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Cómo mantener tu ordenador libre de virus

El avance de la tecnología, y sobre todo de Internet, ha llevado a que nuestros ordenadores contengan cada vez más información sobre nosotros, ya que los utilizamos en más y más ámbitos de nuestras vidas. Gestiones administrativas, bancarias, y fiscales, entre otras, pasan por nuestros navegadores; dejando un rastro que puede ser aprovechado por alguien con malas intenciones.

La proliferación de gadgets como cámaras, altavoces inteligentes, webcams y smartphones también produce una gran cantidad de información sensible en forma de fotos, vídeos y grabaciones de audio; información que no nos gustaría ver caer en las manos equivocadas.

Seguridad en Windows frente a otros sistemas

Los usuarios que más sufren la problemática de los virus y el malware son aquellos que utilizan Windows, que al ser con mucha diferencia el sistema más popular, es el blanco preferido de los hackers. En el caso de los equipos domésticos, además, influye el hecho de que los sistemas Windows dan al usuario un gran control del sistema, permitiéndole cambiar configuraciones de todo tipo, incluidas las de seguridad. También le posibilitan la libre instalación de programas y drivers, que en algunos casos pueden contener software malicioso.

Todas estas capacidades que tiene el usuario, pueden ser usurpadas por un virus o malware, o por un hacker que tome el control de nuestro ordenador de forma remota. En el caso de equipos de uso profesional, la cesión del control al usuario es menos acusada, sobre todo en grandes empresas. En estos casos el usuario normalmente dispone de una cuenta limitada, y todos los cambios sensibles tiene que realizarlos un administrador.

Este funcionamiento controlado mediante cuentas de usuario es el que normalmente utilizan los sistemas Unix y derivados (como Linux o Android), lo que los hace menos vulnerables. El sistema de los ordenadores de Apple, derivado también de Unix, también mantiene un control importante sobre el sistema y no resulta fácil de atacar por parte de agentes externos.

Acciones a tomar para protegernos

Hay una serie de hábitos que deberíamos adquirir si realmente nos preocupa nuestra seguridad, ya que nos ayudarán a mantener a raya a los virus, hackers y malware. Tener estos puntos en cuenta no nos va a hacer invulnerables, pero sí va a conseguir que todos estos elementos malignos lo tengan más difícil para sacar provecho de nosotros, y por tanto es más fácil que decidan buscar otra víctima más fácil.

Instalar las actualizaciones del sistema operativo

Es un proceso que a nadie gusta, se hace tedioso esperar a que se instalen las actualizaciones, y muchas veces el sistema decide instalarlas en el peor momento. Sin embargo, es importantísimo tener nuestro sistema operativo al día. Cada día los hackers descubren nuevos agujeros de seguridad y vulnerabilidades en todas las plataformas, y esto se soluciona aplicando las actualizaciones correspondientes. La próxima vez que el sistema pida tu aprobación para instalarlas, piensa que es como si estuvieras tapando un agujero en la pared de tu casa, para evitar que se cuele alguien a quien no has invitado.

Instalar programas antivirus, firewall y antimalware

Aunque el problema de los virus es mayor en Windows, el resto de plataformas no están libres de padecerlos, y por tanto es recomendable para cualquier usuario el instalar un software antivirus. Los hay gratuitos y de pago, y muchas opiniones encontradas sobre las ventajas de unos sobre otros, así como sobre la propia necesidad de instalar uno. El propio Windows incluye el antivirus Defender desde hace años, y para muchos usuarios será suficiente. De la misma forma, el sistema de Microsoft trae incluido un firewall, que es un programa especializado en evitar conexiones no autorizadas a nuestro ordenador, provenientes de Internet.

Otros sistemas también incluyen soluciones de protección más o menos avanzadas, y tenemos que evaluar si nos resultan suficientes o queremos ir un poco más allá, en función del uso que hagamos del ordenador, el tipo de páginas web que visitemos, si descargamos e instalamos programas de procedencia dudosa, etc.

Usar contraseñas lo suficientemente seguras

Tanto para acceder al sistema como para acceder a los diferentes servicios en Internet, es recomendable utilizar contraseñas seguras. Una contraseña segura contiene una mezcla de letras minúsculas, mayúsculas, números y caracteres especiales (como el símbolo de dólar, un guion, etcétera). Una contraseña que sea una palabra existente en algún idioma o simplemente un número, puede ser descifrada tarde o temprano mediante sistemas automatizados, denominados “de fuerza bruta”. Tan importante como el tipo de contraseña lo es el irla cambiando cada cierto tiempo, al menos una vez al año.

Proteger la red inalámbrica

Uno de los puntos débiles que ofrecemos es la red wifi, a la cual un intruso puede acceder sin mucho esfuerzo y sin precisar de grandes conocimientos. Hay programas e incluso distribuciones Linux especializadas en conseguir contraseñas de redes inalámbricas, y posteriormente capturar el tráfico de datos que circula por ellas. Lo hacen de forma automatizada y de forma que el atacante apenas tiene que pulsar un par de teclas.

Por tanto, es fundamental proteger la señal de nuestra red wifi, y para ello debemos utilizar el sistema de encriptado más avanzado que nos resulte factible (WPA2 es lo adecuado a día de hoy para un entorno doméstico). Debemos desactivar en el router la autenticación WPS, altamente insegura, y activarla solamente cuando queramos conectar un nuevo dispositivo. Además, podemos añadir más seguridad ocultando el nombre de la red (activando en el router la opción de ocultar SSID), desactivando el servidor DHCP y activando el filtrado por direcciones MAC. Estas últimas medidas requieren acceder a la configuración del router y disponer de ciertos conocimientos avanzados.

Cuidado con los navegadores y el correo electrónico

Las páginas web que visitamos desde nuestro navegador pueden contener código malicioso, que termine infectando de alguna forma nuestro ordenador. Para evitar esto podemos utilizar un bloqueador de scripts como ScriptSafe o No Script. Puede resultar incómodo cuando entramos en una web de confianza, ya que mantendrá bloqueadas algunas de sus características hasta que la autoricemos como página segura, pero merece la pena por la seguridad que aporta.

Otro coladero de virus y problemas es el correo electrónico, aquí los causantes son los enlaces adjuntos en los correos, en los que muchas veces hacemos clic sin pensarlo dos veces. Cuando un correo electrónico incluya un enlace, es importante fijarse muy bien en la dirección de origen del correo y en la web a la que nos envía dicho enlace. En el caso de que nos llegue desde el correo de algún conocido, preguntarle a este antes de abrir el enlace. Tenemos que tener especial cuidado con los archivos adjuntos, sobre todo los ejecutables (con la extensión .exe).

Pendrives, tarjetas de memoria y discos duros externos

Cualquier dispositivo de almacenamiento que estemos conectando a nuestro ordenador puede contener algún virus, así que es prudente, antes de acceder a su contenido, realizar una revisión con un programa antivirus. Esto es importante ya que solo con hacer doble clic en el icono de un nuevo medio de almacenamiento ya podemos dar a un virus el acceso a nuestro sistema. Y esto se aplica también a dispositivos como smartphones o cámaras digitales, que a menudo al conectarlos al ordenador, dan acceso a la memoria interna que contienen.

Medidas específicas para usuarios de Windows

En las últimas versiones de Windows, Microsoft ha implementado sistemas conducentes a mejorar la seguridad del sistema. Como usuarios, tenemos la opción de desactivarlas, ya que a veces nos pueden resultar incómodas. Para los usuarios de Windows os ofrecemos una serie de consejos.

No utilizar la cuenta de administrador para el uso habitual

Sobre todo en el entorno doméstico, normalmente utilizamos una sola cuenta, la del administrador. Si creamos una cuenta específica para el uso diario, y utilizamos la del administrador únicamente cuando sea necesario (instalación de programas, cambio de configuraciones, etcétera), conseguiremos un mayor nivel de seguridad. La viabilidad de esta medida dependerá de la frecuencia con la que necesitemos instalar o desinstalar programas y cambiar configuraciones. En el caso de que realicemos estas operaciones muy a menudo, nos puede resultar incómoda la alternancia entre cuentas.

Mantener activado Windows SmartScreen

Esta aplicación, incluida en el sistema operativo, analiza la reputación de los programas que descargamos y nos avisa cuando en su base de datos los reconoce como perniciosos. Una vez recibida la advertencia, podemos ignorarla, pero merece la pena que al menos investiguemos un poco la posibilidad de que realmente estemos ante un programa de cuya instalación nos podamos arrepentir.

No desactivar el Control de cuentas de usuario (UAC)

En el caso de que no vayamos a utilizar el primer consejo, y por tanto utilicemos de forma habitual la cuenta de administrador, nos conviene mantener activado el sistema de Control de cuentas de usuario. Lo que hace este sistema es pedirnos permiso cada vez que un programa vaya a realizar un cambio que requiera permisos de administrador. Si el aviso aparece durante una instalación o configuración, podemos simplemente aprobar la operación. Pero si aparece en un momento en el que no estamos realizando este tipo de procesos, debemos denegar el permiso y sospechar que sea un virus o un hacker intentando hacer cambios.

Aplicando estas medidas se lo pondremos complicado a los virus y a los hackers, y aunque nunca estaremos seguros al cien por cien, reduciremos mucho el riesgo. Es importante evitar el software pirata y no facilitar nuestras claves a nadie, si queremos mantener la seguridad de nuestro ordenador. En definitiva, aplicar el sentido común.

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