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El manual del buen copiloto en un viaje

Están claras las cuestiones que hay que tener en cuenta a la hora de conducir a lo largo de un viaje, pero ¿qué pasa con el copiloto? ¿Te has preguntado alguna vez cuando vas de copiloto si eres el mejor compañero de viaje?

Si eres de los que reclinan el asiento y ponen las piernas estiradas en el salpicadero para aprovechar el viaje y dormir, ¡estás equivocado! Eres el peor copiloto del mundo y haces justamente lo que no debes hacer. Toma nota del manual del buen copiloto.

Decálogo para ser el copiloto perfecto

Estar atento al GPS o a la música son solo dos de las tareas de las que deberás ocuparte y con las que tendrás que cumplir. Pero solo dos de un total de diez tareas indispensables.

1. Prohibido dormir


Es el primer mandamiento. Dormirse supone dejar de estar alerta ante cualquier eventualidad. Que el conductor tenga que estar atento del GPS o incluso a la radio es toda una temeridad, evitable si el que va sentado al lado se ocupa de estas cuestiones. Mantener los ojos alerta, atentos a la ruta o a las indicaciones supone tranquilidad para el conductor, esencial para llegar a buen puerto.

Suele ocurrir que si el copiloto está cansado y tiene sueño, el conductor se encuentre en las mismas condiciones. Cuando esto ocurre, sin duda, lo mejor es parar para descansar, pero si se decide continuar, entonces no será hora de que el copiloto se duerma sino que trate de mantener la atención del conductor en lo más alto.

2. Dar conversación pero sin llegar a entretener

Aunque la regla básica es no distraer y no alterar al conductor, es recomendable no solo que el copiloto se mantenga despierto sino que trate de dar conversación al que va conduciendo. Será la mejor manera de que al conductor no le entre sueño y que vaya entretenido. Consciente siembre de que entretener no es lo mismo que distraer, cuando la línea entre una cosa y otra es muy fina.

En esa conversación trata de no corregir al conductor. A estos no les gusta ser corregidos y esto puede conducir a la irratibilidad, poco recomendable también al volante. Evita dar clases de conducción tan habitual por parte de esos copilotos que deberían aprenderse este decálogo de memoria.

3. Interpreta el GPS

La irrupción del GPS fue todo un avance en el mundo de la conduccción, pero era una especie de arma cargada por el diablo. El mismo grado de utilidad lo tiene de peligrosidad. La interpretación de las indicaciones visuales y a pesar de las indicaciones de voz, pensadas precisamente para evitar accidentes, son causa de mortales distracciones al volante.

Es por esto que, especialmente en los trayectos desconocidos, el copiloto se encarge de verificar las indicaciones. De evitar que el conductor tenga que fijar su mirada en el GPS. Ambos lo agradeceréis y será una de las mayores ayudas que pueda prestar un copiloto a quien va conduciendo.

4. Ojo con la actitud de conductor, no todas son incuestionables

Aunque una de las reglas es no dar clases de conducción al conductor o tratar de corregir manías a la hora de conducir, todos los conductores tienen hábitos con los que puede que no estés de acuerdo. En este sentido debes saber que no debes cuestionar estos hábitos. Eso sí, siempre y cuando entren dentro de la normalidad y de lo permitido.

Imaginemos que se trata de no ponerse el cinturón o de consumir alcohol durante una parada. En estos casos está claro que tienes que intervenir. Y lo tienes que hacer de inmediato por el bien de vosotros y del resto de conductores. Hacer que cumpla las normas y que cumpla con los descansos aconsejables serán dos de las funciones del copiloto perfecto.

5. Pinchar música será otra de las funciones

Otra de las funciones del buen copiloto. Harás de Dj si es necesario. Es normal que queráis escuchar música variada especialmente si el trayecto es largo. Aunque hay vehículos que permiten manejar esa música desde el volante, existen otros muchos que requieren de una mayor atención. Unos casos por contar con equipos de música arcaicos, otros por modernos que funcionan como auténticos ordenadores.

En ambos casos requieren de una vigilancia que resta atención en cualquier caso sobre la carretera. Una cuestión que nadie se puede permitir. Un solo segundo de falta de atención puede conducir a un trágico accidente. Es por esto que el buen copiloto no puede permitir que el conductor pierda ese segundo, ocupándose de la música en cada momento.

6. Asiste las necesidades del resto de ocupante

Esta norma está especialmente dirigida a quienes viajan en el coche con ocupantes en los asientos traseros. Ocupantes que pueden ser personas adultas, niños e incluso mascotas. En estos casos, será el copiloto el que se ocupe de las necesidades que puedan tener esos ocupantes. Serás el que se encargue de velar de la seguridad de todos a bordo y hasta de su entretenimiento.

Es importante en el caso de llevar mascotas a bordo que estas vayan bien sujetas en los asientos traseros. La falta de dispositivos de seguridad puede suponer que estos salten a la parte de adelante. Además deberás mantenerlas hidratadas, entre otras atenciones.

7. Te ocuparás de conducir llegado el caso

Imaginemos que el conductor está fatigado o cansado de conducir. Imaginemos que tiene problemas con la vista por las horas de conducción o cualquier eventualidad de este tipo. En este caso, el buen copiloto tendrá que hacerse con los mandos de manera inmediata.

Debes vigilar el estado del conductor. Es decir, ante la intuición de su fatiga no deberás esperar a que te solicite ayuda. Serás tu quien se ofrezca e incluso imponga la necesidad del relevo al volante.

8. Provee al conductor que lo pueda necesitar

De nuevo un punto relacionado con la atención y con la necesidad de evitar cualquier distracción.

Agua, comida, las gafas de sol o cualquier cosa que pueda necesitar el conductor. Serás quien se encargue de darle lo que el conductor necesite con el fin de que no aparte los ojos de la carretera. El simple hecho de abrir el tapón de una botella de agua supone apartar los ojos de la carretera unos segundos, los suficientes para evitar un indeseado incidente.

9. Procura en caso de avería llevar los chalecos puestos

En el caso de que en un viaje se produzca un pinchazo o cualquier otra situación que requiera que os bajéis del coche, ¡atento a los chalecos!. Tendréis que llevarlos puestos. En este sentido, deberás estar atento a que cumplís con la normativa y a que los nervios por este tipo de incidentes no provocan un olvido que puede concluir en el mejor de los casos en una multa.

El buen copiloto deberá estar atento a los chalecos, a los triángulos y, en definitiva, a todos estos detalles que pueden ser pasados por alto por el conductor.

10. El buen copiloto no discute

No discute, no besa y no entretiene al conductor. No puedes imaginar la cantidad de situaciones tontas que conducen a una discusión o a todo lo contrario: a un beso. Ambas situaciones no pueden darse por tontas que parezcan pues suponen una distracción al volante. De nuevo esa actitud que nunca nadie puede permitirse ni medio segundo.

El buen copiloto tampoco tiene ciertos hábitos

Además de las diez normas esenciales para ser el mejor de los copilotos, este debe no tener ciertos hábitos que como la palabra índica son habituales. Más habituales de lo que fuera recomendable porque precisamente debe desecharlos de inmediato. No solo porque no sean adecuados sino porque incluso algunos de ellos pueden suponer una infracción susceptible de multa.

Poner los pies sobre el salpicadero. Aunque no lo sepas, no debes hacerlo. Si quieres estirar las piernas será mucho mejor hacer una parada que ponerlos en alto. De la misma manera, ojo con el cinturón de seguridad. No solo tendrás que ocuparte de que el conductor lo lleve puesto y el resto de ocupantes. No debes olvidarlo tú.

Tirar cosas por la ventanilla. Evita que no salga nada por ellas, por cualquiera de ellas. Es muy habitual tirar por ejemplo colillas en el caso de los fumadores. Un gesto que además de consecuencias graves como colarse por la ventanilla del vehículo que venga detrás, supone una cuantiosa multa.

Multas que también están aparejadas al lanzamiento de otros objetos como botellas o pañuelos de papel. Cualquier objeto puede tener gravísimas consecuencias para los vehículos con los que compartimos carretera.

Ir mal sentado o con el asiento reclinado es otra de las acciones habituales que deberás dejar de hacer si quieres que el viaje sea todo un sueño y no todo lo contrario. Es sorprendente cómo cosas tan tontas y que solemos hacer se tornan en acciones que influyen directamente en accidentes indeseados.

No debes olvidar el manual del buen copiloto en un viaje porque no se trata de un fastidio, sino de las pautas para extremar las medidas de seguridad, porque esto de la conducción no es para nada un juego.

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