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Trucos para gastar menos gasolina

La subida del precio del petróleo y, en consecuencia, de los carburantes, te obliga a tomar una serie medidas para ahorrar. Ir a repostar cada vez cuesta más y, por tanto, es necesario que te mentalices en la necesidad de llevar a cabo una conducción mucho más económica que te permita gastar menos gasolina por cada kilómetro recorrido. Además, ahorrando en carburante garantizamos una conducción más respetuosa con el medio ambiente que reduzca la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero relacionados con el calentamiento global.

Por todo ello, es necesario que tomes en cuenta todas estas recomendaciones que te van a permitir llevar a cabo una conducción mucho más económica y sostenible.

Cómo realizar una conducción más eficiente

Conducir de un modo eficiente va a hacer que tu coche y tú ahorréis en carburante. Y no solo eso: también reducirás costes en el mantenimiento del vehículo. La conducción eficiente contribuye a que cuides más la mecánica y alargues la vida útil del coche. Así que no solo ahorrarás en combustible, sino que harás menos viajes al mecánico.

Uno de los primeros consejos que debes seguir es el de alargar las marchas. Cuando aceleras, el coche sube de revoluciones. Cuando este supera las 1.000 revoluciones por minuto de forma constante estás forzando la mecánica y, en ese caso, aumentando el consumo de combustible.

Utiliza el freno a motor

Además, también puedes conducir con marchas largas, es decir, ir en tercera aunque el coche pida ir en segunda. Incluso en bajadas se puede aprovechar el freno motor sin pisar el acelerador para mantener un rendimiento constante del coche. No aumentarás el consumo de gasolina y tampoco pisarás el freno.

Cuando superes los 20 km/h, también es posible aprovechar la inercia del propio coche para que consuma menos. Imagínate que te vas de excursión por la montaña. En el camino de ida, siempre en subida, es normal y necesario pisar el acelerador. Sin embargo, al bajar se puede realizar una conducción mucho más sostenible aprovechando el freno motor y la inercia del propio coche en la pendiente hacia abajo.

La leyenda del punto muerto

Uno de los grandes mitos que existen en la actualidad es el que afirma que dejar el motor en punto muerto generará menos consumo de gasolina, cuando es todo lo contrario. Si dejas una marcha engranada, la inercia del motor permitirá a la centralita eléctrica no inyectar nada de gasolina y, por tanto, el consumo será prácticamente nulo.

En cambio, para evitar que cales la unidad de potencia cuando estás en punto muerto será necesario que la centralita eléctrica envíe aproximadamente entre medio y un litro cada hora al motor, generando un consumo de carburante que es perfectamente evitable.

La importancia del frenado para gastar menos gasolina

Al igual que ocurre con los coches eléctricos hoy en día, en los que se recomienda levantar el pie del acelerador con la suficiente anticipación para permitir que el propio vehículo recargue su batería, dejar que el coche se frene solo y frenar anticipadamente te aporta numerosos beneficios.

Para empezar, la conducción es mucho más segura, ya que te permitirá prevenir accidentes. Además, cuidarás las pastillas de freno, ya que su desgaste a nivel de fricción es mucho menor que el que se produce cuando frenas de golpe. Y, por supuesto, si dejas que el coche se vaya ralentizando solo con la ayuda del freno a motor, ahorrarás mucho en gasolina.

¿Cuándo ir a la gasolinera?

Es fácil pensar que por poner menos gasolina estás gastando menos cantidad, cuando es todo lo contrario. La falsa ilusión de poner menos gasolina se ve alterada por un aumento del número de veces que debes repostar. Por eso, uno de tus objetivos debe ser el de minimizar el número de veces que acudes a la gasolinera. ¿Cómo? Planificándote.

No vayas de forma expresa únicamente a repostar, sino que aprovecha cuando debes realizar alguna otra gestión para sacártelo de encima. Si reduces el número de veces que visitas la gasolinera, también estás bajando la cantidad de veces que repostas de forma inútil y totalmente prescindible.

Mientras que no es buena idea repostar menos gasolina y no llenar el tanque, también lo es hacerlo de forma muy frecuente con el tanque lleno. El combustible genera un peso en el monoplaza y, por tanto, acudir a la gasolinera cuando aún no se han consumido tres cuartas partes del depósito siempre será una mala idea, ya que elevará el consumo de combustible. No olvides que, a menor peso, menor también será la fuerza que necesitará el motor para desplazar el coche.

Pero no te confíes: tampoco es necesario apurar hasta el límite, ya que quedarse absolutamente sin gasolina puede generar una avería en el tanque de carburante y, por tanto, echar a perder todas las posibilidades que tienes para ahorrar en el consumo.

La mejor rutina pasa por planificar las visitas a la gasolinera. Fija unas fechas de forma anticipada y respeta, siempre que sea posible, el plan que has establecido. Piensa si existen puntos de repostaje cercanos a tu puesto de trabajo o domicilio. El objetivo es convertirlo en algo más de tu día a día, sin que eso te llegue a afectar.

Cuando acudas a la gasolinera, también aprovecha para revisar la presión de tus neumáticos. No olvides que si la presión no es la adecuada no solo se deforma el dibujo de las gomas, sino que además puede ponerse en peligro tu seguridad y la de tus acompañantes. Y, por supuesto, la presión de tus ruedas también afectará de forma directa a tu consumo de carburante.

¿Ahorro con la velocidad de crucero?

Una de las preguntas que te encontrarás en los exámenes para sacarse el carné de conducir en España es que el consumo de gasolina se aumenta a velocidad elevada. Por ello, muchas personas tienden a usar el control de velocidad de crucero. Esta medida te permite circular a una velocidad constante sin la necesidad de pisar el acelerador. Es una medida muy válida y útil cuando viajas en autovía o autopista, ya que te evitas tener que modificar constantemente la velocidad.

Pero, no te engañes: esta opción pasa a ser poco efectiva cuando te desplazas por carreteras de tipo sinuoso o por montañas. Es mucho mejor aprovechar las técnicas de conducción eficiente explicadas anteriormente, como anticipar las frenadas y aprovechar el freno motor, que no utilizar la velocidad crucero en un terreno donde resulta complicado de aplicar.

Los aditivos: unos aliados

Es buena idea añadir aditivos en el sistema de inyección de tu coche. Este tipo de componentes químicos, aunque pueda parecer que contribuyen a aumentar el consumo de carburante, no lo hacen. Ayudan a eliminar todo tipo de impurezas y, por tanto, la gasolina llega de forma mucho más nítida al motor. Evita posibles averías por rotura del sistema de inyección, reduce la cantidad de carburante que se gasta y, además, se recomienda utilizarla cada 3.000 km para limpiar el motor.

Algunos mitos que debes olvidar

Existen algunas prácticas que dicen reducir el consumo de carburante. Pero no son ciertas. Así que presta atención. Seguro que has escuchado que conducir con las ventanillas bajadas, sin hacer uso del aire acondicionado, hace que el coche gaste menos. Lo cierto es que la diferencia es mínima, y solo está justificado si se viaja a velocidades muy bajas, por ciudad o poblado.

Con los economizadores pasa algo similar. Existe el mito que dice que si utilizas un economizador someterás a la gasolina a un campo magnético y, por tanto, alterarás su estructura química. No obstante, todas las pruebas científicas realizadas han acabado concluyendo que no existe evidencia de que eso sea así. Por tanto, solo genera un gasto económico que no tiene ningún tipo de beneficio en el ahorro de combustible a nivel general del vehículo.

Otros consejos

Si quieres reducir el consumo de tu coche evita los acelerones que elevan la temperatura del motor, porque lo que haces es contribuir a gastar más litros de carburante y perjudicas la vida útil de la unidad de potencia. Cuando arranques el coche, especialmente en invierno, es recomendable que le dejes tiempo para que el motor coja la temperatura óptima antes de darle más al gas, ya que se suele pensar erróneamente que si pisas el acelerador calientas el motor antes.

Por otro lado, cuando estés en un atasco, también es recomendable que apagues el motor de vez en cuando. Por eso los sistemas start&stop son tan efectivos y se implementan cada vez en más vehículos, porque contribuyen a ahorrar combustible de manera eficiente.

En definitiva: puedes gastar menos en gasolina

Por contradictorio que pueda parecer, ahorrar gasolina no supone ningún esfuerzo extra en la conducción de tu vehículo. Es más, si consigues integrar unos mecanismos de conducción eficiente ganarás en seguridad, también en mecánica y, por supuesto, en ahorro de carburante. El resultado global será un enorme ahorro económico, ya que reducirás la cantidad de veces que visitas tanto las gasolineras como los talleres de coches.

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