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Supera el miedo a volar

El miedo a volar es una emoción recurrente en millones de personas y que en ningún caso hay que desdeñar. Se calcula que un 25 % de la población experimenta miedos o incomodidad ante esta situación. En este artículo te damos herramientas para que venzas tus reticencias a utilizar este medio de transporte.

¿Por qué se origina el miedo a volar?

Como principio general, a los seres humanos nos da miedo lo desconocido y el avión es el medio de transporte más disruptivo de los que existen. No hay que olvidar que el transporte marítimo existe desde la Antigüedad y el transporte terrestre desde que hay Humanidad. En cambio, los transportes aéreos tienen poco más de un siglo y su generalización no es, en ningún caso, anterior a la Segunda Guerra Mundial. Es normal, pues, que muchas personas experimenten estrés ante algo que desconocen.

Estos temores se pueden manifestar de dos formas diferentes que tienes que conocer para evitar los problemas, aunque están interrelacionadas entre sí. Son las siguientes:

  1. El pánico a no superar el viaje. Esta situación es recurrente porque hay personas que piensan que no van a ser capaces de mantener la tensión a raya.
  2. Por otra parte, el miedo a los accidentes es recurrente y, aunque esto puede suceder en cualquier medio de transporte, el temor ante los aviones es mayor.

Algunos datos para que superes tus miedos a ir en avión

Para vencer tus temores a volar, es importante que tengas en cuenta los siguientes datos prácticos que, a veces, se olvidan. Estas cuestiones afectan a autoridades públicas, empresas y pasajeros que tienen una comunión de intereses. Como podrás ver, son muchos los motivos por los que apostar por este medio de transporte por encima de otros, destacando la seguridad que aporta.

  1. El avión es el medio de transporte más seguro que existe. Esto se debe a que las autoridades nacionales e internacionales de aviación civil exigen determinadas condiciones a los operadores para que puedan funcionar. Todos los aviones cuentan con un piloto experimentado y un copiloto que puede afrontar cualquier eventualidad que se presente. Además, los motores están preparados para funcionar de forma autónoma si uno de ellos fallase, de manera que las posibilidades de un siniestro son prácticamente cero. Finalmente, se realizan revisiones con frecuencia.
  2. Si no es suficiente pensar en las medidas de seguridad legales, ten en cuenta también los intereses de una compañía aérea. Lo último que quiere un negocio es perder clientes, un accidente es la peor publicidad que pueden tener y, por la cuenta que les trae, las empresas se encargan de extremar sus medidas de seguridad. En este caso, la mano invisible de Adam Smith funciona con notable precisión porque el coste de oportunidad para la compañía de no invertir en medidas de seguridad es letal.
  3. En contra de lo que puedes pensar, las turbulencias no son peligrosas y, aunque están clasificadas en determinados grados, eso se hace por una cuestión de comodidad, no de riesgo para tu seguridad durante el viaje. Quizás resulten algo molestas, pero no te tendrás que preocupar.

10 consejos prácticos para superar el miedo a volar

Una vez que ya te has decidido a tomar el avión pese a tus reticencias, quizás es bueno que cuentes con algunas herramientas prácticas que te ayuden a superar el temor. Piensa que, al fin y al cabo, no hay prácticamente nada que el ser humano no pueda afrontar porque, por nuestra naturaleza, estamos diseñados para ello. Estas sencillas pautas te ayudarán y están al alcance de todos.

  1. Asume que tienes el problema. El primer paso que tienes que dar para superar el temor es tomar conciencia de que lo tienes y no desviar la atención. Negar que tienes miedos cuando sí los tienes es una actitud muy humana, pero poco efectiva para solucionar problemas. De esta manera, cuando sientas estrés, entenderás por qué te viene y podrás tomar decisiones responsables. La parte positiva que has de tener en cuenta es que, cuando observamos un temor de frente, este suele empequeñecerse. Ten en cuenta esto cuando estés entrando en tensión unos días antes del vuelo.
  2. Planificar el viaje. La planificación del viaje es una forma de sacar el máximo partido a las circunstancias relacionadas con el mismo y también de que el trance te resulte mucho más llevadero. Controlar los horarios de vuelo puede ser una buena opción para elegir horas en las que tengas ganas de descansar y, por otro lado, la elección de los espacios también te puede ayudar a conseguir un viaje confortable. En la planificación también hay que incluir otros aspectos que te ayudarán, como los elementos de confort que elijas o los dispositivos que vas a llevar, así como la vestimenta.
  3. Elige asiento. Aunque esto es el ABC de la navegación aérea, no está de más recordarlo porque esta cuestión, bien enfocada, te puede ayudar mucho. Si te da reparo volar, elige siempre el asiento del pasillo porque te ayudará a relativizar la situación. Por otra parte, también es bueno que elijas aquellos asientos que estén cerca de las alas porque es la zona más estable de la aeronave. Simplemente con esto, reducirás las posibilidades de experimentar estrés.
  4. Relativiza las turbulencias. Al fin y al cabo, las turbulencias pueden ser molestas pero no son peligrosas y saberlo te ayudará a afrontar mejor el viaje. De hecho, es importante que sepas que los sistemas de seguridad de las aeronaves son muy robustos y que se han diseñado para minimizar el impacto de estos fenómenos; por lo tanto, no te preocupes cuando haya movimiento.
  5. Observa cuál es la actitud de los auxiliares de vuelo. Las personas que trabajan como auxiliares de vuelo son un barómetro muy fiable a la hora de tomar decisiones porque están acostumbradas a todo tipo de incidencias. Si ves que están tranquilas en todo momento, buena señal, no hay nada que temer. Al final, se trata de confirmar por otras vías que este modo de transporte es fiable.
  6. Lleva algo que te distraiga durante el viaje. La mejor manera de que un vuelo no te afecte es estar distraído durante el tiempo que dura porque estarás pensando en otras cosas. El consejo que te damos es que aproveches este periodo para hacer cosas que te gustan y con las que disfrutas; es una forma de darte un pequeño premio o compensación. Son varias las alternativas por las que puedes optar, como las películas que proyectarán en viajes largos, la utilización de dispositivos electrónicos (fuera de las maniobras de despegue y aterrizaje) o la lectura de libros.
  7. Recuerda que este es el medio de transporte más seguro que existe. Esta aseveración no es una boutade sino que, por el contrario, es la constatación de una realidad estadística que a algunos les puede sorprender, pero que es así. Piensa que las probabilidades de que los aviones se estrellen son de una entre un millón o un millón con cuatro, mucho menos que las que tienes de sufrir un accidente de tráfico, tren o de ser millonario.
  8. Evita retroalimentarte. A veces no nos damos cuenta, pero los seres humanos tenemos tendencia a recrearnos en las situaciones, sean estas positivas o negativas. Tenerlo en cuenta es fundamental porque, de lo contrario, estaremos añadiendo una presión extra a nuestro organismo que es perfectamente evitable. Por lo tanto, te recomendamos que no veas películas o reportajes que hablen de accidentes aéreos porque no solucionarás gran cosa y lo más probable es que aumentes tus temores.
  9. Interactúa con los demás. Hablar con otras personas, además de ser enriquecedor, sirve para desdramatizar determinadas situaciones. Si tienes la suerte de contar con un compañero de asiento afable, entablar conversación puede ser una forma de rebajar la tensión y tener un viaje mucho más agradable. Lo mismo se puede decir de los auxiliares de vuelo, siempre y cuando estos no estén enfrascados en una tarea; además, sus explicaciones serán muy didácticas.
  10. Ve cómodo. La comodidad es un elemento conveniente en diversas facetas de la vida, pero mucho más cuando vamos a afrontar situaciones que nos resultan un tanto estresantes. Cuestiones como llevar ropa holgada, evitar las comidas copiosas o no beber alcohol nos ayudarán a que la experiencia resulte más llevadera. Cuando estamos tensos tenemos tendencia a fijarnos en todos los detalles negativos y, por esta razón, te recomendamos que tengas los mínimos pretextos.

Conclusión

El miedo a volar es uno de los más recurrentes y, en gran medida, es atávico. Ahora bien, si por algo se caracteriza la humanidad es por haber sido capaz de adaptarse a un entorno en ocasiones hostil y modificarlo para que la existencia resulte más llevadera. Por lo tanto, es normal que nos tengamos que adaptar a situaciones distintas y los viajes en aeronave son una de ellas. Con estas pautas que te ofrecemos y con información fiable, tendrás todos los elementos necesarios para que los viajes te resulten más agradables.

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