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Mercadillos para donar juguetes que ya no queremos

Durante las fiestas de Navidad y a lo largo del año se organizan distintas acciones solidarias que puedes anotar en tu agenda. Por ejemplo, los mercadillos solidarios para donar juguetes. En ese caso, las personas interesadas colaboran con el proyecto donando juegos y juguetes que se encuentren en buen estado, dando una segunda vida a esas propuestas de entretenimiento. Esos mercadillos tienen una motivación solidaria, es decir, una razón de ser que conecta con la temática social.

Qué son los mercadillos solidarios

Desde el punto de vista pedagógico y educativo, este tipo de proyecto también es interesante porque permite a los niños descubrir desde temprana edad el valor de compartir. Su finalidad es recaudar fondos para colaborar con iniciativas que tienen un fin valioso. Por ello, los productos donados se ponen a la venta por un coste bajo, un precio que no parte del coste real de ese catálogo sino de la invitación a la solidaridad.

No solo puedes participar donando juguetes a un mercadillo de estas características, sino que además, puedes acudir como cliente para realizar allí algunas de tus compras. A través de esta aportación económica también contribuyes a la recaudación de fondos para ese fin. Estos eventos son fórmulas de solidaridad, sin embargo, su esencia propia hace que resulte muy fácil participar implicando a las familias en este acto.

En la sociedad actual, marcada por la abundancia y el consumismo, este tipo de actos son especialmente inspiradores para practicar los valores solidarios recordando que todos los niños del mundo merecen ser felices y disfrutar del valor del juego como un estímulo de entretenimiento. Por ello, es posible colocar en cajas el material seleccionado para donar, con el fin de llevarlo al punto exacto en el que los organizadores del acto darán visibilidad a los productos en el mercadillo, que se convierte en un gran escaparate de la ilusión, la esperanza y las nuevas oportunidades.

Que sea un mercadillo solidario de juguetes no significa que se acepte todo tipo de material, de hecho, se realiza un proceso de selección a partir del criterio objetivo de que esos productos deben encontrarse en perfecto estado. Una vez seleccionado el material disponible para el evento, se establece un precio de venta que, en realidad, tiene un valor simbólico. Sin embargo, este es un buen lugar para encontrar excelentes oportunidades de regalos.

Así, como cliente de este tipo de eventos, puedes realizar tus compras con una doble motivación. La principal, participar en un fin social, ser consciente de cómo tu acción repercute de manera constructiva en la búsqueda del bien común y evitar el individualismo. En segundo lugar, como ocurre cuando acudes a hacer compras a centros comerciales a partir de una necesidad específica, aquí también puedes encontrar hallazgos y oportunidades muy interesantes.

La convocatoria de este tipo de mercadillos se anuncia informando sobre cuál es el lugar previsto para el acto, el horario de apertura y la duración. Por sus propias características, son actos que tienen una agenda temporal breve. Por ello, debes estar muy atento a las fechas para no dejar pasar la oportunidad de colaborar.

En torno al mercadill es posible crear una comunidad de personas que, cada una desde su libertad y sus posibilidades, alimentan esa idea solidaria con su energía positiva. Esta fórmula también es un ejemplo de cómo, de una manera tan sencilla como eliminando aquellos productos que solo ocupan espacio en casa, es posible participar en un proyecto social. Y ahí reside la clave del éxito de este tipo de mercadillo: en que la mayoría de las personas tienen algo que pueden donar si quieren hacerlo. Y gracias a esta diversidad de donaciones, el cliente puede encontrar un extenso catálogo de distintos tipos de juegos entre los que también hay espacio para los juguetes de siempre.

Cuáles son los beneficios de los mercadillos solidarios

¿Cuál es la finalidad de estos mercadillos?

1. Sostenibilidad ambiental y aprovechamiento de los recursos. Es posible prolongar la vida útil de esos bienes a través de las nuevas oportunidades que surgen en torno al mercadillo. Es decir, este tipo de iniciativa también pone en valor la importancia de aprovechar los recursos disponibles, puesto que esto repercute positivamente en la felicidad del ser humano y, también, en el cuidado de la naturaleza. El producto de segunda mano cada vez tiene más importancia en la sociedad actual.

2. Recaudar una cantidad de dinero. Los mercadillos solidarios nacen vinculados con una entidad, por ejemplo, una ONG. Esa entidad expone cuál es el proyecto que va a llevar a cabo con los fondos recaudados. De este modo, a través de esta información, sabes cuál es la finalidad de la aportación que tú has hecho a ese mercadillo. Pero, además, esta propuesta de ayuda adquiere un valor colectivo, puesto que fomenta la participación de las familias. De este modo, la suma de la ayuda de cada uno aporta valor al conjunto. Cuanto más dinero recaude el mercadillo solidario, mayor será la cuantía disponible para colaborar con la causa.

3. Educación positiva. Los mercadillos solidarios también son profundamente educativos, puesto que los niños pueden conocer una realidad distinta a la suya. A través del gesto de donar los juguetes a una buena causa, el niño experimenta desde temprana edad la alegría de la solidaridad como un valor necesario y humano. El niño descubre que en realidad tiene muchos juguetes que ya no utiliza en casa o que no aprovecha tanto como podría y, sin embargo, esos juguetes pueden tener un valor más allá del hecho de ocupar un espacio en casa.

Desde el punto de vista familiar, este es un proyecto en el que puede implicarse toda la familia. Por tanto, también es una oportunidad para compartir tiempo juntos, estrechar los vínculos afectivos, vivir experiencias de solidaridad y colaborar de forma proactiva en la construcción de un mundo mejor. Esta es una experiencia tan vivencial, ligada a sentimientos y emociones, que el recuerdo de esta implicación solidaria perdurará en la memoria en el futuro.

4. Estos mercadillos no solo necesitan material para poner en venta, sino también, una planificación y una organización que solo es posible gracias al trabajo y al esfuerzo desinteresado de tantos voluntarios que trabajan con motivación por una buena causa. Voluntarios que organizan su tiempo para lograr un objetivo común. Es decir, el voluntariado es una actividad que parte del compromiso personal de aquel que, desde su posición, quiere implicarse en la construcción de un mundo más humano.

5. El cliente tiene la oportunidad de acceder a productos de calidad por un coste muy atractivo. Por ello, el consumidor también incrementa el ahorro en la adquisición de estas compras. Este puede ser un buen momento para anticipar algunas compras de regalos de cumpleaños o detalles especiales de celebraciones que tendrás a lo largo del año.

6. Un complemento a otras acciones solidarias. Generalmente, los proyectos solidarios se retroalimentan a partir de distintas iniciativas. El mercadillo solidario en concreto, también adquiere un significado añadido a partir de la coincidencia con fechas específicas del calendario. Por ejemplo, durante las fiestas de Navidad crece el número de actos de este tipo. O, también, en la recta final de curso.

Este contexto temporal también es especialmente significativo puesto que la Navidad, además de ser un tiempo de solidaridad, también es un periodo en el que aumenta la compra de regalos y el consumo. Además, este tipo de acto también se presenta como un plan de ocio más al que es posible dedicar un tiempo específico de la agenda para disfrutar de esta experiencia.

7. Puesta en práctica de los valores humanos y de la defensa de la dignidad de las personas. Todo ser humano merece ser feliz. Por ello, al ser humano no le es indiferente el sufrimiento ajeno. La solidaridad es una respuesta a la defensa de la dignidad de las personas. Sin embargo, el deseo de practicar el bien no solo se nutre de la teoría, sino que necesita de la acción práctica para adquirir un carácter de realidad. El mercadillo es un ejemplo de cómo dar una viabilidad práctica a ese deseo de ayudar a los demás.

8. Convertir el juguete en una metáfora de la esperanza. Un juguete, por sí mismo, es un producto de ilusión al estar vinculado con una etapa de la vida tan especial como la niñez. Estos mercadillos solidarios reflejan cómo a través de este detalle de ilusión es posible lograr objetivos importantes. Estos mercadillos hacen que sea fácil colaborar con esa causa, ya que incluso quien no tiene algún juguete en casa para donar, sí puede realizar allí sus compras para participar en el proyecto.

Por tanto, las donaciones de juguetes, que son la base de estos mercadillos tan solidarios, son un ejemplo de cómo a partir de un acto tan sencillo es posible contribuir positivamente a un proyecto social que nace con una motivación, una finalidad y un proceso. El mercadillo forma parte de ese proceso orientado a recaudar fondos y tú puedes ser un protagonista activo.

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