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Qué hacer si se te rompe la luna del coche

Las lunas del coche son elementos fundamentales para tu seguridad y la de tus acompañantes. Estudios científicos realizados han demostrado que aportan el 30 % de la estabilidad del vehículo, motivo por el cual están consideradas como una de sus partes esenciales. Paradójicamente, están hechas con uno de los materiales más frágiles y livianos que incorpora el automóvil: el cristal.

Por eso, cuando se agrieta el parabrisas o cualquier otra luna de tu coche, debes actuar con celeridad. No minimices el problema: por pequeña que parezca la china recibida, sus consecuencias pueden ser devastadoras.

Antes de explicarte qué debes hacer si te sucede, queremos animarte a ser previsor. Debes prever que no se puede prever todo. Por ello, si actúas con prudencia y sentido común, aplicando estos consejos que vamos a aportarte, será más difícil que te encuentres con este problema inesperado.

Cómo prevenir roturas en la luna del coche

Esquivar el vandalismo

En realidad, poco podemos hacer a este respecto. Lo cierto es que existe un factor de azar o mala suerte en el hecho de que un gamberro descerebrado, o un grupo de ellos, decidan divertirse rompiéndote las lunas. Sin embargo, existen menos posibilidades si aparcas en sitios bien iluminados y transitados.

Evitar los chinazos

Tampoco está, verdaderamente, en nuestras manos. A todos nos ha ocurrido alguna vez —o nos sucederá— que mientras viajamos ha saltado un pedacito del firme que ha impactado contra nuestra luna, rompiéndola. Si es posible, evita los suelos irregulares con este tipo de proyectiles potenciales y, llegado el caso, equipa tu coche con los neumáticos adecuados.

Evitar los cambios de temperatura demasiado bruscos

La climatología no depende de ti, desde luego, pero sí está en tu mano evitar que la temperatura del interior y del exterior de tu coche sean radicalmente contrarias. Ello somete al auto a una presión térmica tan exagerada como innecesaria. Así que gradúa la temperatura de la calefacción o el aire acondicionado con sobriedad. Sin renunciar a estar bien, pero sin martirizar por ello a tu sufrido coche.

Respetar la distancia de seguridad

¿Sabías que el 80 % de las roturas de luna se producen por impactos de gravilla? Y ¿de dónde sale esta? Con frecuencia, de los vehículos que te preceden. Antes hemos dicho que no podías hacer mucho para prevenir chinazos, pero esto forma parte de lo que sí está en tu mano. Así que procura poner distancia con el peligro.

Descongelar las lunas con agua caliente

Aunque parece lo más rápido, es una conducta más que peligrosa para tus cristales. Ese cambio de temperatura tan rápido terminará debilitándolos. Lo idóneo es encender la calefacción y aplicar el modo de desempañar. Ir despacio, en esta ocasión, también resulta más seguro.

Actualiza tus limpiaparabrisas

En tu luna delantera debes cambiarlos cada seis o doce meses y, en todo momento, revisar su perfecto estado. Si no lo haces, pueden terminar rayándola. Y, donde hay rayas, hay debilidad; o sea, riesgo de rotura.

Actuar cuanto antes

Si notas cualquier imperfección en las lunas de tu coche, reacciona cuanto antes. Pon remedio al problema para no verte obligado a reemplazarla por completo… o a asumir el riesgo de sufrir un accidente.

Tenlo presente: un cristal con impacto siempre termina roto. Puede tardar más o menos tiempo, pero su destino es siempre el mismo. Por el contrario, un cristal reparado siempre consigue recuperar su resistencia anterior.

Tipos de roturas de lunas del coche

Existen cuatro clases de roturas en el parabrisas: desgaste superficial, ojo de buey, ojo de buey con microfisuras y rotura con grietas. En todas ellas debes actuar, como hemos dicho, con rapidez. Pero conviene que sepas qué características tienen cada una de ellas para poder obrar en consecuencia.

Desgaste superficial

Suele estar producido por algún mínimo roce y, en general, tan solo se aprecia una leve marca en la luna. La fuerza que lo ha producido no suele ser intensa, por lo que los daños producidos normalmente son mínimos. Lo que debes hacer es permanecer muy atento a su evolución y, si empeora, acudir a los profesionales. Su resolución es rápida y fácil, por lo que en el peor de los supuestos no supondrá ningún problema si actúas de este modo.

Ojo de buey

Lo identificarás fácilmente, ya que se trata de un pequeño agujero cónico en la parte exterior de la luna, cuyo diámetro posee entre uno y dos centímetros. Lo normal es que haya llegado hasta la superficie de PVB que conecta ambas capas del cristal. Por lo general, el riesgo de agrietamiento posterior es escaso. El principal problema que ocasiona es un molestia evidente en la visibilidad, por lo que no conviene mantenerlo. Es mejor llevarlo a reparar y solucionar el problema definitivamente.

Ojo de buey con microfisuras

Alrededor o desde el agujero cónico anterior percibirás pequeñas grietas producidas por el impacto, normalmente con forma estrellada. El riesgo de que se transmitan rápidamente al resto de la luna es muy alto, por lo que debes acudir inmediatamente a un centro profesional para evaluar el daño, primero, y resolverlo a continuación.

Además del peligro que conlleva la posibilidad de una propagación de las grietas por toda la superficie transparente, la visibilidad queda interrumpida. Lo bueno es que, la mayoría de las veces, su reparación es factible.

Rotura con grietas

Son peligrosísimas. Que se propaguen por el resto de la luna es solo cuestión de tiempo. Cualquier influencia exterior, como una vibración ocasionada por un suelo en mal estado o un cambio brusco de la temperatura puede iniciar este proceso.

La solución no es otra que cambiar el parabrisas por completo, ya que no resulta posible solucionar el entuerto de otro modo.

Cómo actuar en caso de rotura de la luna del coche

Hemos visto cuáles son las causas de las roturas en los cristales de un vehículo y qué tipología de ellas podemos encontrarnos. Hemos esbozado también, al hilo de esta última información, unas pautas a seguir para actuar en cada caso. Pero queremos concretarte aún más qué comportamiento deberás llevar a cabo, de manera general, cuando esto te suceda.

Sé precavido

El denominador común de tu actuación es la precaución. No lo dudes: en estas circunstancias —en realidad, en todas— te ahorrará muchos problemas. Si sufres un picotazo conduciendo y notas que el cristal se ha roto, reduce la velocidad y cambia de planes si es posible. Conviene que acudas a un taller o a un centro especializado cuanto antes. Te sugerimos estudiar qué tipo de daño has sufrido y obrar en consecuencia. Si hay grietas, no lo dudes: detén el coche.

Ahora bien, jamás frenes en seco: las vibraciones y el movimiento generados pueden acelerar la rotura de la luna de tu coche. Procede a reducir la velocidad con suavidad, activa las luces de emergencia para avisar al resto de los conductores y para en el arcén si es necesario. Ponte el chaleco reflectante y coloca a la distancia oportuna los triángulos de alerta. A continuación, telefonea a tu servicio de asistencia en carretera y espera a que vayan a buscarte.

Sobre todo, mantén la calma. Ten presente que la rotura de lunas tiene solución y, probablemente, tu compañía de seguros habrá incluido esta cobertura. Mientras aguardas la llegada de la grúa, puedes llamar a tu aseguradora para informarte al respecto y dar parte del suceso. Por lo general, disponer de seguro de lunas garantiza su reparación, colocación o reemplazo por daños, deterioros y roturas.

Los nervios no van a ayudarte en nada. Y, aunque hayas tenido que posponer tus planes por motivos de fuerza mayor, lo principal es que estás bien y que no vas a correr peligro alguno. Siempre tienes la posibilidad, si resulta imprescindible, de llamar un taxi o un VTC para que te desplace, aunque dependerá de tu ubicación y circunstancias. Si decides hacerlo, asegúrate de que tu coche no supone ningún peligro para la circulación en la vía.

También puede ocurrir que la rotura de tus lunas sea total. Quizás han intentado robarte, o lo han hecho a mala fe. Si es lo que ha pasado, puedes elegir entre dos posibilidades. La primera es recoger con cuidado, y minuciosamente, todos los cristales existentes. Hacerlo con guantes de seguridad es lo más prudente. A continuación, sitúa una luna provisional, que puedes crear con un plástico transparente, y conduce hasta tu taller.

Otra posibilidad, la mejor si puedes elegir, es avisar al servicio de atención de tu compañía de seguros, o al servicio exterior de tu taller favorito, y pedir que acudan a retirar tu coche. Es lo menos complicado y lo que, sí o sí, siempre funciona.

Como ves, sufrir la rotura de lunas en el coche es un problema más serio de lo que a veces creemos. Obrar con sensatez, mantener la calma y actuar con diligencia es fundamental para evitar males mayores. Ponte en contacto con tu servicio de asistencia en carretera, con tu compañía de seguros y/o con tu taller de confianza en cuanto adviertas el mínimo problema en ellas.

Ya sabes qué hacer si se te rompe la luna del coche.

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