreocupación y cargando las pilas. Visualízalo: a tu alrededor hay buenas vibraciones, tus bandas favoritas, estás cantando con ellas, compartiendo momentos únicos con tus amigos que se salen de tu día a día, la brisa de un precioso atardecer de verano.

¿Y bien? ¿Ya te apetece el plan?

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